3

1.3K 174 27
                                        

Min Yoongi había estado demasiado sereno cuando lo gritó por participar de aquel disturbio público. De todos modos, no había mucho que decir al respecto cuando se hizo la vista gorda sobre el incidente gracias al contacto de Kim Seokjin. Y fue luego el comentario de este mismo —es que acabó dos veces antes de recordar que debía castigarte— lo que le indicó a Jungkook que había sido librado de una reprimenda o castigo peor. No obstante, Jungkook no supo si agradecer por ello o estar enojado. 

Decidió estar indiferente.

Había concluido que tenía que hacer lo necesario para evitar a Kim Seokjin y con las postulaciones y la presentación de candidatos para las elecciones en marcha no fue difícil hacerlo. O se convenció de ello: se convenció de que los roces de Seokjin al pasar por detrás de su silla eran apenas imaginaciones suyas; que las miradas cargadas de intención que este le daba cuando conectaban sus ojos eran simplemente una percepción errónea, producto de cansar su vista en el monitor de la computadora por horas; y el que almorzaran juntos –okay, en la misma mesa, aunque a unas sillas alejadas— era por cuestiones de espacio y no que de pronto Kim Seokjin decidió dejar a Min Yoongi almorzando solo y acercarse a él. 

En cambio, que ambos jefes siguieran discutiendo, aunque sin menos entusiasmo sí debía decir algo. Suponía que el que Min Yoongi haya sido padre recientemente reafirmaría valores familiares que vencerían cualquier fantasía laboral que pudiese compartir con Kim Seokjin. Y la poca insistencia de Kim Seokjin de buscarlo, cosa de la que supo por Namjoon que era bastante cotilla a veces, dio por finalizado el amorío.

Y se alegraba por la señora Min, quien ya no tendría que compartir a su marido con el imbécil redomado. Aunque se sintió un tanto humillado de saber que era por esa razón, porque Seokjin se quedó sin nadie con quien joder, que se enfocaba en él. Cierto era que el jefe antidisturbios supo gravitar alrededor suyo desde que llegó a SIN, pero siempre desde un lugar de pulla, de bromear y querer hacerse el gracioso. Nunca hubo un diálogo cordial entre los dos, porque era bastante difícil seguirle el ritmo a Kim Seokjin cuando no tomaba nada en serio. 

¿Por qué razón iba a creerse Jungkook que el interés de Kim Seokjin fuese honesto? Y cuando este le pidió aventón, un mes después del incidente, se dijo que no daría espacio a que se burle de él. 

Seokjin escuchó, asintiendo al final, para luego decir:

—Hice bien en presumir que te atraía.

Jungkook se detuvo mientras abría la puerta de su coche. 

—¿Qué dijiste?

—Que te atraigo, ¿a que sí? Diablos, debí apostarle a Im Jaebeom cuando me discutió lo contrario –Kim Seokjin, que probó la puerta del copiloto y la notó desbloqueada, se coló en el interior del auto.

Jungkook lo siguió, aturdido por lo que había dicho este. Vio entorno al playón del estacionamiento de NIS dando con que una compañera del área de lingüistas lo saludaba desde otro coche. Respondió el saludo, y no dejó que su nerviosismo de ser visto con Kim Seokjin sea notorio.

—¿De qué rayos estás hablando? 

—No te preocupes –tranquilizó el temor de ser expuesto en su trabajo. Aunque sus palabras escondían cierto regocijo que Jungkook no entendió ni quiso saber—. Jaebeom es una tumba.

—No es eso a lo que me refería –se enfadó, quitando las manos de Seokjin de la guantera—. ¿Por qué diablos dices que me gustas?

—No dije gustar, sino atraer –Sin rendirse, Seokjin consiguió esquivar las manos de Jungkook y hurgueteó lo poco que guardaba allí el chico; robó el encendedor y de su bolsillo extrajo una cajetilla. Ofreció un cigarrillo a Jungkook y encendió uno para él—. Es ligeramente distinto, y altamente más sexual. Aunque no sería una perspectiva asustadora si fuese ambas opciones.

Do I attract you? [JinKook]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora