Llegaron a la librería, de nueva cuenta, los ojos de la azabache se abrieron con un asombro enorme.
El lugar era bastante grande y alto, lleno de repisas plagadas de libros de todos tamaños y grosor.
— Mira ven, ésta es mi zona favorita - la llevó a una zona alejada y algo oscura, donde se encontraban los libros más antiguos.
Tomó el primero que vio y lo abrió en una página cualquiera.
— No sé si hayas hecho esto antes pero, huele el aroma de este libro, a mi me encanta - se lo entregó
Mikasa lo miró con gracia e inseguridad por lo que le pedía hacer.
No lo dudó mucho y lo hizo, inhaló ese aroma que nunca antes se había tomado el tiempo de percibir.
— Es genial, no? - preguntó entusiasmado
— Sí, lo es —
— Aparte de oler las páginas viejas de los libros, también los leo, generalmente estos cuentan la historia pasada tanto de la nación como del mundo — los hojeaba mientras explicaba y aquel aroma se dispersaba aun más.
— Un lugar...lleno de historia y letras - dijo asombrada
— Sí, es genial —
Se acercó a una repisa, tomó un libro por puro instinto, sorprendiéndose por el contenido del mismo al abrirlo.
Ese era el libro con el que ella, Armin y Eren se la pasaban soñando e imaginando sobre el mundo exterior.
— Oye, Eren..., este libro... —
— Ah, es del ecosistema mundial, explica lo que es de una manera muy metafórica - sonrió y lo tomó
— Sí, usualmente lo usan en las escuelas para explicar, solo que son más actualizados —
Mikasa estaba impactada por aquel descubrimiento.
Eren, al notar su rostro sorprendido tomó su mano con cariño, llamando su atención.
— ¿Estás bien? —
— Eh?, sí, es que....en mi mundo este libro...era con el que mis dos amigos y yo soñábamos con conocer el mar —
— ¿¡No conoces el mar!? —
— Antes no, ahora sí - sonrió
— Bueno, eh, ¿Vas a querer un libro? Lo podemos comprar —
— Uno de...estos - tomó uno, el cual hablaba de las diferentes culturas mundiales y la historia de como se crearon.
Después de pagar, salieron al parque trasero de la plaza, que era grande.
Compraron otro helado y salieron a caminar, tomados de la mano, escuchando música del celular de Eren.
El atardecer arribaría en poco tiempo, ambos se sentaron en una banca, terminando aquél postre mientras escuchaban en silencio.
Las piernas de Mikasa comenzaban a temblar un poco por el frío viento que soplaba.
— Tienes frío, cierto? - volteó a verla, la azabache asintió mientras sobaba su brazo contrario.
Sin más que agregar, Eren se quitó su suéter y lo colocó sobre los hombros de la chica. Para después crear calor con sus manos al frotarlas contra uno de los muslos de la azabache, la cual, inevitablemente, se sonrojó.
— Será mejor que ya nos vayamos, para que no tengas...más frío —
Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, se avergonzó por completo y se levantó, ayudando a la azabache a levantarse e irse de nuevo a su propiedad correspondiente.
— ¿Te gustó el paseo? - preguntó en el camino
— Sí, fue genial - sonrió de manera sutil pero amorosa, eso llamó su atención, su sonrisa era sincera y verdadera.
Lo tenía en mente, bien en claro..., debía decirle de una vez.
Llegaron pronto a la casa de la chica, quien al estar frente a la puerta planeaba devolver la prenda que no le pertenecía.
— No, quédatela por hoy, mañana...me la devuelves —
— Ah, de..de acuerdo, nos vemos - dijo al ya estar dentro del lugar, a punto de cerrar la puerta
— ¡Mikasa, espera! - la llamó, abriendo la puerta y tomando su muñeca - Tengo algo que decirte —
Ella se quedó quieta y seria, esperando las palabras que Eren intentaba decir.
— ¿Qué es? —
Se creó un momento tenso, pero pronto se rompería por la voz del chico.
— No...tengo la menor idea de porqué...cambiaste así o porqué llegaste aquí, lo único de lo que estoy seguro es que hiciste que esto...que siento....incrementara más —
Tomó su mano y la colocó en su pecho, haciendo notar su pálpito acelerado. Mikasa tenía las mejillas casi rojas mientras escuchaba con atención, sorprendida por oír aquella confesión tan sincera y cursi.
— Eren... —
— Mikasa, yo..., yo - su garganta se hacía nudo, era difícil pero siempre se toma un riesgo para todo - Yo te...amo, te amo - re calco
La azabache se quedó en shock, ¿De verdad había escuchado las palabras que siempre quiso oír? Pues sí, lo estaba escuchando.
Era una declaración sincera y pura, verdadera. Su corazón aceleró.
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Tú corazón, mi amor
Fanfic"No importa la realidad, siempre me enamoraré de ti, mil veces"
