Una pastilla de m en mi palma y al otro lado una raya de coca.
Te miré y te pregunté, ¿en qué punto estamos? pero vos ya te habías acabado la jeringa que tenías en la mano.
Tiré la pastilla a la basura, las drogas me estaban apagando y dejando a bajo cero, ya no había nada en mi por consumir,
se me acabó todo el amor,
toda la magia
y la verdad, te comprendo si ya no querías seguir viniendo.
Yo cambié, vos cambiaste. Ahora lo único por lo que seguíamos hablando era por juntar 3000 para ir a buscar paco,
pasarnos el humo y quedarnos viendo el atardecer,
y después nos daba el bajón,
vos te ponías a dormir y yo buscaba algo, desesperada por comer.
lo único que había era una pizza fría,
quería pedir otra
pero adiviná donde se fueron los 3000.
Atrapada en ver duendes con calcetas, dragones rojos
e ir con los ojos por la calle pareciendo de Corea,
fui a tu casa por última vez,
a ver si me compartías algo de tu energía.
Pero como no respondiste, me marché a buscar almas para venderle al diablo.
Hablé con él sobre venderle la mía, pero me dijo que el peso que tenía mi alma sobre mi vida era tan insignificante que ni gramos de mota prensada valía.
Y viendo el mundo tambalear en todas las direcciones, en todos los sentidos,
agarré una botella de vodka en frío,
me la llevé a la boca y dejé que me diese un bahío;
un suspiro de viento recorrió mi cuello,
"este mundo es demasiado aburrido como para quedarse aquí"
pero no me fui.
ESTÁS LEYENDO
nena mal
Teen Fictionvos, yo. carta rota, carta cortada, una nueva página y una quemadura de cigarrillo en la espalda, hoy es otro día. Me levanto mientras se levanta el sol, prendo un porro y me lo llevo a la boca. Si vienen curvas, no freno, y me da igual si la carret...
