Parte 19-

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Pasaron varios días después de que Ellen descubrió lo que ocultaban de su padre, no había salido de la casa por el temor de Clay a que le pasase algo, pero también se encontraba aburrida y estaba harta de estar encerrada. Había cocinado, leído a Valeria, había cosido y infinita cosas más. Por ello hoy se atrevería a hablar con su esposo para hacer algo diferente.

-Clay cariño sálgamos solo por hoy, no nos puedes tener encerradas para toda la vida y menos a Valeria. Necesita conocer el mundo y aquí dentro no creo que lo haga- le explicó

-lo sé, lo sé pero es que me aterra perderos, ¿Y si os pasa algo?¿Qué haría yo con mi vida ?- esto enterneció a Ellen.

-Pues si tanto te preocupa ven con nosotras y trae a uno de tus hombre, solo será un rato por favor... -dijo suplicante. En ese momento una pequeña sombra salió detrás de la puerta y saltó sobre su hermano.

-Hermanito porfi porfi vamos a dar un paseo- dijo la pequeña poniendo ojos de corderito a la vez que gritaba con entusiasmo.

Clay se quedó en silencio meditando sobre lo que debería de hacer, pero finalmente accedió- Está bien vestirse y os diré lo que haremos - ambas asintieron y se prepararon para seguir escuchando - Bien lo primero que haremos será dirigirnos al pueblo, cogeremos el coche y os dejaré para que podáis asistir a misa y allí Valeria verá a sus amigas. Mientras yo iré a arreglar algunos asuntillos. Cuando terminemos os recogeré e iremos al río a pasar la tarde. ¿Alguna duda?- las dos negaron con la cabeza- perfecto pues adelante.

En menos de una hora los tres estaban listos para tomar el camino. Llegaron al pueblo y las chicas entraron a la iglesia mientras Clay se presentó de nuevo en la comisaría para averiguar si había alguna nueva novedad.

-Buenos días señor comisario, ¿alguna novedad?

-Buenos días Clay, siéntese por favor - prosiguió entonces- estuvimos revisando y observando tu finca y no vimos nada inusual, Pero si sospechamos de uno de tus trabajadores, hace unos años antes de trabajar en tu finca estuvo encarcelado por un crimen relacionado con un asesinato.

-Soy consciente de ello, él no supone ningún problema. sin embargo, de quien sospecho es de Annie, esa mujer nos tiene demasiado rencor como ya le dije, sobre todo a mi esposa y es capaz de hacer lo necesario para conseguir lo que quiere.

-No la conozco pero si usted lo desea podemos interrogarla y cuando lo haya hecho te haré llegar un informe a tu casa. ¿Qué le parece?.

-De acuerdo, entonces me marcho tengo que recoger a mis mujercitas de la iglesia, querían asistir a misa así que no puse impedimento alguno.- se despidió y se levantó para marcharse del lugar

-Vale, hasta pronto señor Clay- 

-Hasta pronto- dijo despidiéndose con un apretón de manos, después se dirigió a la iglesia y espero a que estas salieran. Ellen se encontraba hablando con algunas mujeres y Valeria jugaba con las de su edad. Se acercó a ellas y le preguntó que si se marchaban, a lo que estas asintieron.

-¿ Cómo ha ido todo?-preguntó Clay de lo más curioso

-Súper bien, las mujeres del pueblo me harán una colcha por nuestro matrimonio y Valeria jugó con sus amigas ¿No es así?- miró la niña esperando la respuesta de esta 

-sí - dijo entusiasmada la niña- ¿Vamos ya al río? hoy hace mucha calor- dijo quitando algunas gotas de sudor de su frente.

-si cariño ya vamos- dijo Clay mientras conducía

Al llegar al río, sacaron las cosas del coche y escogieron un lugar en el que sentarse. Pusieron una manta y cogieron la cesta con comida. Valeria ya se había metido al rió, Ellen se había sentado y en su regazo tenía la cabeza de su esposo, que descansaba recostado en la manta.

-! Ellen ven conmigo¡- le pidió la niña- el agua está fresca y transparente- y ella así lo hizo, se quitó los zapatos y se remangó, luego entró al agua. Disfrutando del contraste de temperaturas entre el exterior y el interior. Entonces tuvo la flamante idea de empezar a salpicar a la niña. Salpicaban y reían y así hasta que las dos quedaron empapadas, pero se divertían mucho.

Clay las miraba desde donde estaba tumbado y pensó en lo bonita que se veía su esposa, aunque siempre lo había pensado, y esperaba nunca dejar de hacerlo. Luego vió que las dos cuchicheaban y como de momento empezaron a correr hacía él. se tiraron encima mojándolo a él también, a consecuencia los tres reían a carcajada limpia y empezó una guerra.

*

-¿Cuándo se supone que ibas a matar a esa maldita desgraciada?¿Cuándo?- gritó

se acercó a ella peligrosamente-Cuando usted me de un adelanto, pero no lo ha hecho, así que no debes pedir más de lo que puedes dar verdad preciosa.- dijo acariciando su rostro

-No me toques, que me das asco. Al final me tendré que encargar yo pero como te pago lo harás tu.

-si mi señora- dijo mientras se relamía los labios - algún día me pagarás de una manera u otra .


Obligados a casarse (Acabada)(1ªparte)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora