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- Descansa, disfruté mucho verte hoy, no sabes cuánto bien me haces

- Lo mismo digo Lolo, me gusta mucho pasar tiempo contigo

- Te veré en la escuela mañana

- Claro, duerme bien

Y justo cuando termino de mandar ese mensaje a Lauren alguien toca a mi puerta, mi mamá obviamente porque solo estábamos las dos.

- Pasa mamá!

Con un suave movimiento abrió mi puerta y se asomó con una sonrisa y un plato de unas increíbles galletas de chocolate, digo increíbles por su olor seguramente sabían a gloria. Cerró la puerta y se sentó frente a mi.

- Hola cariño

- Hola mamá, que sorpresa, te hacía aún trabajando, veo que saliste antes

- Si, acabé antes así que pude salir igual, cómo estás? Qué tal la escuela, cuéntame de tu día

Y sin muchos detalles le conté lo que había ocurrido en las clases normales, no quise hablarle de Lauren porque no me sentía preparada y la verdad es que me daba un poco de vergüenza hablar de eso con mi mamá, no sé porqué, nos teníamos mucha confianza y podíamos hablar de cosas realmente profundas, en alguna ocasión hablamos de chicas pero, ésto era diferente, o por lo menos yo lo sentía diferente.

- Y qué con tu chica? Ya es oficial?- preguntó emocionada cual niña pequeña

- Mamá!

- Qué? Tengo derecho a saber cómo te trata ésta chica y si va en serio contigo o si solo te quiere para acostar...

- Mamá por favor!!- mi cara no podía con el calor que se me había subido de la vergüenza

- Hija, vamos, ésto ya lo hemos discutido no tienes que tener vergüenza, es un tema muy normal, no es que te vaya tampoco a preguntar cómo lo haces con ella

- Oh Dios mío, cállate ya! - dije con una risa nerviosa mientras le tiraba una almohada

- Vale vale, pero sabes que es verdad

- Como sea, cambiemos de tema

Le di una mordida a mi galleta mientras veía que sus facciones se ponían algo serías al decirle ésto, mamá era una persona muy abierta, era muy extraño verla con una actitud extraña, o enojada, la mayoría del tiempo podía hablar con ella sin tapujos y sabía que me entendería perfectamente a pesar de que en la época en la que ella vivió fué totalmente diferente, y eso lo hacía mejor porque compartíamos muchas ideologías pero no hacía que comparara su generación con la mía de mala forma, daba su punto de vista sin herir y siempre veía lo mejor de todo.

- Tu padre llamó hoy, dijo que estaba contento de que aceptaras tan bien la noticia de tu hermana, según ella se están llevando muy bien, cuándo ibas a decírmelo? - preguntó con interés

Y yo no podía creerlo, esa era la confirmación de ella era mi hermana, todo cuadraba, tenía que ser, no había nadie nuevo que hubiera llegado a parte de ella, pero... Ella lo sabía? Era tan... Ta... Tan idiota de no decirme que ya lo sabía? MI PROPIA HERMANA? tenía que ser una broma, era la única explicación, vivía con su mamá y parecía que de su papá no quería hablar o no sé, llegó precisamente a mi clase, la nueva, quién más si no era ella?

Estaba entre la espada y la pared, cómo mierda iba a decirle a mi mamá que me lié con mi hermana, que me gusta jodidamente mucho, que yo a ella de la misma manera, y que nos habíamos besado en un increíble lugar? No creo que ella quisiera oír algo así cierto? Tenía que decirlo si, pero no sabía cómo, ni cuando, pero hoy no iba a ser ese día. Era todo muy reciente.

Contando las horasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora