Memorias +1

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Noviembre del 2017

Tarde fría.

Hacía mucho frío esa tarde y la cabeza me dolía a montones pero debía estudiar para el examen del día siguiente, ya bastante mal estaba como para darme el lujo de reprobar otro exámen.

Pasé toda la tarde estudiando y las horas de me pasaron muy rápido, a tal punto que cuando miré el reloj eran las 11:30 pm y en un parpadear había olvidado la cita que tenía con mi novio.

Suspiro frustrada pensando en el lío que se me va a armar mañana. Recojo todos los libros y mis libretas para irme a dormir, pero cuando estoy en mi cama cerrando los ojos dispuesta a descansar al fin, escucho un ruido en la puerta, como si la hubieran golpeado con fuerza y luego todo quedó en el silencio de la noche.

Decido ignorarlo y pensar que sólo fue mi imaginación pero sucede de nuevo. Otro golpe y luego otro seguido de muchos más a los que se les une una voz gritando mi nombre.

Mierda, es él y parece ebrio.

Bajo corriendo a abrirle la puerta antes de que la destruya con sus golpes o despierte a los vecinos.

-¿Pero qué demonios te pasa?

Es lo primero que suelto al verlo tambaleándose en mi entrada. Como no contesta lo obligo a pasar y lo llevo hasta la cocina donde preparo un café bien cargado para darle, cuando veo que se lo termina todo comienzo a hacerle preguntas para apaciguar mi enojo.

-¿Qué te sucede? No puedes venir a mi casa de esta manera.

Él me mira por unos segundos y susurra algo que me deja helada pero me digo que son efectos del alcohol.

Sonríe de una manera que jamás había visto en él causándome escalofríos y nunca había sentido tanto miedo de que él estuviera tan cerca de los cuchillos en la mesa.

Me invade un impulso de correr lejos de allí pero me repito que deje de ser estúpida y hable de manera razonable con mi novio medio ebrio.

-Ya basta de tonterías. Siento haberte dejado plantado pero estaba estudiando, las horas se me pasaron y no recordé avisarte, pero eso no es razón suficiente como para que llegues a mí casa ebrio y violento.

-¿Sabes cuánto te esperé? -retrocedo un poco al ver como comienza a acercarse poco a poco-. Te esperé por horas y tú no te dignaste a contestar el maldito teléfono ¿Tienes a alguien más? Ese cuento de estar estudiando no me lo creo.

No puedo creer que haya si quiera considerado la idea de que lo puedo estar engañando, yo lo amo sólo a él y no permitiría nunca que nadie arruinara esto que tenemos.

-Yo... -le da un golpe a la pared que me hace dar un brinco pero luego ríe, lo cual sólo da paso a mí rostro de confusión.

-Debiste haber visto tu cara, estabas tan asustada. -dice en medio de risas.

-No me hace gracia, y estás medio ebrio así que mejor vamos a dormir. -el fastidio está presente en mi voz y ni para qué mencionar el enojo, pero él toma mi rostro delicadamente con sus manos y deja un suave y tierno beso en mis labios.

-Ya mi amor, no me pongas esa carita arrugada. Entiendo lo de tus estudios pero me gustaría que me hubieras avisado, no estoy molesto pero no tenía nada más que hacer que ponerme a beber mientras esperaba que llegaras o llamaras.

Me derrite la mirada que pone.

-Igual fuiste un idiota.

Nada de debilidad.

-Hey, perdóname, ¿si? -lame sus labios y siento que mis piernas tiemblan-. No volverá a suceder, fui un ogro al venir así a tu casa e insinuar que me engañas.

Asiento y señalo las escaleras para que subamos a mí habitación y al fin yo pueda descansar. Él aún está un poco mareado pero lo puede manejar sólo, estoy muy molesta como para ayudarlo.

Cuando al fin estamos acostados suspiro pero no estoy aliviada, mi corazón va a mil y no lo puedo detener. Siento miedo y lo que más me asusta es no saber porqué.

...

Últimos capítulos lectores hermosos.

February 28thHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora