-Hazel, eso de que cumplamos el mismo día no me gusta nada, ya lo sabes.
-Pues a mi me alegra compartir un día especial con una amiga especial.
Le hice una mueca torcí los ojos hacia el techo.
-He quedado, hablamos luego Hazel.-le besé la mejilla.
-Ya claro, el churri te reclama.-estalló a reir.
Dario me estaba esperando en el parque. Sus ojos resplandecía como de costumbre, pero aun no me había acostumbrado a su ternura hacia mi, yo misma me sorpredía, ya habían pasado ocho meses y todo fue sobre ruedas, aun que al principio todo pareció complicado. Hazel y yo aclaramos las cosas, y volvimos a ser muy buenos amigos, encajando a la perfección, aun que de vez en cuando seguiamos teniendo esos roces que nos hacía recordar, a Darío no le hacía mucha gracia que tuviera tan presente en mi vida a Hazel, pero lo intentaba comprender, todos dejaron de verle como el chico ligón a verle como mi chico, Salena hizo unas nuevas amistades, todo parecía irle bien, no lo tengo muy por seguro porque ya no nos contabamos todas las cosas y aun que la añoraba, sabía que ella estaba feliz y sus mayores problemas eran las notas, que si un nueve y medio no era lo mismo que un diez, ect. Por fín consiguio olvidar a Bruno, nadie se acordó del tema, no se le hizo tan cuesta arriba superarlo todo gracias a Mario, hacían una pareja perfecta desde que les vi por primera vez riendo hace unos meses. Con Crisel, Nerina, Anelly y Anais estaba genial, no estaba tanto con ellas, pero seguian a mi lado y quedabamos a menudo, el resto del tiempo se lo dedicaba a Inma y Saira, todas las noches para charlar, mejor dicho, casi todas, de vez en cuando Dario me preparaba cenas romanticas. Había compartido algún tiempo con unas amigas de mi chico, me sentía muy bien con ellas, eran unas chicas extraordinarias, se llamaban Alcira y Macarena.
Darío y yo nos dirigimos hacía nuestra cafetería preferída. Parecía haber olvidado que dentro de poco me hacía un año mas vieja, así que preferí restarle importancia y pasar del tema.
Me contó todo su día y yo escuchaba encantada sus palabras, nunca parecía estar mal, aun que me digera la mayor de las desgracias, por suerte le conocía bien, esta vez estaba en su mayor explendor.
Me dejó en casa y ese día no pude juntarme con In y Sai, Hazel había aparecido en casa sin avisar y no podía irme así din más.
-Ya son horas de que te vayaa a tu casa eee.
-Prefiero estar aquí.-Y se acomodó en el sofá.
-Me parece fatal de verdad, vienes aqui sin avisar y ni permites que te eche- supo que bromeaba.
-Menos mal que siempre me tienes un huequito en tu cama.
-Te queda mas apropiado la de tu casa.
-Si estas tu si-Pareció decirlo en serio, perp ya me lo conocía, así que evité mal entendidos.
Hablando toda la noche me quedé dormida a su lado, medio me desperté cuando se fue sobre las seis de la mañana, pero no tenía fuerza para despedirme, estaba profundamente dormida. El sueño y mis sueños, pudieron conmigo.
[…]
Me desperté y noté mis labios humedos, me extraño, pero no le dí ninguna importancia.
Iba a llegar tarde a clases así que me preparé en menos de 5 minutos y por suerte cuando salí por la puerta aun esperaban Darío y Salena, parecían no tener prisa, me sorprendió y les moré con una mueca extraña.
-¿Y esa cara hermanita?
-N-o... Nada, llevamos tarde ¿verdad?
-¿A donde?
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Y... ¿Sientes mariposas?
Teen FictionAkane es una chica de 16 años, morena, de pelo castaño, no muy alta, alegre y complicada para los chicos, se le suelen presentar oportunidades con varios chicos, pero ella siempre los rechaza por muy perfectos que sean, un día conoce a a Darío, que...
