Levantarse, ir al baño, desayunar si es que puedes, porque tienes el tiempo en contra, pasar por un café que te ayude a terminar de despertar, llegar a la oficina, sentir como se te escapa el tiempo de las manos y terminar otro día más mirando el atardecer a través de una ventana de cristal donde observas los nuevos árboles milenarios de concreto, llenos de estas termitas llamadas trabajadores de ciudad.
¡Arhg! La rutina, cansada, aburrida, pero hasta cierto punto segura. Engañándome a mí misma creyendo que la rompo saliendo de vez en cuando en alguna cita, algún que otro chico que vi con mis amigas o quizás un beso de una noche.
Pero a pesar de todo eso, la rutina nos mantiene con un norte al cual seguir, pero el día de hoy, mi rutina fue deshecha. Mi automóvil fue embestido por un autobús el cual había perdido los frenos en una intersección a unas calles de mi trabajo, se saltó el semáforo en rojo y terminó impactándome a unas 22 MPH; si hubiese sido del lado del copiloto o si no hubiese estado manejando, sí el café ese día se me hubiese derramado, hay tantas cosas que habrían cambiado el curso de mi día, tantas cosas que solo agregarían un maldito susto, pero en aquel momento no hubo un solo de esos "hubiese"; Escuche la bocina del bus y antes de poder reaccionar sentí como me embistió, seguido por un ruido sordo que vibraba en todo mi cuerpo, intente salir de mi auto pero solo pude cabecear un poco y ver cómo todo se empeñaba, estaba confusa y pesada... hasta que al final todo se apagó.
A lo lejos escucho un pequeño pero repetitivo pitido, una molesta luz me golpea de frente, arrugo mi cara en señal de confusión e intento levantarme, pero mi cuerpo no responde como quiero, todo se siente pesado, como si estuviera arropada por una enorme masa en todo mi cuerpo. Intento mover mi cabeza para ver que tengo encima, pero me muevo demasiado lenta y no puedo ver bien nada, todo está empañado y con colores, como si intentara ver debajo del agua.
Mi respiración aumenta poco a poco, muevo mis ojos de un lado a otro, buscando algo que me haga entender que ocurre, algo que me sirva de ancla, pero todo está borroso, grito, sin embargo, apenas balbuceo palabras que no entiendo del todo, apenas puedo sentir mi lengua moverse, y repentinamente siento como algo detiene mi cara en una dirección y puedo diferenciar bien una silueta, que se me hace muy familiar.
—¿..ja me puedes ..cuchar? —Escucho una voz mezclada con el pitido y otros sonidos que no puedo diferenciar bien.
—Cálmate Sara, está todo bien mija— Escucho la voz de mi madre.
En ese momento dejo de ver la silueta y comienzo a ver cómo se dibuja el rostro de mi madre, frente a mí. Siento como lo que detiene mi cabeza son las manos de mi madre en mi rostro, los sonidos comienzan a tomar orden en mi cabeza, el pitido de alguna máquina, la voz de mi madre y una chica vestida de blanco, con un pantalón largo y una blusa peculiar, y aquella luz que me golpeaba, puedo ver que es una bombilla de tubo.
—Ma', ¿Dónde carajos estoy? — pregunto, aun asustada de no saber qué está pasando.
—Sara mi niña, estás en el hospital, tienes alrededor de 6 horas hospitalizada. — Mi madre deja escapar un poco de aire, en señal de alivio, mientras señala mi mano izquierda, continúa diciendo: —No habías despertado antes porque tuvieron que sedarte, te hicieron una pequeña operación en tu mano izquierda.
Observo mi mano izquierda la cual está vendada. Esta vez intento levantarme con un poco más de calma, pero sigo sin poder moverme a gusto, apenas puedo mover mis brazos y piernas, estoy pesada y poco a poco siento como duele cada rincón de mi cuerpo y dejo escapar un pequeño grito de dolor. Dentro de aquel infierno personal que vivo en este momento, veo una gran sonrisa, mojada de una lágrima, en la cara de mi madre.
—Las moviste, oh por Dios las moviste — dice, con el poco aliento que le queda. —Mi niña, ¿puedes sentir tu cuerpo o tus piernas? ¡Dime por favor! — dice, llena de alegría en su voz y sus manos un poco temblorosas.

ESTÁS LEYENDO
La complejidad de Teresa
RomanceCada momento en el día es una decisión que tomamos, o la consecuencia de un conjunto de consecuencias que no podemos controlar, para Sara Tambers esto fue una dura realidad el día que sufrió un accidente de tránsito camino a su trabajo. Pero su fuer...