Eran alrededor de las 3:40 a. m., Aizawa se despertó por el sonido acelerado del monitor Holter* y los movimientos en la camilla, se sentó para ver mejor, la chica se removía inquieta, su ceño estaba fruncido, de sus ojos salían lágrimas, parecía que tenía una pesadilla, escucho como soltó un quejido de aparente dolor, se preocupó, si seguía así podría abrir las heridas, iba a llamar a una enfermera cuando la escucho.
–S-Shota–llamó ella, él la miró atenta–P-por favor, n-no me dejes–sollozo entre sueño, eso oprimió el corazón del peli-negro.
—No lo haré linda—dijo captando el subconsciente de la chica, como deseaba acariciar su cabeza o abrazarla, maldecía a aquel monstruo que le destrozado los brazos—Estoy aquí, [T/N], nunca te dejaré, siempre estaré contigo—sonrió, su voz pareció calmar a la chica.
Poco a poco los latidos fueron desacelerando, mientras la chica dejaba de moverse y su ceño se suavizaba, sonrió satisfecho, se volvió a recostar cayendo nuevamente en los brazos de Morfeo.
[•••]
A primera hora Yamada se encontraba parado frente a la puerta del hospital, llegó a la recepción y preguntó por la chica, era tan despistado que no se acordaba donde estaba la habitación, después de que la recepcionista le dijera dónde estaba entre coqueteos camino hasta el elevador, marcó el número cuatro y al llegar busco con la mirada la habitación 124, cuando la encontro entro llevándose una gran sorpresa, una muy sonriente [T/N] sentada en la camilla y acariciaba el cabello de un dormido Aizawa.
–Hola Hizashi-san–saludo la chica, el rubio estaba sorprendido, se supo que la chica no despertaría hasta la tarde.
[Tiempo antes] [T/N]
Todo mi alrededor era negro, no podía mover, sentía que me ahogaba hasta que una luz me cegó, fue cuando vi que me encontraba en un cementerio, estaba lloviendo a cántaros, a lo lejos pude ver a diversas personas de negro, me acerque a ella, todas parecían triste, mire en la dirección que ellos lo hacían, mi corazón se destrozó y se oprimió de una manera realmente dolorosa, las lágrimas no tardaron en salir cuando vi el nombre de Shota en la lápida.
–S-Shota–me lanzó hacia la lápida, sentí un fuerte dolor en mi abdomen y pecho, pero no me importo, debía saber si era falso todo eso–P-por favor, n-no me dejes–llore, mire a las personas detrás de mí, al parecer nadie me veía.
Hizashi estaba al lado de Midnight, ambos lloraban, volví mi vista al frente, debía ser mentira, una vil mentira.
—No lo haré linda—escuche una voz conocida, me gire y el entorno había cambiado, parecía un campo de flores, frente a mí se encontraba el hombre que me robo el corazón, mi héroe—Estoy aquí, [T/N], nunca te dejaré, siempre estaré contigo—limpie mis lágrimas, quise lanzarme a sus brazos pero una pared invisible me lo impedía, aun así mi corazón estaba calmado al verlo bien frente a mí.
Apoye mi mano en la pared y él hizo lo mismo, yo solo le sonreí, después de unos segundos todo se volvió negro, abrí mis ojos y pude apreciar el techo, de seguro estaba en el hospital, el sonido de la máquina que indicaba mis latidos me hizo voltear, esa luz era la única que alumbraba la habitación, mire hacia el otro costado y hay estaba Shota, dormía plácidamente, con dificultad lleve mi mano hacia su cabeza, me sentía débil, acaricie su cabello, es suave.
Con aquello en mente dormí unas horas más, algunos recuerdos pasaban, unos más claros que otros y algunos muy raros de los cuales no tenía conocimiento. Cuando desperté de nuevo seguía con mi mano en el cabello de Shota, con cuidado de no despertarlo me acomode en la camilla, mi abdomen dolía al igual que mis costillas, me quite la mascarilla de oxígeno y la deje a un lado, pensé en lo que había pasado, de seguro Shota debería estar en reposo un largo tiempo, pero conociéndolo haría caso omiso a lo que el doctor dijera, reí por eso y comenzó a cantar una suave nana que mi madre me cantaba cuando pequeña. Alguien abrió la puerta, es Mic, deje de cantar.
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𝑷𝒓𝒐𝒇𝒆𝒔𝒐𝒓 𝑨𝒊𝒛𝒂𝒘𝒂~
Fiksi Penggemar𝘚𝘰𝘺 𝘮𝘢𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘱𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴, 𝘢𝘴𝘪́ 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘥𝘪𝘳𝘦́ 𝘦𝘴𝘵𝘰: •𝘓𝘰𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘉𝘕𝘏𝘈 [𝙤 𝙈𝙮 𝙃𝙚𝙧𝙤 𝘼𝙘𝙖𝙙𝙚𝙢𝙞𝙖] 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘵𝘦𝘯𝘦𝘤𝘦𝘯, 𝘭𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘵𝘦𝘯𝘦𝘤𝘦𝘯 𝘢 𝘒𝘰̄𝘩...
