CAPITULO UNO

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Salió del hospital cuando cayó la primera nevada.


La nieve fría lo cubrió, el viento frío pegó en la cara de He Zhishu... Sin embargo, se demoró en darse cuenta de que nuevamente era invierno.


El invierno en Beijing era realmente frío. Zhishu ordenó con cuidado su bufanda, y antes de que lo notara, sus manos fueron sacudidas por fuertes temblores como si fueran hojas secas y arrugadas. Heladas.


Su corazón estaba más helado todavía.


Se paró debajo de la señal de "alto" y esperó el autobús que no sabía cuándo podría llegar a pasar. Sus dedos estaban congelados y blancos para cuando sacó del bolsillo derecho de su pantalón el teléfono móvil y marcó inmediatamente después de que escuchó el timbrecillo de llamada automática. Esperó y lo intentó una y otra y otra vez.


Finalmente, nadie respondió.


Zhishu miró los papeles que llevaba consigo una última vez y los dejó en el cubo de basura más cercano. Después de más de media hora, finalmente llegó el autobús y con ello, la escapatoria que estaba esperando con tanta desesperación. Subió, apoyó la frente en la ventana de cristal y marcó aquel número nuevamente.


Alguien le contestó ahora.


—Está nevando hoy, es invierno—. A lo largo de catorce años, la voz de He Zhishu había demostrado no dejar de ser suave y gentil incluso en las peores circunstancias... Pero las lágrimas no podían parar de brotarle en ese momento.


Jiang Wenxu hizo un sonido de disgusto ante la oración que acababa de escuchar. Sentía que era realmente molesto hablar con él todo el día.


—¿Hay algo que necesites? Estoy trabajando horas extras, ya sabes.


—¿Volverás por la noche? No has regresado a casa por mucho tiempo.


He Zhishu, frotó incansablemente el anillo plateado que se encontraba descansando en su dedo anular de la mano derecha. Las lágrimas le empaparon el dorso y la muñeca. Jiang Wenxu sintió que el He Zhishu de ese momento estaba actuando muy extraño. Eso, claro, era gracias a una enorme intuición que había logrado desarrollar y perfeccionar. Después de todo, habían logrado estar juntos durante 14 años ininterrumpidos.


—¿Qué te pasó?


Zhishu no respondió, en su lugar volvió a preguntar pacientemente:


—¿Volverás por la noche? Me gustaría que comiéramos albóndigas juntos, podría conseguir una bolsa.


—Realmente no puedo volver ahora. —Jiang Wenxu comenzó a enojarse nuevamente. Tal vez era gracias a esa actitud tan dulce o a que siempre parecía tener tanto apetito—. No vayas a comprarlas, le diré a Xiao Song que te lleve unas cuantas después.


Zhishu escuchó la voz ocupada del teléfono, su corazón comenzó a dolerle demasiado en el instante mismo en que Jiang Wenxu colgó. Presionó también el botón de apagado y, de la misma forma lenta, llevó el celular dentro de su bolsillo.

Los 10 años que mas te ame : novelaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora