ADELANTO SIN CORREGIR DE IMPURA:
HARRIET.
No te detengas.
No lo hagas, Harriet.
Vamos, Harriet, no lo hagas.
Ellos te atraparán si lo haces.
Avanzo como puedo entre los pasillos interminables y ostentosos de esta gran mansión en la que desperté hace algunas horas. ¿O tal vez días? No lo sé.
Intenté preguntarle a chica que cuidaba de mí al despertar después de quedarme dormida gracias a los malditos analgésicos que me han suministrado ellos.
Ellos obligaron a la chica aquella con aspecto de enfermera o doctora que me dieran más analgésicos para aliviar mi dolor.
Tomo mi cabeza entre mis manos —la derecha está ensangrentada ya que me retiré la vía intravenosa por las malas, mientras que la izquierda está llena de moretones— cuando un fuerte dolor me atraviesa y un escalofrío helado recorre mi columna vertebral haciéndome tambalear apoyándome de un pie a otro. Ahogo un jadeo de dolor cuando siento la venda que rodea mi cráneo húmeda por lo que probablemente es sangre.
Me recargo en la pared más cercana de costado, mientras logro estabilizarme. Algunos mechones castaños entorpecen mi vista así que los aparto con la mano torpemente. Mis extremidades no coordinan adecuadamente y me mareo intentado quitar los mechones que me caen en el rostro.
Mi cuerpo se sacude con fuerza, temblando sin parar mientras siento como el peligro emana de cada rincón de este lugar. Es como si todo lo que viniera de ellos exudara dominio y crueldad.
<<Mis esposos>>.
Ya deben de saber que he escapado.
Ya deben haberse enterado.
Me muerdo el labio inferior cuando esté no me deja de temblar con esmero sacándome sangre al morderme con demasiada fuerza. Chillo al sentir el escozor quemando mi labio partido, la sangre desciende por mi barbilla.