•|Chapter 2|•

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Narrador omnisciente

Rayos de sol interrumpían la cara de una joven castaña, ella solo se quejó incómoda para luego empezar a abrir los ojos, esos ojos esmeraldas que se veían más bonitos a la luz del sol.

- Maldita sea, si yo no deje mi cortina abierta- se quejó la joven mientras se sentaba en su cama viendo una mini pizarra, un libro pequeño y tiza blanca, todo eso era sostenido por un cinturón, en su taburete se encontraba un vestido lila pastel manda larga, y arriba de este uno blanco con dos tirantes, también unas botas cafes- que lindo- habló ella para luego abrir los ojos como platos- ¡Espera que!- grito mientras tocaba la ropa, al parecer no se había dado cuenta que todo eso era su uniforme y sus materiales.

Detrás de la puerta se escuchó como alguien tocaba.

- Señorita Blair, ocurrió algo- hablo una mucama, al parecer sus padres ya habían conseguido a gente para que trabaje para ellos.

- No se preocupe, simplemente grité sin razón- hablo Blair sintiendo vergüenza por gritar tan tontamente.

- Por cualquier cosa, estaré abajo, con su permiso me retiro señorita- luego de eso se escuchó pasos bajando las escaleras.

Blair simplemente suspiro y se dirigió al baño, se daría una ducha rápida y se vería lo más presentable posible, no quería dar una mala impresión a su profesor, tal vez sea como su antigua profesora de la ciudad.

Cuando termino de bañarse se dirigió hacia su habitación para cambiarse, primero se puso su ropa interior y intento que la polera de lana sea lo más justa para que no se notarán sus pechos, pero no lo logró, suspiro por lo bajo rendida mirando su cabello tan largo y sedoso, no saben cuántas ganas de cortar su cabello y ocultar sus pechos tiene la joven aquella.

Se miró al espejo ya con aquel uniforme puesto, se le veía bien, parecía la niña perfecta, se peino aquel largo cabello y se lo amarro en un chonguito, o así le gustaba decirle a su peinado, con unos pequeños cabellos sueltos.

[Si no me entendieron en multimedia está el peinado]

Se veía realmente hermosa, se puso unas medias blancas y sus botas, agarró el cinturón con la que sus útiles estaban amarrados y salió para dirigirse abajo, llendo al comedor y viendo a su padre y a su madre desayunando.

- Buenos días- dijo ella sonriente acercándose a la mesa y sentándose para comer, poniendo la servilleta en su regazo.

- pero qué linda se levantó hoy mi hija- dijo con orgullo su padre, siempre a admirado la belleza de su hija- esos ojos igualitos a los de su padre- dijo mientras seguía alagando a su hija.

- ¡Papá!- dijo ella con un puchero para luego sonreír por el halago, siempre le había gustado el carácter alegre de su padre con ella.

- no le estés haciendo cumplidos que después se vuelve caprichosa- reteo su madre a su padre.

El resto del desayuno fueron sonrisas y risas, hasta que terminaron de desayunar y ya le tocaba ir a la escuela.

- Mira mi niña, te voy a decir la indicación de la escuela, tienes que cruzar el camino hasta ir a un bosque, y ya ai seguir el camino recto- hablo su madre mientras veía a su hija intentar memorizar lo antes dicho- este es tu almuerzo, toma- le dijo entregándole una botella con leche adentro y un aperitivo que no le dejo ver.

- gracias madre, nos vemos luego- hablo mientras se iba por la puerta y seguía las indicaciones.

[...]

En el camino no se encontró a nadie y eso se le hizo aburrido pero miraba los árboles y la brisa la hacía sentir viva, en conclusión el bosque era hermoso.

𝑨𝒄𝒆𝒑𝒕𝒐 |𝐶𝑜𝑙𝑒 𝑀𝑎𝑐𝑘𝑒𝑛𝑧𝑖𝑒|【ℙ𝕒𝕦𝕤𝕒𝕕𝕒】Donde viven las historias. Descúbrelo ahora