AbalamTallez-Pon
Lo que vio quedaría en su mente grabado a fuego. No era un humano lo que se balanceaba arriba del cuerpo sin vida de la mujer. No, era algo más poderoso y siniestro. Un cuerpo de gas descarnado, demasiado traslucido que era posible ver la última expresión de la chica antes de partir. Elizabeth tenía las piernas dislocadas, acomodadas en una posición imposible y el lugar donde debería estar la vagina había una cavidad carnosa e hinchada por donde el ente gaseoso introducía los últimos vestigios de su cuerpo. Después nada. La habitación estaba vacía a excepción del cadáver, pero algo, muy en el fondo de Miss Murder le decía con fuerza que no era así.