Todo saldrá bien

79 3 1
                                        

Ya ha pasado una semana, no he vuelto a ver a Hazel, pero hablamos mucho por whatsapp, y el miercoles me dejó en el buzón una carta que ponía "buenos días, te quiero", al final, no vendrá a mi instituto, lo mandaron a otro de la zona.

Darío y yo estamos juntos todos los días de clase, lo he empezado a conocer porque me ha esperado a la entrada y salida del instituto, por no hablar de los recreos en los que me saca de clase y me lleva fuera del instituto, es toda una aventura, pero no he podido estar con mis amigas para explicarles todo, supongo que creeran que estoy con el, aun que la verdad, lo parece, pero sabe mantener las distancias.

De camino a casa, cuando me despedí de Darío, vi a Bruno, el novio de Sale, y estaba con una chica muy guapa, en principio pensé que solo serían amigos, pero el la cojió de la mano y la beso, delante de mis narices, me iba a acercar a cantarle las cuarenta y liberar mi enfado, pero cuando iba a ir para alli...

Alguien me agarró fuerte por la muñeca y me detuvo en mi camino, me giré para ver quien era.

-No lo hagas, ¿Realmente merece la pena alguien así?-Hazel era muy coherente sobre esas situaciones por experiencia propia, estaba muy serio y parecía enfadado, así que perdí las fuerzas y me quedé mirando para el.-Deja que me encaegue yo.

Se acercó al chaval, y le dijo:

-¿Es tu novia?

-A ti que te importa...

-Solo te lo digo porque ahí esta la hermana mayor de Sale, y no está muy contenta, anda suerte- Bruno se quedó mirando para mi con cara de "mierda, me han pillado" y Hazel le dió unas palmaditas en la espalda de consolación.

Yo lo miraba con la esperanza de que se muriera allí mismo, pero creo que mis ojos ya lo habían matado por dentro, cojió a la chica y se fue corriendo.

-Gr...acias- intenté agradecerle a Hazel, pero había desaparecido.- ¿Hazel?

                                          […]

Llegué a casa y seguía pensando donde se habría metido Hazel, no había ni contestado sus mensajes, me tenía preocupada, pero no estaba para pensar en eso, tenía que hablar con mi hermanita ya, debía protegerla de gente como el.

Fui a su habitación y estaba con Bruno, me controlé pero mi expresión ya lo había dicho todo, antes de que le pidiera a mi hermana que saliera para hablar, el me dijo:-Akane, quiero comentarte una cosa... En privado.

Y salió de la habitación y cerró la puerta, me miro con una cara pícara malvada, y mi mirada solo expresaba desprecio.

-Si le dices una palabra de todo esto, tu caerás conmigo.

-¿Como tie…- y me quiso besar, me había rozado, así que le levanté la mano- Crio, alejate y dejame pasar para hablar con Sale.

- Si fuera tu no haría eso, el beso...

-No me has tocado.

-¿ Y a quien crees que Sale va a creer si le digo que te quiero a ti y ella solo era una tapadera, mientras que tu y yo estabamos liados en secreto?

Me quede en blanco, y el entró triunfante en la habitación, no sabía que hacer... Estaba sola, o así me sentí.

Llamé a In y Sai, supuse que serías las que mejor me podrían ayudar, tal vez si lo supiera Sale me creería pero sufriría, quedamos las tres en casa de In. Cuando entré In me abrió la puerta, su presencia me tranquilizó, su carisma llenaba el salón donde nos encontrabamos, les expliqué que Bruno era un mugeriego que no se merece ni respeto, y que Hazel había aparecido y luego se esfumó sin dar señales de vida, mientras que Darío era el único chico del que me fiaba.

Se pensaron mucho lo que estabamos hablando, y en medio del silencio, por toda la tensión, se me escapó una lagrima, las dos me abrazaron.

-Kan, debes decirselo a Sale, si no será peor.-La conclusión de In era bastante evidente- De Hazel ya nos habías hablado, sabemos que lo pasaste mal, y que desde aquella no te has podido fijar en otro, pero debes apreciar todo lo que se te ofrece.
{Hazel no había sido cruel, fui yo la que sufrí, el no tuvo la culpa de que yo como una idiota y el día antes de mudarme me declarase y el no supiera que decir}

-Todo sandrá bien-Me susurró Sai.

-Te lo prometemos-Lo remató In.

Esas dos frases me pusieron en calma y paz, estaba acojida por las dos mejores personas que conocía, y me sentía a salvo, en mi hogar, no pensé en nada durante unos instantes. Pero tenía que ir a junto de Sale y decirselo.

Salí de su casa y me dirigí a la mia, entré forzosamente en el cuarto de Sale y cuando abrí la puerta vi lo que mis ojos no podían creer, estaban los dos, metidos en su cama, con lo que parecía solo sabanas que los cubruera, Bruno tenía en esa cara gilipollas una ligera sonrisa  que lo posicionaba en el podium de las desgracias para mi, cojí su ropa que se amontonaba en un rincón de la habitación y la tiré fuera, luego agarré su muñeca, y tiré de ella para forzarle la salida de casa, lo eche a patadas, nunca mejor dicho, y en paños menores, Sale pareció enfadada por lo que había echo, la detuve antes de que pudiera decir nada, y le dije lo que había visto, se paralizó y empezó a llorar, me acerqué a ella, y apoyé su cabeza en mi hombro, dejandome que la abrazara, acababa de cometer un terrible error, algo que no podría recuperar, algo muy íntimo, la aparté de mi y le puse mis manos en sus hombros y le juré que pagaría por lo que le había echo ese cretino, y que al final todo saldría bien, prometí que lo cumpliría.

                                         […]

Me encontraba realmente antipática al día siguiente, me sentía furuosa, confusa e irritable, en lo único que pensaba era en proteger a mi hermanita y librarla de ese malestar. De camino al instituto, fui con In, Sai y Sale. No quería estar con otra gente, excepto...

-¿Darío? ¿Qué haces aqui?

-Quería saber como estás-miró a Sale y la abrazó.-Lo siento Salena, ojalá te pudiera ayudar, haré todo lo que esté en mi mano.

A ella se le escapó una lagrima-Gracias Darío, en lo que mas me puedes ayudar, es cuidando de mi hermana, no le haga daño, ni dejes que se lo hagan.

-Eso no es ninguna ayuda, ya lo hago y con todo mi corazón.

Me sonrojé y me izo una seña con la cabeza para que nos desorientaramos del camino, me llevó a un barrio que no conocía, nos sentamos en un banco.

-Por favor, desahogate.

No me inmuté, no quería parecer debil, y encerré  mi yo sensible dentro.-Solo quiero hacerselo pagar.

-Si eso es lo que quieres, te ayudaré, pero piensa bien que es lo que quieres que pase.

                                            […]

Y al fin, acabamos el plan, solo quedaba ponerlo en marcha.

Y... ¿Sientes mariposas?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora