Me levante por la mañana ya algo muy tarde,y por decir tarde fue muy tarde. Spencer no estaba al lado mío,no seguía durmiendo por la cual supuse que estaba comiendo algo o se había ido a trabajar.Lo primero que hice fue ir hacia el baño de la habitación donde lavé mi cara y cepillé mis dientes,como todas las mañanas. Con mi pijama y lo despeinada que estaba fui directo hacia la cocina para prepararme algo de comer: dos tostadas con un té. Hoy no era unos de esos días que tenía mucha hambre,pero comía porque debía comer,porque mi cuerpo quizás lo necesitaba luego. Fui directo al living donde me senté ya con la bandeja en manos. Observé el lugar algo rara,no había sonidos. Spencer no se encontraba allí. Dejé la comida y fui a la habitación de nuevo donde comencé a buscar alguna nota donde me de alguna pista de donde se encontraba mi novio,pero no había. Decidí en no revisar sus cajones. En cambio fui a buscar mi celular que se encontraba tirado en la cama y marqué su numero. Al tercer tono contestó.
"Hola?"
"Soy yo" dije algo frustrada por decir hola preguntando.
"Hey,Angela,¿que pasa?"
"Solo te llamaba porque no sabia donde estabas y..." No terminé de hablar que Spencer me interrumpió.
"No te preocupes,estoy trabajando,en cuanto pueda voy para allí,¿si?"
"Esta bien,adiós"
Y corté.
No esperé una respuesta de el.
Me pareció muy extraño en como actuaba luego de que yo había dejado la clínica. Estaba muy raro y aunque le preguntase que le pasaba contestaba con un "estoy cansado" o un "no te preocupes" cosa que hacia que me preocupe mas,algo lógico.
Decidí en olvidarme de mis pensamientos que me torturaban cada segundo. Me fui a buscar algo de ropa y fui directo al baño donde prendí la ducha que largó de repente un agua fría que hizo que me agarrase un escalofrío. Me quité el pijama dejando al descubierto mi cuerpo y me encaminé hacia la tina. Luego de que terminase me sequé el cuerpo tanto así como mi cabello y me vestí con lo que había llevado; unos zapatos negros no tan altos con unos jeans azules ajustados que combinaban con mi blusa color rosa claro que dejaba al descubierto mi hombro. Me maquillé algo y sonreí delante del espejo para comprobar que todo iba bien, pero en vez de que pudiera ver una sonrisa en cambio se formó una mueca. Estaba preocupada,y mucho. ¿Que tal si Spencer no sentía lo mismo por mi? ¿Que tal si toda esta situación ya lo ponía muy al limite? . Suspiré algo agobiada y salí del baño para dirigirme hacia la cocina,donde me encontré a Spencer allí sentado mirando su celular. Cuando notó mi presencia subió su mirada y se quedó sin hablar. Pude dejar al lado mi orgullo por un momento.
-Llegaste pronto -dije presionando mis labios en una línea recta. No demostraba emoción.
-No nos necesitaban allí,así que decidí en venir aquí,¿pasa algo? -preguntó sin importancia. Wow. ¿Era tan así de despiadado o no sabe realmente cuando una chica está enfadada?
-No,nada -me quedé mirando sus acciones cuando desvió su mirada de mis ojos hacia su celular,algo de curiosidad sentí por la cual seguí hablando- ¿con quien hablas?
-Con una amiga -contestó seco sin dirigirme la mirada.
¿Amiga? ¿Desde cuando tiene amiga? Se mandaba mensajes con su "amiga" y yo no lo sabia. No contesté nada por la cual fui en busca de mi celular que estaba en su habitación y me dirigí de nuevo donde anteriormente estaba llamándole la atención. Me dirigí hacia la puerta de salida y pude sentir su vista sobre mi espalda. No dije nada. Simplemente me fui de allí.
Bajé las escaleras lo más rápido que pude. Cuando llegué a la calle empecé a hacer mi camino hacia un lugar que se me hacia bastante familiar y me venían muchos recuerdos. Sentí el viento chocar con mi cara e inconscientemente cerré mis ojos,tomé un suspiro largo y de nuevo los abrí para seguir caminando.
Al llegar a mi antigua casa sonreí por mis adentros. Me dirigí hacia la puerta para tocarla dos veces. Luego de unos segundos vi como esta se abría revelando una cara familiar; mi madre. Ella al verme frunció su ceño pero luego sonrío. No me esperaba que yo fuera a visitarla y yo menos.
-Mamá -sonreí y me acerqué a ella para abrazarla- ¿como te encuentras?
-Hija -susurró en mi oído -¿Que haces aquí? ¿No deberías estar descansando?
-Ya he tenido mucho descanso por hoy,tenía ganas de visitarte y aquí estoy -sonreí alegre por verla.
-Entonces no pierdas mas tiempo.
Se alejó de mi y me invitó a que pase a la casa. Nada había cambiado desde que me fui de este lugar. Entrar allí me traía tantos recuerdos,no pude evitar pensar en Lisa. Mordí mi labio al recordarla. En verdad la extrañaba.
-He estado limpiando algo,no quería que el polvo se hiciera cargo de toda esta joya -dijo mi mamá con una pizca de broma en sus palabras mientras entrábamos al comedor y nos sentábamos. Yo me quedé enfrente de ella.
-Por lo que veo lo estas haciendo demasiado bien.
-Lo sé -comentó mi madre mirándome. Notó que me encontraba algo preocupada por la cual siguió hablando. -¿Ha pasado algo?
-No ha pasado nada,¿por qué lo preguntas?
-Estas callada,¿de enserio que te encuentras bien? -siguió insistiendo. En verdad quería que haya algo de silencio ahora mismo.
-Si mamá.
Alejé mi vista de sus ojos para mirar hacia atrás. Allí me topé con la habitación que era de Lisa. La ultima vez que la había mirado fue el día en que fue su asesinato,de allí en mas nunca había pasado dentro de ella. Me levanté de mi silla sorprendiendo a mi madre por mi acción y fui directo hacia aquella puerta que tanto ansiaba abrir. Cuando me encontré con ella en frente tomé un largo suspiró y coloqué mi mano en el picaportes para por fin ver la vista que contenía dentro. Habían remodelado la habitación.
-¿Que ha pasado aquí? -pregunté con curiosidad. Mi ceño se frunció y dirigí mi vista a mi mamá que seguía sentada en el lugar en que estaba.
-He estado haciendo unos cambios -dijo dirigiendo su vista a sus dedos que no paraban de jugar.
Miré de nuevo la habitación para ver que ahora se encontraba vacía. Sus paredes estaban pintadas de blancas ocultando toda evidencia de que algo trágico había pasado,al igual que sus pisos,que ahora eran de madera. No había nada en su interior. Solo un escalón y una silla. Luego nada mas. Había quitado todo,era un vacío. Luego de quedarme pensando el por que lo entendí,le dolía recordarla. Tanto como a mi. Mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas. Un sollozo se hizo cargo de mi sin que pudiera detenerlo. Mi madre se dio cuenta de aquello ya que de un momento a otro se encontraba a espalda mía,me tomó del hombro y allí me derrumbé.
-La extraño demasiado -dije dándome media vuelta para encontrármela de frente para darle un abrazo mientras que descargaba todas mis emociones. Ella reaccionó y colocó sus manos en mi cintura para darme consuelo.
-Yo también la extraño.
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