Despierto agitado, mi pecho sube y baja con rapidez, el sudor empapa mi espalda y las lágrimas salen por si solas. Ni siquiera recuerdo bien de que iba el sueño, pero me deja la sensación de un vacío enorme.
Me froto los brazos en un intento por consolarme, la verdad es que no funciona, porque todo se siente frío, sollozó con fuerza y me dejo caer nuevamente de espaldas para poder calmarme un poco, claramente no funciona no hasta que pasa un rato y puedo recuperar un poco mi postura. Pero, cuando aquello pasa mis ojos se sienten abotagados y mi garganta duele.
Casi siempre es lo mismo, tengo una pesadilla, despierto empapado en sudor y lloro hasta quedarme dormido de nuevo o hasta que puedo tomar aire correctamente, siempre es lo mismo excepto cuando tomó aquellas pastillas para dormir, porque me ayudan a dormir sin pausas, tanto que se me dificulta despertar cuando suena la alarma.
Rasco inconscientemente la cicatriz en mi muñeca izquierda. Las personas piensan que me hice daño accidentalmente o a propósito, pero la verdad es que nací con ella, es un poco larga e irregular, con colores rojizos como si fuera reciente, pero en mi vida he pensado terminar con mi vida a pesar de todo. Tomó un suspiro profundo sintiendo como mis pulmones se llenan de aire y después lo suelto poco a poco y entonces vuelve, aquel hueco en el pecho, se siente profundo y abismal, como si un paso en falso me llevara al vació.
Desde que tengo memoria siempre he tenido esto, mi padre se ha preocupado demasiado y me ha llevado con varios psicólogos, primero me diagnosticaron principios de depresión, después distimia y por ultimo depresión psicótica, ya hasta miedo me daba ir al psicólogo, porque cada vez que iba tenía una cosa muy diferente a la otra y el medicamento variaba, mi estómago era el perjudicado.
Eran tres pastillas y las tomaba al menos dos o tres veces al día, cuando sentía que estaba a punto de hacer algo estupido -cosa que así describió mi padre- tenía que tomarlas de nuevo, no era agradable, claro que no, mucho menos cuando en la noche le sumaba un somnífero, aquello poco a poco le desgastaba. Sin contar los licuados de plátano con almendra que su padre le daba cada mañana, porque según la almendra le ayudaba a fortalecer su cerebro y evitaba los pensamientos negativos.
Claro que eso no pasaba, porque aquellos pensamientos estúpidos estaban allí desde la preadolescencia.
Se levantó cuando su alarma sonó, a regañadientes se metió a la ducha y rápido la lluvia artificial cayó sobre su cuerpo, era agua caliente y eso le ayudaba a relajar sus músculos, fue una ducha rápida, pues hoy era mi primer día de universidad, la verdad estaba ansioso, no me gustan mucho los primeros días, eran tediosos y no aportan demasiado.
Una vez listo, con mis pantalones negros de mezclilla, mi sueter azul marino que me queda dos tallas más grande y mis votas negras, estaba listo para aquel licuado que mi padre preparaba para mi.
Mi padre, Kyunghon, se movía en perfecta sincronía en la cocina, ya estaba vestido para irse al trabajo, es farmacéutico, tiene un turno accesible, por eso puede cuidar de mi con comodidad. Aquello no me hace sentir orgulloso, es decir, tengo dieciocho años y aún dependo completamente de mi padre, es algo patético, porque algunos compañeros a mi edad son completamente independientes y mi padre todavía tiene que ponerse una alarma para mis medicamentos.
— ¿listo para el gran día? — dice girando un poco la cabeza para darme una sonrisa.
— Estoy más ansioso que nada — digo sentándome en el banco del desayunador, gira para darme una mirada seria, me rió entre dientes y levantó las manos — es broma, nada de ansiedad.
— Te escuche llorar — suelta y me congelo completamente — ¿que fue esta vez?
— En realidad no lo sé, me desperté llorando y no pude evitar seguir haciéndolo — mordisqueo mi labio y mi papá asiente.
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over again | HunSoo |
Fanfiction| Segunda temporada de promise | "Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que estan destinados a encontrarse, sin importar el tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar, contraer o enredar, pero jamás romperse." Nuestra otra vida fue...
