Kongpob se encuentra muy feliz con la vida que llevaba junto a Arthit, han pasado diez años desde que comenzaron a salir y ahora están listos para dar el siguiente paso, pero el camino no será nada sencillo pues Kongpob le tiene una sorpresa muy ine...
Habian pasado ya siente años y medio desde que Arthit y yo tuvimos a Young Mi, ella ya se veía muy grande, se había convertido en un hermosa niña aunque con un fuerte temperamento.
-Young Mi vamos que llegaremos tarde- dije tocando la puerta de su habitación.
-No quiero ir, papá Arthit prometió que me llevaría a los juegos pero con este vestido no puede jugar- respondió abriendo la puerta.
-Te ves muy hermosa así, además solo tenemos hasta el día de hoy para la foto familiar... vamos Young Mi, otro día podemos ir a los juegos... siiii- dije haciendo un puchero con los labios.
-No quiero, no quiero, no quiero - comenzo a decir mientras negaba con la cabeza.
Cuando estuve apunto de regañar la llego Arthit con las manos en la cintura mientras tenía el ceño fruncido.
-¿Que sucede aquí?- pregunto seriamente.
-Papi puedo ir sin este vestido- dijo abrazando a su padre.
-Por que no quieres llevarlo puesto, te ves muy Bonita así vestida- dijo poniéndose a la altura de esta.
-Es que luego no podré jugar en ninguno de los juegos- hablo haciendo un puchero con los labios.
-Que te parece si vas así y luego de la foto te cambias, tu papi Kongpob puede llevarte otra ropa- comento mientras me miraba.
-Esta bien papi, iré así vestida, además me veo muy bonita- dijo con una sonrisa en su rostro.
Cuando Young Mi volvió a ingresar a su habitación, me acerqué hacia Arthit dándole un suave golpe en su brazo.
-A que se debe el golpe- dijo agarrando mi muñeca.
-Mucho la concientes, quería que estuviera todo el día con ese vestido, cuando lo vi pensé que le gustaría mucho- dije bajando la mirada.
-Sabes que le gusta, pero también sabes que ella es muy terca cuando quiere algo- comento besando mi mano- vamos cariño no te moleste si- dijo regalándome una sonrisa.
-Esta bien, pero no debes de consentirla en todo lo que ella quiere- dije y luego de aquello ingrese al baño para que pudiera terminar de arreglarme.
Narra Arthit:
-Tres, dos, uno- dijo el camarógrafo que teníamos delante nuestro, y luego de aquello sentimos como el sonido del flash llegaba a nuestros oídos indicando que la foto ya se encontraba hecha.
-Hacen una hermosa familia- comento aquel muchacho mientras hacia un gesto con las manos indicando que nos acercaramos.
Al ver aquella señal comenzamos a movernos para ver como había quedado aquella fotografía y al llegar los tres soltamos una sonrisa.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.