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Xiaojun despertó cuando el sol se coló por la ventana y le daba directo a la cara.
Se sentó en la cama y miró la habitación, recordó lo que había pasado anoche.

Pensó que solo era un mal sueño, que en realidad sus padres no le dijeron que era adoptado y que un hombre lobo no lo había traído en su casa.

Parecía un sueño, pero todo es real.

Ese día ya no tenía mucho dolor, simplemente se sentía extraño y el aroma de café y tierra mojada se mezcla con otro olor que es canela y vainilla.

Aún no comprendía eso.

Salió de sus pensamientos cuando alguien tocó la puerta.
— Pasa — habló DeJun.

Un chico tenía una bandeja en sus manos, que contenían el desayuno y a lado se encontraba otras pastillas como la que había tomado en la noche.

— Mi nombre es Chenle, y apartir de hoy seré como.. tú ¿consejero?, No lo sé, solo sé que te estaré ayudando cuando me necesites.

DeJun no entendía, ¿Por qué querría un consejero?, Ni que se fuera a quedar para conocer el lugar.

—Y yo soy DeJun — se presentó.

— Mucho gusto, el alfa me contó que no sabes nada de ti, supongo que eso se debe a que vivías con humanos normales, ¿No? — empezó a hablar. — toma esas pastillas, hoy estarás nuevamente encerrado aquí hasta mañana.

— ¿Por qué?, Yo tengo que salir de aquí, tengo que irme a mi casa, mis padres y mi hermano debe de estar preocupados por mí.

— Lo lamento, órdenes del alfa — se encogió de hombros — para cualquier cosa puedes llamarme — dijo último para luego salir de la habitación.

DeJun acepto el desayuno, no sin antes consumir las pastillas que Dongyoung llamo supresores.

Se acostó nuevamente en la cama y se tapó con la sábana hasta la cabeza, quería irse a su casa, empezó a llorar en silencio, por qué le dijeron que era adoptado, por qué le dolía.

Escuchó la puerta abrirse para que luego se cierre nuevamente, y se escuchó pasos para luego alguien sentarse en la cama, DeJun ni se inmutó.

— Por qué estás llorando? — pregunto alguien.

— Quiero irme a mi casa — respondió DeJun.

— Lo sé, pero es muy peligroso que vayas por el bosque, ¿Y si te quedas aquí? — propuso, por fin DeJun volteó para mirarlo, es Jaemin.

— Tengo una vida allá en la ciudad, solo estoy por aquí en vacaciones.

— DeJun... Tú no puedes irte, no me corresponde a mi decirte la verdad, ni tampoco mi hermano pero.. tienes que saberlo. — la expresión de Jaemin era extraña.

— ¿Qué es otra verdad que debo saber?, ¿Qué también soy un cambiaforma lobo? — se rió de su propia pregunta, pero el chico, Jaemin, no se había reído con él — ¡¿Qué?!, ¡¿También soy eso?!!.

— Tranquilo, tú descansa, yo.. tengo que irme — dijo último para luego salir de la habitación.

«Esto es el colmo», pensó DeJun.

Se levantó de la cama y empezó a ponerse la ropa con la que tenía ayer, ya que al llegar a ese lugar, le prestaron una ropa de muda para que duerma bien.

Intentaría escaparse de ese lugar, sabía que sonaba loco y que moriría en el intento pero no quería estar ahí, prefería morir a saber las verdades que aún no sabe.

Había algunos hombres vigilando cerca de lo que sería el camino para salir de aquel pueblo, tenía que ser muy silencioso y precavido ya que los lobos tienen una buena audición.
Agradecía que aquellas pastillas bloqueaba su olor  y mientras que tenía efecto, no podían olerlo.

Salió de ese lugar y empezó a caminar por el bosque, recordaba más o menos el camino en la que siguió al lobo cuando se perdió.
¿Qué podía salir mal?, Seguía su instituto y encontraría la cabaña para seguir teniendo una vida normal, ¿No?.

Pero un rugido a  su espalda hizo que se quedará estático.

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— Alfa!, alfa! — Chenle se acerca a Doyoung agitado.

— Qué pasa, Chenle? — le miró.

— El omega.. DeJun, no está — la últimas palabras le alertaron.

— ¡¿Cómo es qué no está?! — se levantó poniendo ambas manos sobre el escritorio.

— Me fui a verlo y no estaba en la habitación que lo ubico — decía Chenle preocupado.

Doyoung salió rápidamente de aquel lugar, para preguntarle a los que se encontraban vigilando el lugar.

— No vieron al omega que vino conmigo? — pregunto Doyoung, los hombres se miraron entre sí y negaron.

— Perdonanos líder — agacharon la cabeza.

— Yo iré contigo a buscarlo — se ofreció su cuñado, Jeno, Doyoung asintió.

— Aunque no sea necesario — habló Dongyoung — Él se quiere dirigir a la cabaña.

— Igual iré contigo — dijo Jeno.

Solo esperaba, que DeJun no esté en problemas mientras que Doyoung lo encuentre.

Un Omega para El Alfa [DoXiao]  ¹ Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora