I.
—Solo quédate quieto y cierra los ojos.
Mikasa tenía claro lo que haría, y aún así estaba nerviosa.
—Tch está bien. — Levi, el chico con el que ha estado saliendo las últimas semanas de vacaciones, obedece.
Mientras se queda quieto y deja que sus párpados cubran sus ojos, Mikasa solo puede pensar en lo lindo que es Levi, las facciones de su rostro, su piel pálida, sus labios, de alguna forma no puede quitar los ojos de ellos, son delgados y están cerrados formando una línea, una línea que particularmente le encanta.
Mikasa lleva sus manos al rostro de Levi, tocándolo suavemente, disfrutando del contacto, puede sentir que él se tensa por un breve momento, relajándose solo un poco.
Mikasa se arma de valor, quiere hacerlo, se muere por hacerlo.
Muy lentamente y con determinación acerca su rostro al de Levi, sus respiraciones chocan y ella lo besa, el contacto dura segundos, en los que ambos sienten un hormigueo recorrer sus cuerpos. El beso es simple, pero deja un tumultuoso sendero de emociones en ellos.
Aún con los ojos cerrados Levi percibe que ella se aleja inmediatamente, cuando decide mirarla, vislumbra sus mejillas sonrojadas, su pecho sube y baja, en sus pupilas encuentra un brillo hermoso y sus labios forman una sonrisa tímida.
Es el primer beso de ambos.
II.
Levi rememoró día tras día el gran suceso, y aunque Mikasa y él salieron los días posteriores a ello, no habían vuelto a besarse.
Y quería volver a hacerlo, pero no tenía idea de cómo pedirlo, todavía lo cohibía la situación.
Mikasa no lo había vuelto a intentar, y esperaba que volviera a hacerlo.
Sin siquiera planearlo, una tarde salieron, ambos cubiertos por gruesas prendas que los cubrían del frío.
Mikasa llevaba una bufanda y un gorro rojo, contrastando con su blanca piel.
«Es hermosa».
Pensó, más no sé lo diría.
Llegaron a una pequeña plaza, no había mucha gente debido al frío. Ambos tomaron asiento en uno de los bancos.
—¿Cuándo regresa tu mamá? — preguntó Mikasa.
—Mañana por la noche, llamó y dijo que el abuelo se encuentra mejor.
—Eso significa que no tendrás que seguir conviviendo con tu tío. — dijo Mikasa con una sonrisa.
—Será un alivio, ese viejo es como una patada en el culo. — respondió con simpleza.
Mikasa está a acostumbrada a las groserías de Levi, algo que le gustaba de él, era la forma de decir lo que piensa, no se sentía inseguro, a pesar de decir palabrotas que sin duda harían sonrojar a su padre de furia.
Ambos se quedaron en silencio, asumiendo la tranquilidad de su entorno, disfrutando del momento.
Levi contempló los árboles alrededor, las hojas se movían levemente, el cielo estaba cubierto de nubes, pero no pareciera que fuera a desatarse una tormenta. Entonces Levi simplemente dejó que su mano derecha se posará sobre la mano de la azabache.
Mikasa al sentir el contacto, enfocó su atención en el rostro de Levi, quién lentamente se fue acercando. La distancia desapareció y ambos volvieron a sentir esa extraña pero emocionante sensación recorrer sus cuerpos, desde sus bocas unidas en un tierno roce, hasta los dedos de los pies.
Guiados por el instinto, y algunas películas aptas para su edad, empezaron a mover sus labios torpemente.
Se separaron por la falta de aire y al momento se percataron de la nieve sobre sus cabezas.
Había empezado a nevar y algunos copos adornaban el largo cabello de Mikasa, dejando a Levi concluir una vez más que era hermosa.
Sonrieron y volvieron a besarse.
Más tarde esa noche Mikasa concluyó que el beso en el parque fue mejor que el anterior.
III.
