"all these kids suffer from affluenza"
ema llega a España para conocer a sus abuelos. De padres adinerados, es llevaba a asistir al colegio más prestigioso del país, Las Encinas. [...]
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Ema, luego de otro día nadando y estudiando como lo hacía siempre, se dirigió al vestidor de mujeres para buscar sus cosas y volver a casa para ducharse y dormir antes de la fiesta a la que había sido invitada. Allí estaban Lu y Cayetana, conversando sobre la fiesta.
── Vamos todos vestidos de rojo ─ dijo la mexicana y la rubia a su lado asintió ─ He encargado un vestido que te mueres. Es en la parte de arriba en el reservado, super vip. Valerio siempre nos hace pasar, así que no te lo puedes perder.
── Lu adelantate, es que debo hacer algo. ─ Ema notó algo raro en la mujer que limpiaba y como era muy curiosa, fingió que iba a irse y se escondió detrás de la puerta, hasta que vió llegar a Rebeka y le pidió que se quedara callada. ─ ¿Por qué me ves así?
── ¿A dónde los llevaste? ─ preguntó la mujer preocupada y Cayetana intentó que bajara la voz.
── A casa de los Torres, cuando te cubrí otra vez ─ informó mientras guardaba su maquillaje en su bolso ─Tú tranquila, lo tengo todo controlado, nadie se enteró...
── Me entero yo ─ la interrumpió intranquila. ─ Casi me da un infarto. Si llego a saber esto no cojo otro trabajo.
── Mamá, esto es lo que siempre has querido para mí ─ dijo luego de mofarse ─ Me lo has metido en la cabeza desde que soy una niña. Hasta me llamaste Cayetana. Hasta cogiste este trabajo y yo lo que hago es aprovecharlo.
── ¿Si? ¿Y quién lo está aprovechando? ¿Tú? ¿O la niñata esta que te estás inventando? ─ indagó haciendole frente y la rubia rodó los ojos.
── Está soy yo, mamá ─ afirmó mientras esta negaba varias veces con la cabeza ─ ¿En serio crees que me aceptarían? ¿Que me dejarían ser su amiga si supiesen que soy hija de la limpiadora?
── Mi trabajo pone un techo sobre un tu cabeza y un plato arriba de tu mesa todos los días, y no lo voy a perder por culpa tuya. ─ señaló ─ Y la próxima vez que la líes...
── ¿Qué? ¿Me vas a dejar sin la paga que no me das? Porque te recuerdo bien que yo también trabajo ─ interrumpió desafiante.
── Voy a dejar de agachar la cabeza cuando te cruce por los pasillos y te voy a saludar como lo que eres, mi hija, delante de todos ─ replicó con sus ojos desbordados en lágrimas ─ Cosa que debí haber hecho desde el primer día. En vez de pedirles a los profesores que por favor no comentasen que eres becada, porque te da vergüenza.
── ¿Crees que ya podemos entrar? ─ preguntó Rebe en un susurró y esta asintió en acuerdo. Ambas abrieron la puerta llevandose por delante a la rubia actuando como si no hubiesen oído nada. ─ ¡Pero bueno, chica! Pija de mierda.