Capítulo 5

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Es un día domingo, y ahora, en su casa, se encuentra el castaño llamado Issei, en la sala, revisando su celular, esperando encontrar algo que hacer.

Hasta que dejó su celular a un lado, y se recostó en el sofá en el que estaba, dejando su mano izquierda detrás de su cabeza.

-Ahhhhh...no hay nada que hacer...estoy aburriiiiiidooo- fue lo que dijo el castaño mirando al techo.

Se levantó, fue a la cocina, y del refrigerador, sacó una lata de refresco, la cuál empezó a tomarse de manera veloz, para luego tirarla lata a a basura, y volver al sofá en el que había estado.

-¿Qué puedo hacer?- era lo que se preguntaba mentalmente el castaño cerrando sus ojos.

Mientras tanto

En otra casa, una chica de cabello negro y ojos negros con cierta tonalidad gris se encuentra sentada en su escritorio, viendo unas cosas en su computadora.

Hasta que la puerta de la habitación es abierta, y una mujer que parecía una versión adulta de la chica entró, con una bandeja en la que traía un plato de comida.

-Hija, el almuerzo ya está- fue lo que dijo la mujer.

-Gracias mamá, solo déjalo ahí, ya voy a comer- dijo la chica

-Bien- dijo la mujer dejando el plato en una mesa, antes de acercarse a la chica- ¿Qué estás mirando?

-Nada, solo hablo con Koharu y Kokona- fue lo que respondió la chica mirando a su madre por un par de segundos antes de volver a fijar su vista en el ordenador.

-Me alegra que ya estás volviendo a estar con tus amigas...aún me pregunto que fue lo que te pasó para que volvieras a estar sola como antes- dijo la mujer, mientras la chica se quedaba quieta.

-¿Por qué tuviste que recordarlo mamá?- preguntó la chica mentalmente.

-Bueno, ya no importa, igual ellas 2 son unas buenas chicas, y...¿Cómo se llamaba ese chico que te acompañó?- preguntó la mujer mirando a su hija.

-Issei...se llama Issei- respondió la chica pelinegra.

-Issei...me pareció un buen chico- dijo la mujer.

-Sí...es agradable- señaló la chica, mientras que en su mente aparecía la cara de ese chico de pelo castaño y ojos color miel- Es atento, amable...y lindo.

-Espera...¿Dijiste lindo?- preguntó la mujer, causando que la chica se tensara.

-Eh...n-no, no dije nada- respondió la pelinegra evitando la mirada de su madre, además de que no quería que ella notara el pequeño sonrojo que había aparecido en sus mejillas.

-Dijiste que no era tu novio...¿Entonces me mentiste?- preguntó la mujer.

-N-No te mentí, el solo es un amigo- respondió la chica mientras su mano derecha que estaba sobre el mouse de su computadora temblaba un poco.

-Hija...Yo sé que ya no eres una niña...y que ya estás empezando a mostrar interés en los chicos, tu padre podrá ser estricto contigo si se entera, pero...el también te dirá, que tienes que escoger al indicado...no enamorarte de cualquier chico- dijo la mujer sentándose en una silla a un lado de su hija.

-Mamá...yo no soy de esas chicas que se enamoran porque sí- dijo la chica.

-Lo sé...pero solo te digo...que...si el ya tiene interés en otra chica, sigue...hay muchos chicos...y uno de ellos podría ser el indicado- dijo la madre.

-Estaré bien mamá...no te preocupes...- fue lo que dijo la chica, antes de que su mirada nuevamente se apagara- Además...no creo enamorarme después de lo que me pasó con...

Sanando un Corazón RotoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora