Capítulo 1

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Eran las 9 de la noche, el rizado caminaba tranquilamente por las calles de Londres. Había salido hace poco tiempo de su trabajo en la librería y disfrutaba el fresco aire de la ciudad mientras emprendía el camino al lugar donde vivía.
Observaba las luces, los árboles en la acera y la calle, cuando vió a un chico de baja estatura cruzar con la cabeza gacha, sin enterarse del auto que se le venía encima.
El de los cabellos como nubes corrió hasta el distraído pequeño y lo empujó lejos del auto. Ambos cayeron en el pavimento, mientras se escuchaba la bocina del coche que casi atropella a uno de ellos.
Cuando se sintió fuera de peligro, el rizado, una cabeza más alto que el otro chico, tomó la mano de este y le ayudó a levantarse. Al tocar la mano del desconocido sintió un rayo golpeando y una ola azotando su pecho.
El más bajo levantó la mirada, tenía los ojos como el cielo en verano y un refrescante río en primavera, pero cristalinos y enrojecidos, como si hubiera estado llorando. Se miraron y el de ojos azules dijo

"Oops", su voz estaba quebrada.
El de mayor estatura no podía salir del torbellino que le entregaban los ojos ajenos y de su boca salió un vago "Hola..."

Seguían mirándose, no podían despegar sus miradas, el azul del mar y el verde de la hierba fresca. Tal vez llevaban minutos, hasta horas, pero no les importaba. Nunca se habían sentido tan bien y tan cómodos en su vida.

Por más que fueran sensaciones excepcionales, eran desconocidos, por lo que el de ojos marinos comenzó a hablar

"Soy Louis, gracias por evitar que ese auto me...emm...", dijo tímido y con la voz aún quebrada.

"No hay problema, tenía que ayudarte. Soy Harry", le interrumpió el alto rizado con la mirada hacia el piso, abrumado por la hermosa voz de Louis.

"Bueno, yo...emm...creo que me iré", sus manos seguían unidas hasta ese momento. Harry nunca de había sentido tan helado después de que alguien lo soltara.

Louis se volteó y siguió caminando en la dirección que venía, igual que antes, con la cabeza gacha y una apariencia terriblemente triste

"¡Que no se te olvide mirar al cruzar!", gritó Harry, perdiendo la vergüenza rápidamente, solo queriendo saber más de el pequeño de lacios cabellos castaños.

Lo vió alejarse y sonrió tontamente, una pequeña risa escapó de sus labios mientras recordaba todo lo que había pasado.

Continuó su camino inicial sin dejar de sonreír, puede que tuviera una historia más que  interesante para contarle a su compañero de piso hoy.

Justo lo que Necesitaba [l.s] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora