Un misterioso hombre conocido como "El profesor" está planeando el mayor atraco de la historia: Entrar en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. imprimir 2400 millones de euros, esperando que sea el ataque perfecto.
Para llevar a cabo este ambicio...
-Suni mi amor, ¿Que estás haciendo?- Jin observaba a su pequeña, coloreando una hoja con distintos colores, en el se veía, un sol, montañas, y dos personas. -Un dibujo para mamá - Entonces aclaro esa duda, las dos personas eran Suni y su madre. –Nena, ya te lo he explicado, mamá no vendrá, el juez le quitó la custodia y...– Jin no podía inventar falsedades, de alguna manera tenía que lograr su entendimiento algún día, solo era una niña de 9 años, solicitando el cariño de ambos padres, cuyos padres no funcionó la estabilidad en ambos, llegando a la separación. -No ha sido un juez- Habló con toda seguridad, denotando su enojo. -¿A no?, entonces ¿quién ha sido?– -Has sido tú, qué no quieres que mi mamá me vea, ¿verdad abuela?- -Nena, Jin tiene razón, pero, ya verás como se arreglan- La madre de Jin contaba con el regreso de ambos para favorecer la seguridad emocional de su hija, pero sus ideas eran equivocadas, no veíamos la profundidad del asunto. -Mamá ¡por favor!-
Kim Seok Jin, el inspector que estaría a cargo de tal secuestro, su trabajo siempre es difícil, pero siempre denotaba una actitud positiva, manteniendo todo bajo control, que era feliz, tenía una hija hermosa llamada Suni, ¿que más podía pedir?; al separarse de su ex mujer, iniciaron los verdaderos problemas, Jin sometió esto con un juez charlando y debatiendo sobre la custodia de su hija, por suerte, y demostrando ser responsable, el ganó. Era una persona importante para el cuerpo de oficiales en el distrito, la prensa siempre tenía un ojo en el, su vida no lograba mantenerse en privada, y ahí estaba otra causa de estrés.
Jin continuaba observando a su pequeña, orgulloso, alejado de todos los problemas, sin dejar de tenerlos en cuenta, porque todo era difícil apesar de alejarlos, parecía que regresaban, se adherían a el; sus ideas fueron interrumpidas en cuanto sonó el teléfono dentro de casa.
-Ahora hablamos nena- hablo Jin levantándose, dejando a Suni tranquilamente dibujando; En cuanto entró tomo el teléfono, en una voz calmada contesto. -Diga- -Jin se que es tu día libre, pero tenemos un atraco con rehenes, los atracadores has querido salir con el dinero pero no han podido, han herido a dos policías en la fábrica nacional de moneda y timbre, quiero que lleves tu la negociación- Y todo puede empeorar ¿Verdad?, Jin no podía tener mejor suerte, si su estrés y dolor de cabeza ya permanecía, ahora lo era el triple, no podía negarse y dejar todo, su trabajo era apoyo junto a la logística de cada problema buen desarrollado. -De acuerdo, Mándame un auto- paso su mano por su frente llegando a su cabello, tenía un pequeño dolor en la cabeza, y el oficial por el teléfono tardó unos segundos en contestar, parecía afirmar algo con otra persona, hasta que obtuvo una respuesta. -Lo tienes en la puerta- Vaya que era un problema para mandarle un auto antes de su propia respuesta ante el atentado, penso, después de todo ya tenía en posición que era algo grave; al asomarse por la ventana observo el auto fuera, estaba listo para terminar pronto el día y regresar a casa con calma, sin esperar un atraco bien organizado.
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