Capitulo 2

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Su rutina podría decirse que era bastante rígida. Pero en lo conocido era donde Valentina se sentía tranquila, donde se sentía cómoda.

Se sentó al borde de la cama pestañeando pesadamente y cogió el control remoto con el que abrió las cortinas de forma automática. Una suave música clásica comenzó a sonar y el sol entro a raudales en la habitación de su penthouse ubicado en el Upper Side East

Estaba decorada de forma sobria. Con colores color crema, marrón y blanco. Los muebles eran de caoba brasileña y la alfombra que adornaba el suelo era de color blanco con un estampado serio. Valentina adoraba su habitación. Ella misma había supervisado su decoración.

Cogió los pequeños cojines que quitaba cada noche para dormir. Le gustaba dormir solo con una almohada, así que los cojines decorativos solía dejarlos en un diván que se encontraba al pie de la cama.

Bostezo de forma sonora y cogió sus gafas que había guardado cuidadosamente antes de irse a dormir. Había estado en una conferencia con los chinos en la madrugada y se había ido a la cama bastante tarde. Pero solo necesitaba tres horas de sueño para funcionar. Lo había comprobado.

Se cepillo los dientes en el baño de forma concienzuda, rodeada de mármol y de una enorme bañera y cubrió sus necesidades.

La música hizo que se sintiera de buen humor mientras se colocaba unas pantuflas de color negro y caminaba hacia la cocina.

Tenia que decir que adoraba su casa como a nada. Había sido el único capricho real que se había dado luego de empezar a trabajar en Carvajal Tech. La había comprado con su propio dinero. Se sentía muy orgullosa de eso.

Sus padres tenían casas en varias ciudades y países, Valentina prefería no tener casas que sabía que nunca visitaría porque no tenia tiempo y cuando viajaba prefería quedarse en algún hotel.

El penthouse contaba con un enorme salón, un comedor, tres habitaciones (una que usaba como pequeña sala de entretenimiento donde tenia una caminadora, algunas pesas, una pequeña biblioteca, un televisor en donde veía sobre todo noticias, un par de pufs, un home theater- aunque no veía películas casi nunca por falta de tiempo- un escritorio y un sofá muy cómodo en el que se había quedado dormida muchas veces), una cocina y dos balcones conjuntos. Uno con una piscina integrada y otro en donde había una mesa con sillas y un paraguas, en donde Valentina se sentaba a veces para desconectar de la presión de su vida.

Coloco la cafetera italiana a funcionar y se fue directa a ponerse ropa de deporte. Unos shorts de color negro, una camisa azul y unas deportivas que estaba sacando de su caja.

La primera hora de la mañana era el único momento que tenía para poder hacer algo de deporte. Le gustaba cuidarse. Antes adoraba hacer algo de yoga, pero tenia poco tiempo, así que su medico personal le había recomendado un poco de cardio cada día.

Camino en busca de su café, agregándole dos de vainilla, mientras se hacia una coleta alta y respondía algunos mensajes importantes y correos. Dándole también indicaciones a Ivanna, quien le había escrito desde primera hora como siempre, pidiéndole indicaciones y verificando algunas informaciones.

Valentina a veces sentía que le exigía demasiado. Pero Ivanna nunca se había quejado, y eso era una de las cosas que mas le gustaba de la chica como empleada.

Claro que Ivanna era guapa muy guapa. Muchísimo.

Valentina apretó los labios sonrojándose un poco por pensar de esa forma.

Era demasiado profesional como para fijarse en sus trabajadoras en ese sentido. Sin embargo, no era ciega y tampoco de piedra. Era una mujer preciosa y muy eficaz.

November Rain (Juliantina)(Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora