Capítulo 4: El lago

103 25 34
                                        

Al llegar al lago, el clima parece ser perfecto. Se escuchan las aves y algunos patos.

Lo veo a lo lejos, sentado en una banca mirando hacia el lago. Me acerco rápidamente intentando hacer el mayor ruido posible para llamar su atención y me siento a su lado, ni se inmuta. Me aclaro la garganta y sigue sin prestarme atención. Parece que hay algo particularmente interesante allá.

―Hola, Venus ―dice finalmente. Me toma por sorpresa el tono de su voz, me sobresalto por el silencio que había anteriormente y esboza una sonrisa.

―¿Qué haces aquí? ―pregunto, desviando la mirada hacia el lago. Algunos patos nadan junto a su madre, hacen ese ruido y me causa una sonrisa por lo adorables que son.

―Podría hacerte la misma pregunta ― responde, con una ceja alzada. No sé qué decir, así que cambio de tema, veo su perfil, se ve bien, lo admito, pero el pensamiento de que es probable que él tampoco se baña los domingos, me causa gracia y reprimo la sonrisa.

―¿Te gusta estar solo?― Gira su rostro y nuestros ojos chocan, su mirada me causa curiosidad. Antes de pensarlo siquiera, suelto la siguiente pregunta.

―¿Traes lentes de contacto?― No se ve ofendido, en cambio, suelta una carcajada. Me mira con una sonrisa y asiente. Aunque no entiendo el chiste, le sonrío también.

― Sí, me gusta estar solo ―responde ignorando mi pregunta anterior. Sin más, decido comenzar a coquetear.

― Buh, que calor hace.― Me quito el delgado suéter que traía y dejo mis hombros al descubierto, en mi cuello yace una pequeña cadena de oro, es muy delgada y me gustó el contraste que hacía con mi piel.

Ryan parece divertido, me mira al rostro unos segundos y después baja a ver mi cuello, sonríe y no parece estar cayendo en mis redes de seducción.

―¿Te gusta la luna?― Pregunta. Al principio no entiendo exactamente a lo qué se refiere, pero luego recuerdo la luna de diamantes que yace en mi pecho y pienso en una respuesta. Parece ser que no es de esos chicos que se fijan en el físico y la pechonalidad.

Pienso en su pregunta y en sí debería ahondar en el tema o responder algo simple. Lo mejor sería abrirle un poco mi corazón y que comience a confiar en mí.

―Me gusta. Creo que...― Me tomo el tiempo de pensar en una buena respuesta.― Es hermosa, me gusta el significado que representa, iluminar la oscuridad de la noche, como el amor ilumina la oscuridad de un corazón roto.

Su atención recae en mí, nos vemos durante unos minutos, el único sonido es el de los animales alrededor y las hojas de los árboles chocando. El clima es perfecto para una tarde en el parque, está fresco y el sol no calienta tanto como otros días.

―¿El amor? No creo que el amor sirva para algo ―dice encogiéndose de hombros, a la vez con una sonrisa que no parece ser sincera, nuevamente, dirige su atención al lago. Es evidente que no está de acuerdo conmigo, yo creo firmemente que el amor es el arma más poderosa.

―Claro que sí.

―¿Crees que el amor puede impedir que alguien te traicione? Incluso si tú dices amar de verdad, eso solo sirve para engañar.― No entiendo a qué se debe esta actitud a la defensiva, al parecer se ha alterado ligeramente por mi comentario.

― No, creo que el amor verdadero puede impedir tal cosa, si tú realmente amas a esa persona, jamás la vas a traicionar.― Una vez más, me mira a los ojos, parece no estar de acuerdo, sus ojos me expresan miles de emociones que no llego a comprender, pero al final sus ojos pierden el brillo y vuelve a poner una sonrisa divertida en el rostro.

―¿Es verdad?― Por un instante, creo que habla sobre el amor. Mantengo una sonrisa parecida a la suya y finjo demencia. De momento, revelarle la verdad podría significar muchas cosas.

―¿De qué hablas? ―Solo sonríe más y se sienta de manera que su cuerpo está viéndome, el lago ya no le parece tan interesante y ahora pareciera que soy lo único que existe.

―Yo creo que no es verdad.― Me quedo callada, no tengo idea de qué decir a continuación, pensar bien mis palabras es algo importante, todo depende de lo que él opine.

―¿Qué cosa?― Me aclaro la garganta y me enderezo, es el peor momento para mostrarme vulnerable. Se limita a seguir sonriendo, arquea una ceja y suelta una risita.

―Nunca me miras, no suspiras como la mayoría de las chicas, y si no me equivoco, tú estabas detrás de un chico de mi clase.― Me sorprende que sepa esas cosas, me ha dejado muda. Si bien es verdad que estaba interesada en Jack, un chico muy guapo de su clase, no estaba detrás de él. Inclino mi cabeza ligeramente, y de repente, ya no me siento tan intimidada.

―¿Y tú cómo sabes eso?― La sonrisa se desvanece por un instante pero al momento vuelve a sonreír. No parece afectado por mi pregunta, en realidad, parece divertido. Imito sus gestos en todo momento, eso podría confundirlo y obviamente comprenderá que no me intimidan sus preguntas.

―Conozco a Jack, él me lo dijo.― Sin evitarlo, me sobresalto ligeramente. Me avergüenza saber que el chico estaba enterado, pero tan pronto como aparece el pensamiento,  desaparece y me río por la mentira que acaba de decir.

―¡Mentiras! Jack no lo sabía.― Ahora es él quien luce contrariado, es evidente que no esperaba esa respuesta.

―¿No lo sabía?

―No, me gustaba un poco, pero como no deseaba ninguna relación, no me esforcé en hacérselo saber.― Me cruzo de brazos y ahora soy yo quien lo mira fijamente.― ¿Cómo supiste que me gustaba?

―Yo...― Estoy intrigada por saberlo, pero cuando está a punto de hacerlo, nos interrumpen.

―Vaya, vaya. Parece que tu confesión de amor funcionó, Venus Williams.― El tono de voz de la chica frente a nosotros revela que no está contenta. Kate Miller, la exnovia de Ryan, loca, posesiva y que, debo aclarar, aún desea volver con él. Quiero confesar que, en todo el tiempo que pensé cómo llevar a cabo mi plan para ganar, no había pensado en qué haría si su exnovia loca quisiera asesinarme.

Y no lo digo simplemente porque es su ex, es muy sabido en la preparatoria que ella lo anhela muy fervientemente y ha hecho de todo para que él regrese con ella. No digo que esté loca por querer volver con él, si no por las cosas que le ha hecho a chicas que han intentando salir con Ryan.

Parece que Kate hace el amago por golpearme así que no me muevo y contengo la respiración, pero antes de él impacto un brazo la detiene.

Y no, no es el brazo de Ryan.

Es Keith, que sonríe apenadamente en mi dirección. Suelto el aire lentamente intentando ocultar mi alivio, pero estoy casi segura de que Kate no se irá tan fácilmente.

Gracias por leer, espero sigan y les guste 💖💖

Seducir a Ryan Gosling (Cancelada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora