Narra Karla
Ya es jueves, mañana es la fiesta de Halloween y yo venía de regreso de el centro comercial, compré un vestido largo de fiesta rojo y una corona dorada de princesa con pedrería plateada y tansparente, como diamantes, pero falsos. Entré al fraccionamiento con las bolsas en la mano, los niños de aquí jugaban fútbol, mientras caminaba veía ocmo juagaban recordando cuando mis hermanos y yo éramos pequeños y jugábamos con los vecinos de todo, fútbol, toro, eres, miles de juegos, en ese entonces yo era la niña menos femenina del mundo, no me llevaba con las niñas, hasta que llegó May a la escuela y entre las dos golpeamos a un niño por haber robado mi jugo de uva....que tiempos aquellos, desde ahí solo hemos sido nosotras dos contra las demás. No dudo que he tenido mas amigas con el pasode los años, pero May ha sido como mi hermana. Seguí viendo a los niños jugar mientras buscaba las llaves en la bolsa.
— ¿pensando en recuerdos? — dijo alguien atrás mío, di un brincó y me giré
— ¿qué quieres? — pregunté tomando mas distancia de él
— hablar, Karla, escúchame por favor — dijo mientras yo caminaba a abrir la puerta de mi casa
— adiós Miguel — dije abriendo mi puerta, cuando la iba a cerrar Miguel la empujó entrando a la casa
— no me iré hasta que me escuches — no había nadie en casa, mi papá trabajando, Alex con May y Jorge en su entrenamiento de fútbol, Miguel cerró la puerta de la casa y se dirigió a mi
— vete Miguel, yo no quiero hablar — dije firme caminando hacia la puerta para abrirla y así se vaya, pero el me tomó de los hombros y me acorraló en la pared, poniendo su manos a cada lado de mi cabeza.
— dios mio, por favor Karla, ¡escúchame! — dijo alterado con los ojos llorosos, se veía realmente mal, intenté apartar la vista de sus ojos azules ya aguados — por favor — susurró, di un suspiró mirando al piso
— te escucho — dije aún sin mirarlo a los ojos, seguíamos en la misma posisción, sentía su mirada fija en mi, pero no fui capáz de verlo a los ojos
— nada es cierto — dijo con suvidad — yo no te usé, no te mentí, no me gusta Adriana
— no, no te gusta — dije irónica viendo como me miraba in entender — por eso la invitaste al baile en MI cara, por eso en la escuela siempre están juntos, por eso se toman de la mano, todo eso, porque no te gusta, admítelo ya Miguel, estas enamorado — Miguel bajó los brazos y caminó un poco por la recepción tomando su nuca
— tienes razón — dijo volteándome a ver, mis ojos se abrieron ante lo que escuché — estoy enamorado — dijo acercándose a mi a paso lento — pero no de Adriana, Karla yo....
— no me aclares nada — dije tragando saliva nerviosa — yo no siento nada por ti, ¿por qué debería de interesarme tu vida? — dije con una revoltura en mi estómago, Miguel me miró impactado
— no te creo — dijo con la voz quebrada — y no te creo porque yo siento algo, Karla yo.....
— ya te escuché — dije, no quiero oír mas palabras, tomé mis bolsas que Miguel hizo que tirara y empecé a subir las escaleras — cierra la puerta cuando salgas — fue lo único que dije, sin voltearlo a ver, soltó un suspiro pesado y se fue cerrando la puerta con fuerza, subí a mi recámara y me asomé por la ventana, Miguel caminaba agachando la cabeza, avanzaba con lentitud, le dieron un balonazo en la costilla y adolorido abrió su casa y se metió, me giré y me recargupe en la pared, bajando poco a poco hasta quedar sentada en el piso. ¿qué acaba de pasar?
Narra Miguel
— maldita mi vida, ¡MALDITA MI VIDA! — grité llorando azotando la puerta de entrada y sentándome junto a esta, puse mis manos en la cabeza con desesperación, escuché la puerta de la cocina abrirse, solo vi los zapatos blancos de mi mamá sentándose a lado mío.
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Pequeña gran obsesión
Teen FictionY quien sabe, tal vez él pensaba en ella como ella en él... Historia comenzada en agosto 2014 y finalizada en marzo 2015