Después de recorrer la aldea, sacarse fotos, comer hasta más no poder y beber como nunca. Se sentían alegres, esto ya no era parte del plan, contar chistes sobre una novela en un bar nocturno y sentarse en un parque a mirar las estrellas. Es lo que hizo a Sakura preguntarse algo.
– La vida de Kakashi-sensei es hermosa, a pesar de ser simple y casi siempre lo mismo, supo aprovechar de ella el máximo–.
– Se lo que te estás preguntando... Te pareces mucho a una persona muy importante para mí–. Añadió el peliblanco mirando el cielo estrellado.
– Quizás no lo merezca pero estoy orgulloso de ser padre–. Suspiro
– Oh, lo siento, no quería meterte en mis problemas, olvídalo–. Dijo Kakashi.
– No no tranquilo puedes hablar conmigo–. Dijo Shiro un poco conmovida.
– Bueno, si quieres escuchar a un viejo solitario–. Continuó el peliblanco haciendo presión en la herida.
– Me parece bien–. Añadió Shiro un poco triste.
– Sabes antes para mí la vida era una especie de tortura, debíamos seguir vivos aguantando un dolor sin límites. Ese cielo estaba vacío, solo era oscuridad hasta que solo pude ver tres pequeñas luces. No tenían mucha luz pero era suficiente, suficiente como para llenar ese hueco en mi corazón. Luego esas pequeñas estrellas fueron creciendo y teniendo cada vez más luz, ya era cada paz de matar al que intentase apagar una. No solo eso, sino comenzaron a traer más estrellas, tantas hasta que mi cielo se llenó–. Hizo una pequeña pausa pasando su mano por sus ojos.
– Ya se por qué todos querían que siguiera con vida–. Salió una lágrima de su rostro, Shiro abrió sus ojos como platos y el peliblanco viro la cara para deshacerse de la pequeña esfera de agua.
– Acaso tienes hijos–. Preguntó Shiro intrigada.
– No, no tengo, pero la vida me dió tres–. Dijo el peliblanco con una sonrisa marcada en su máscara.
La chica había entendido, el solo le hacía maldades para llamar nuestra atención, parecía un niño pequeño en el cuerpo de un hombre.
– No puedo seguir con este plan tan malvado–. Pensó la chica.
– Voy al baño–. Se alejó Shiro del lugar
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La chica corrió por la calles hasta llegar a la casa de Naruto.
– !Naruto!!!–. Gritaba la pelirosa en las afueras de la casa.
– Dime–. Salió el rubio llorando de la casa.
– ¿Qué pasó?–. Dijo Sakura asustado.
– Pasa–. Dijo Naruto.
– Y yo que venía a contarte mis problemas–. Dijo Sakura cabizbaja.
– A ti también te paso–. Pregunto el rubio por la expresión de la chica.
– ¿Qué?–. Afirmó Sakura
– Cuando estaba a punto de contarle a Kakashi sobre el plan me hizo una historia que me despedazó, lamento no poder ayudarte con tú plan–. Dijo el rubio con los ojos llorosos.
– Mira hasta me hizo un regalo–.
La pelirosa se tomó su tiempo para hacerle su historia a Naruto, ambos se pusieron sentimentales y comenzaron a llorar. Sasuke entro por la puerta
– Vamos que el plan va hacer un éxito–. Dijo contento casi saboreando la venganza.
– Me retiro–. Dijo Sakura.
– Igual que yo–. Agregó Naruto.
– ¿Cómo?… Miren lo que les voy a decir si no completamos este plan se irá todo nuestro esfuerzo a la mierda–. Dijo el pelinegro intentando animarlos.
– Paso–. Añadió Naruto.
– Lo siento Sasuke-kun, es que el pobre Kakashi la está pasando muy mal para hacerle esto–. Dijo la pelirosa algo angustiada.
– Ok, lo haré yo solo–. Se convirtió en Kuro y salió en busca de su objetivo.
– Acabaré con esto aquí y ahora–. Dijo Kuro corriendo por los tejados hasta localizar a Kakashi.
–!! Kakashi!!–. Gritó el joven acercándose.
– No te interesa, ir a tomar unas copas–. Agregó Kuro.
– Es la única manera de sacarle todo, con alcohol–. Pensó el joven de cabello blanco.
– Me parece bien–. Dijo Kakashi para los dos ir a un bar.
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– Sirvenos lo más fuerte que tengas– dijo Kakashi con una sonrisa.
Pasaron aproximadamente treinta minutos y Kuro se encontraba más alegre de lo normal, mientras que a Kakashi no parecía afectarle mucho la bebida.
– Gai y yo hacemos competencia con este sake, ya estoy acostumbrado–. Pensó Kakashi mostrando una sonrisa.
– Kakashi, acaso no lo entiendes yo la amo–. Gritaba Kuro que se tambaleaba.
– ¿De quién hablas?–. Preguntó Kakashi con un aire de duda.
– De Sak....de Shiro–. Intentando mantener el equilibrio.
– Me recuerdas a alguien, uno de mis alumnos–. Dijo Kakashi pasando la mano por su cabellera blanca.
– Me alegro mucho de que haya encontrado el perdón para el mismo, cometió muchos errores en su vida. Fue un poco agresivo con todo lo que lo rodeaba, pero será un excelente padre–. Agregó Kakashi dándose un trago de sake a la velocidad de la luz para que no vieran su rostro.
– Uno mejor de lo que yo fui para él, no pude ayudarlo en nada y fui prácticamente inútil cuando más me necesitabas, era más fácil cuando era un niño pequeño que me pedía que lo entrenará para volverse más fuerte y así no permitir que le arrebataran más nada en su vida–. Sonrió el peliblanco levantado su vaso.
– Un brindis por ese niño–.
Sasuke de alguna manera volvió en sí, ahora entendía a Naruto y a Sakura. Se sintió un poco culpable, pues una persona que lo haya cuidado como sus hijos todo este tiempo, daría su vida por ellos y aguantó todas sus bromas cuando pequeños.
– Lo siento, voy al baño–. Salió el chico del local y fue a parar a la casa de Naruto.
Casa de Naruto:
Los tres estaban tirados en los muebles de la sala, cuando llegó Hinata los miró atentamente.
– Se encuentran bien–. Se asomó preocupada.
–.................–. sintió varios murmullos de parte de los chicos imposibles de entender.
– Bueno, le haré algo de cenar–. Entro Hinata hacia la cocina.
Puesto Ichiraku:
– De verdad, no puedo creer lo que me estás contando–. Exclamó Yamato sorprendido.
– Pues sí aunque son casi adultos y aún no acaban de madurar–. Dijo Kakashi oliendo el delicioso ramen.
– Y como terminó–. Pregunto Yamato.
– Bueno solo puedo decirte que:
" mi plan a funcionado".–. Respondió Kakashi
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Team 7
FanfictionNaruto, Sasuke y Sakura se reúne nuevamente, el equipo 7 estaba de vuelta. Reviven emociones que había perdido en el pasado y apesar de ser adulto lograron divertirse como en los viejos tiempos. "Espero que le guste"
