1|Pabellón número trece

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Caminaba por los largos pasillos del instituto, tenía que llegar al pabellón número trece. Al hacerlo no era como ella lo imaginaba, solo eran unas cuántas habitaciones agrupadas
en un solo pasillo numerado con un trece; Carolina rió al pensar
lo idiota que fue al creer que se encontraría con unas cuantas celdas como en la cárcel. Miro el papel que llevaba en la mano, este decía en la habitación que se encontraba cada paciente; en este pabellón las habitaciones iban del diez al veinte, cinco por cada lado del pasillo y sobre la entrada del lado derecho había un box con un cartel que indicaba que era la enfermería. Caminó
hacía allí y se encontró con dos mujeres de más o menos su edad, una tenía la cabellera rojiza y la  otra tan amarilla y brillante como el mismo sol.

—disculpen...—hablo Carolina
—Oh hola—saludo la pelirroja
—sos la nueva enfermera ¿O
me equivoco?—pregunto la rubia mientras limaba sus uñas
—si soy yo—respondió la
castaña tímidamente—me llamo Carolina, Carolina Kopelioff
—un gusto Carolina—hablo la pelirroja—mi nombre es Ana, Ana Jara Martinez y está maleducada
es Chiara Parravicini seremos
tus compañeras de trabajo
—me dijo la supervisora
que tomara posición—explico Carolina—¿Qué debo hacer?
—mira si tú quieres puedes ir a conocer a los pacientes—sugirió
Ana—es más yo misma te los presentaré, ahora mismo están recreándose en el patio y dentro
de una hora tienen la merienda
—Carolina esperó que mí exabrupto de recién no impida que nos llevemos bien—exclamo Chiara mirando a la castaña—vamos a pasar muchas horas juntas y tenemos que hacer
esto lo menos tedioso posible
—descuida—sonrió Carolina—no tenés de que preocuparte, de
verdad está todo más que bien

Ana y Carolina empezaron a caminar por el pasillo hasta lo que era el patio, allí estaban todos los pacientes; algunos estaban sentados en mesas jugando a las cartas mientras otros hacían distintas actividades físicas.

—me faltan dos pacientes—Ana miro a su alrededor—otra vez Bernasconi
y Ronda,Caro hazme el favor y ve
a buscar a su cuarto a esos dos
—esta bien—respondió Carolina
—habitación diez—aclaro Ana rápidamente y miro su reloj—y
pídele porfavor a Chiara las
pastillas de Bernasconi, ya le tocan

[• • •]

La castaña se encontraba
frente la puerta de la habitación número diez, tocó tres veces y espero a que la atendieran.

—ya te estabas tardando en buscarme pelirroja—Carolina sintió la voz masculina y la puerta se abrió lentamente—vos no sos Ana ni
Chiara ¿Sos nueva?

El chico se encontraba recostado sobre el lumbral de la puerta.

—si soy nueva acá—respondió
la castaña—me llamo Carolina, Carolina Kopelioff, un gusto
—un gusto—sonrió el chico—mi nombré es Agustín Bernasconi

Era alto, su pelo oscuro contrastaba perfectamente con pálido rostro; sus ojeras eran la representación física del notable cansancio que mostraban sus ojos, Carolina pensó que era muy joven para estar en lugar así.

—te traje, te traje tu medicacion Agustín—hablo Carolina—toma
—estaba apunto de ir hasta la enfermería para buscarlas—él extendió su mano para tomarlas
—si necesitas algo más voy a
estar en el patio—hablo ella
—si me esperas a que tome las pastillas voy con vos—respondio rápidamente Agustín—solo
dame unos minutos porfavor
—¿Y tu compañero?—pregunto Carolina—¿Dónde se encuentra?
—Esta en la enfermería—encogió
los hombros—dijo que le dolía
la cabeza y quería un calmante

Agustín se metió las pastillas
en la boca y tomo agua de una
botella que estaba sobre su
mesa de noche.

—¿Vamos Carolina?—pregunto él
—vamos—respondió ella

«¿Por qué alguien tan joven
como Agustín término en lugar
así?» pensó Carolina.



































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