Cuando Levi llegó a su apartamento dejó las llaves sobre el pequeño mueble junto a la puerta, con su mano derecha aflojó su corbata mientras dejaba su maletín sobre otro mueble.
Tenía el cabello desordenado, la calurosa tarde y la ventisca al ponerse el sol se encargaron de ello.
Cansado entró en su habitación dispuesto a tomar una ducha, cuando vislumbró sobre su lecho a Mikasa, su ahora prometida, vistiendo ropa interior de encaje color negro, sintiendo la respuesta física al caliente escenario frente a él.
—Vuelvo en seguida — fue lo único que logró articular y se apresuró a tomar esa bendita ducha.
Mikasa solo atinó a reír ante la situación, Levi no cambiaría, ni en un millón de años, prefería tomar una ducha antes que tomarla entre sus brazos, no en el mal sentido, simplemente era muy importante para él la higiene, y eso de alguna forma le provocó ternura, el hecho de que quisiera estar limpio para lo que sabía que harían luego, cosas sucias, que irónico.
Cuando Levi regresó, Mikasa se percató de que esa fue la ducha más corta que había tomado hasta ahora, más la ansiedad la dominó, frente a ella su prometido caminaba desnudo, secándose el pelo y con una sonrisa traviesa en los labios.
Apenas parpadeó cuando Levi ya estaba sobre ella robándole el aliento con sus demandantes besos, tiritando bajo su cuerpo por las caricias de sus frías manos. Sintiéndose de pronto muy caliente bajo su cuerpo frío por la ducha. Mikasa estaba dispuesta a calentarlo, extendiendo los brazos surcó con sus manos la espalda del hombre.
Gimió extasiada cuando Levi lamió su pecho, bajando el sostén y dejando libres sus pechos. Volvió a lamer, pero esta vez fue sobre el pezón, que se irguió inmediatamente.
Levi exploró sus pechos y les brindó un abrumador placer, que la hizo gemir con necesidad, ansiaba que la tocara en otras partes también. Ansiaba que la llevara ya al éxtasis.
—Mmm… Levi, por favor. — pidió Mikasa mientras tomaba sus rostro y lo besaba con pasión.
—Apenas empecé — respondió Levi, volviendo a besarla.
Le quitó el sostén y tomó entre sus manos los pechos de su mujer, los apretó, los suficiente para sentir su suavidad y forma, procurando evitar lastimarla, obteniendo de ella otro gemido.
Trazó con besos un camino descendente hacia aquel paraíso entre los muslos de la azabache, retirando las bragas al mismo tiempo que se erguía sobre ella indicándole que hacer con solo mirarla.
Mikasa dobló las piernas hacia arriba, desprendiéndose de las bragas, que Levi no tardó en arrojar, mientas Mikasa extendía las piernas, dejando descubierta su intimidad, Levi la contempló unos segundos, excitado ante la postura de su prometida. Amaba la forma en que ella siempre lograba dejarlo así de caliente y con la enorme necesidad de hacerla suya hasta quedar exhausto.
Más ansiosa que antes Mikasa casi le exigió que la penetrara, pero solo un jadeo escapó de sus labios cuando la lengua de Levi empezó a explorarla.
Mikasa solo se estremeció ante la experta lengua de Levi que jugó con su clítoris, pasando luego a ingresar en ella, dejando que una tormenta de sensaciones se desate en ella.
Un hormigueo se extendió en su vientre, sus piernas se movían por reflejo y de su boca escapó un grito de placer.
Levi la llevó a la cúspide de su anhelado paraíso.
—Me encanta cuando me besas ahí. — atinó a declarar Mikasa, aún bajo las agradables sensaciones recorriendo su cuerpo.
La noche fue larga para ambos.
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Drabbles RIVAMIKA
Fiksi PenggemarAU/OoC Drabbles para matar el tiempo. Historias pequeñas, con y sin sentido. ¡Rivamika para el corazón!
