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/Liz/

Intento controlar los espasmos de mi cuerpoque apenas logra encontrar calor entre tanto frío, me paso los brazos por el pecho y oculto las manos en las axilas.

Debí quedarme con Kaiyo

Pienso con pereza pero sé que si hubiera aceptado ella me habría dado el sermón de preocupación por el rumbo que ha tomado mi vida, y sin querer generar una discusión entre una una de las dos personas que tengo en esta vida, le sonreí y le dije que ya tenía donde estar.

Podría usar mi don con el tarado de Daichi.

Un leve quejido llama mi atención, las calles apenas están alumbradas en este sector, frunzo el ceño cuando escucho un golpe. Camino hasta el callejón de donde viene el ruido sacando las manos, me asomo un poco y veo a una pareja arrinconada por un chico con un cuchillo y un arma en sus manos.

-Rápido-dice entre dientes enojado, comienzo a sentir esa sensación en la nuca y me asomo.

-Baja eso-digo alto, los tres me miran, la pareja asustados y confundidos pero esperanzados, el tipo me mira enojado pero suelta una risa al fijarse en mi.

-Lárgate, mocosa.

-Si no bajas eso, gritaré-amenazo seria, veo como levanta el arma y dispara tres veces. La pareja se encoje en su lugar asustados.

-Me estás molestando-me da una mirada rápida, de uno de sus dedos lanza un líquido pegajoso a mis pies, lo miro asqueada-grita todo lo que quieras, todos sabemos que aquí no llegan héroes ni policías-el líquido hace que apenas pueda levantar el pie-cuando termine con ellos sigues tu-vuelve su vista y veo de reojo como el pelo comienza a tomar el color blanco.

-Oye-grito enojada, él me mira y se congela, sonrío divertida-camina hasta aquí y entrégame el arma y el cuchillo-sin responder hace lo que le ordeno. Tomo el arma y el cuchillo-vas a arrodillarte y usar tu líquido en ti mismo, solo vas a parar cuando esta asquerosidad llegue a tu cadera.

De sus manos comienza a salir el liquido pegajoso y cubre sus pies. Con el cuchillo comienzo a cortar las tiras pegajosas intentando no tocarlo con mis manos.

-Largo-digo a la pareja pero sin mirarlos, suelto un pie y miro a la pareja que sigue ahí-dije que largo-ellos asustados corren y yo me suelto, miro al tipo pero entonces escucho las sirenas y sonrío-vas a dejar que te tomen y les dirás lo que haz...-una cinta se enreda en la muñeca en la que tengo el arma, el pelo se me vuelve oscuro rápido y dejo de sentir esa sensación, un hombre aterriza justo donde estaba la pareja, apenas puedo distinguirlo pero sus ojos brillan y eso me asusta-¡¿Qué diablos?!-digo enojada.

-Será mejor que bajes eso-su voz no demuestra una sola emoción.

-¿Qué me hiciste?-él sonríe y eso me molesta más-otro estúpido héroe-disparo cerca de él para distraerlo, sus ojos dejan de brillar.

Con el cuchillo corto la cinta y salgo del callejón corriendo. Guardo el arma en el bolsillo mientras corro pero mantengo el cuchillo en la mano por si vuelve a lanzarme su cinta.

Miro sobre el hombro y veo al héroe correr sobre los cables, chasqueo la lengua. No sé si es su don o mi falta de conocimiento sobre el mío, pero mi poder no aparece justo ahora que lo necesito aunque eso no me sorprende. Me meto entre los callejones sujetando el cuchillo con fuerza, entro por una ventana rota a uno de los edificios abandonados.

Me escondo tras de los montones de cajas apiladas intentando controlar mi respiración pero los pulmones me arden y tengo ganas de toser. No es solo falta de poder, es que llevo años sin correr.

Ojos (Shota Aizawa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora