Nuevo y Diferente

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Después de un rato escuchando música, el estómago de la azabache reclamaba algo de comer. El chico detuvo la melodía y quitó el objeto del oído de ella.

— Ven, comamos algo -  extendió su mano al levantarse

La azabache dudó pero la aceptó de todos modos, salieron de aquella habitación y fueron hacia la cocina.

Eren abrió el refrigerio, encontrando dos cajas de pizza.

— Supongo que esto te gustará -  dijo y se levantó con ellas en manos.

Al voltearse casi choca con ella, ya que se acercó lo suficiente sin hacer ningún ruido.

— Eres muy silenciosa -  dijo algo asustado al estar a centímetros de golpearle accidentalmente.

— Lo siento -  bajó la mirada y se hizo a un lado

Esa actitud llamó la atención de Eren, ¿Acaso ésta chica nunca sonreía como se debe? Siempre tenía facciones serias, frías, casi indiferentes.

Colocó lo que sobraba de pizza en un plato y lo metió al horno para que se calentasen un poco.

Se recargó en la barra de la cocina, invadido por el silencio.

— ¿Cómo...es tu mundo? -  preguntó al saber que ella no hablaría

— Oscuro y cruel, originalmente teníamos una guerra contra titanes —

— ¿Titanes? -  preguntó asombrado, Mikasa asintió

— Sí, criaturas enormes con los que no se puede comunicar, son come humanos -  concluyó el concepto
- Pero ahora, luchamos para que Eren no destruya la humanidad -  dijo sin pensarlo mucho

— ¿Voy a destruir la humanidad? - preguntó sorprendido

Mikasa se sorprendió por eso, pasó algo que no pensó. Ella sonrió ligeramente con gracia. Copió la acción

— Bueno, el Eren que yo conozco...hará eso -  de nuevo su semblante serio

— No quieres que eso pase...verdad? - dijo al notar un ligero cambio en su mirada

Mikasa negó con la cabeza para que seguido sus ojos se llenaran de lágrimas.

— Quisiera detenerlo pero ya no puedo hacer nada, ni siquiera acercarme a él; me odia -  su voz se rompió por unos instantes, al terminar derramó pocas lágrimas que cayeron al suelo. Las limpió de inmediato.

— No...No te preocupes, tal vez no sea tan...malo -  dijo, bajando la mirada

Mikasa lo miró, de perfil aunque sea para después tener el contacto visual que quería. Los ojos y facciones de ese Eren era como si le hubieran quitado los 3 años que actualmente habían pasado. Sonrió con tristeza.

— ¿Qué pasa? -  contestó algo intimidado

Mikasa no respondió y se acercó a él sin pensarlo dos veces. Tomó su rostro con cuidado, tomándolo por sorpresa. Poniendo su cuerpo tenso y su ser nervioso.

Ella continuó.

Acariciaba sus mejillas, sus labios, el cabello y los párpados del chico.

Era extraño pero por parte de él...sentía una suavidad y serenidad tan dulce que no la detuvo, tomando él las muñecas de Mikasa, indicándole que no se detuviera.

— Te extraño tanto... - susurró a una distancia crítica que ninguno había notado

Sus ojos se perdieron en los contrarios y viceversa. Era un momento tenso pero especial.

Ambos regresaron a la realidad en pocos segundos, se miraron fijamente aún sin decir nada.

Sin romper ese pequeño hilo de unión, se fueron acercando más y más mientras sus corazones saltaban y gritaban de emoción. Claramente esto terminaría en un beso, ambos cerraban los ojos.

La alarma del horno llamó su atención. Ya estaba lista. Al verse...se separaron al instante, ambos sonrojados.

— Ah, saca do...dos platos de..de la ala..alacena, sí? Por..por favor -  dijo nervioso, sacando la comida del horno.

Mikasa hizo lo que Eren pidió, sentándose primero en la pequeña mesa, pensando en lo que estaba a punto de pasar. Cerró sus manos en puños.

Eren sirvió sin decir nada, volteó a mirarla, estaba nerviosa y a demás su ropa...

— Puedes...cambiarte, tu...tu ropa está en el closset -  dijo

Mikasa asintió sin levantar la mirada y comenzó a comer lo que sea que era la cosa triangular en el plato.

Tú corazón, mi amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora