cinco

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cinco de seis

"Donde Benjamin encuentra algo más que a un gatito callejero"

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Son las cinco de la mañana cuando Benjamin sale de su cuarto. Da la vuelta, observa a su hermano dormir desparramado en su cama y el menor suelta un gran suspiro. Cierra la puerta siendo cuidadoso de no emitir ningún sonido y camina hacia la cocina con Joe paseándose entre sus piernas.

Joe está contento, Benjamin nunca había tenido un gato pero aprendió pronto en leer los gestos del minino; sus ronroneos, sus quejas, sus gruñidos y hasta sus sonidos de felicidad. Ahora mismo, Joe está contento. Lo está desde tres días atrás.

Ben escribe un letrero rápido en una hoja de libreta "Fui a hacer una tarea a casa de Andy, nos vemos en la hora de la comida" y lo sujeta con un imán a su refrigerador. Su estómago gruñe pero no es de hambre, es de nervios; no le gusta mentir y ahora mismo no sabe cuantas mentidas ha dado, no irá a casa de Andrew, no volverá a la hora de comer y evidentemente no hará tarea. Pero es sábado y los sábados la familia se despierta después de las ocho de la mañana y para cuando sus padres se den cuenta, ya estará bastante lejos del pueblo.

El aire fresco y de madrugada le pega en la cara; las calles son oscuras y silenciosas. Joe se acurruca entre su pecho y ronronea buscando lamer el mentón de Ben, lo hace. Ben se ríe cuando la extraña sensación de la lengua del minino toca su piel y sin darse cuenta gran parte de su tensión disminuye.

Salir antes del amanecer siempre ha sido algo agradable para Ben; el niño encuentra especialmente distinto el olor, los sonidos lejanos y el aire. Se familiariza con el eco de sus pisadas marcando ritmo mientras camina por la mitad de su cuadra y diez minutos después está en el jardín principal esperando el primer camión que lo llevará a su destino.

Joey ronronea y Ben interpreta eso como señal de que tiene frio, lo aprieta más contra su pecho y mira hacia su derecha esperando que las luces del camión se asomen y anuncien su llegada. Pero está oscuro y sigue haciendo frio, mira el cielo y no ve estrellas sino nubes densas. Probablemente llueva.

Joey vuelve a ronronear. Ahora el mensaje es "tengo frío y quiero mimos" así que Ben accede a las peticiones acurrucándolo y pasando su mentón sobre el rostro del minino, un ligero gruñido se escucha y el gatito eleva sus patitas delanteras jugando con los mechones del cabello suelto de Ben, tira de ellos y lejos de quejarse de dolor, el niño ríe y su risa hace eco entre las casas que rodean ese jardín.

Pasan pocos minutos y el camión llega, solo se suben él y una pareja de ancianos que afortunadamente no conoce. Escoge un asiento junto a la ventana y se acurruca. Bosteza, los ojos color Hazel de Joe lo observan curiosos y Ben talla su rostro con cansancio.

—Faltan unas horas para llegar a la ciudad —. Le murmura. La ancianita lo mira y frunce los ojos, Ben decide ignorarla —. Tengo sueño, dormiré un poco. Esteremos bien, ¿tienes hambre, Joey? —. El gatito se acaricia a su pecho, el niño toma eso como un no —. Entonces voy a dormir. Cuando sea seguro que te conviertas a tu forma humana, lo harás.

El niño se acomoda en el asiento, se coloca su suéter y mira por la ventana como se alejan de su pueblo. Se siente nervioso, es la primera vez que viaja solo y no puede ni imaginar la gran regañada que sus padres le pondrán cuando regrese a casa; pero todo el entusiasmo que ha tenido Joey los últimos días al saber que buscarán a sus hermanos bien vale la pena.

Cierra los ojos y dormita, se despierta cada cierto tiempo cuando el camión se detiene en otros pueblos o pequeñas ciudades, se suben más personas y se bajan otras tantas. No les presta atención, solo ve como el cielo se aclara solo un poco dejando ver nubes grises a su alrededor. Comienza a llover, observa la hora e intuye que sus papás ya están despiertos, probablemente desayunando chocolate caliente y pan.

Ronroneos a media noche || BenHardy x JoeMazzelloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora