"Los meses pasaban y tu continuabas con tu misma actitud ¿Qué había hecho para cambiaras de esa forma conmigo? Una rosa roja con cada entrega, la daga que siempre encajabas en mí, las lluvias que aparecieron tan de repente que los sueños se fueron esfumando ¿Qué podía hacer si te amaba tanto? Te ibas y volvías cuando los pétalos estaban cayendo, tu voz se convirtió en algo tan sórdido y extraño cuando estábamos juntos, la ausencia de tus labios se volvió una incógnita para mí, dejándome varias noches sin dormir.
¿Por qué? Era mi pregunta habitual, la que me martirizaba a cada instante; no podía negar todo lo que me hacías sentir, el amor, la pasión y el deseo. ¿Masoquista? Tal vez, pero no me negaría a ello, no me negaría a ti..."
[...]
El otoño anunciaba su llegada, las hojas de la mansión del gran señor Taisho comenzaban nuevamente su metamorfosis del brillante verde al pálido cobrizo, la brisa cálida se había marchado y las aves comenzaban a emigrar en busca de ambientes más adecuados.
Los niños estaban contentos, Halloween se acercaba y con ello el inicio de una temporada llena de pequeñas fiestas y de dulces deliciosos. Aquella mañana era especial, Sesshomaru junto con Aome irían a comprar los trajes de noche de brujas y los niños se encontraban más que entusiasmados y más por pasar tiempo con los mayores.
- Hoy iremos a comprar los trajes para la noche del 31 – Anuncio Sesshomaru en el desayuno
- ¡SI! – Contestaron al unisonó los dos pequeños
- Pero hay otra noticia – Una sonrisa casi imperceptible se escapó de los labios de Sesshomaru por solo un par de segundos, logrando sorprender a Aome que nunca lo había visto sonreír de esa manera – Nos acompañara una persona muy especial que quiero que conozcan.
Y con su seriedad tan característica, Sesshomaru abandono la estancia, dejando a Aome confundida e intrigada por lo que acababa decir el joven Taisho a los niños. No tardó mucho en conocer a la persona que decía el; una mujer de cabello oscuro, piel blanca y ojos de un característico tono rojizo entro agarrada de la mano de Sesshomaru, la recién llegada no podía ocultar su felicidad.
- Ella es Kagura Nakamura y nos acompañara el día de hoy
Keitaro y Sayumi no dijeron una sola palabra, simplemente saludaron por educación. Aome sabía que estaban confundidos y llenos de preguntas, pero no serían mal educados, saludarían a la mujer sin protestar.
- ¿Nos vamos Sesshy? – Su voz recia asusto un poco a Sayumi quien estaba acostumbrada a la suave voz de Aome
- Claro, vamos niños – Se apresuro a decir el magnate de la tecnología
- ¿Y Aome no vendrá con nosotros? – Se atrevió a preguntar Keitaro al ver el rumbo de las cosas con aquella extraña mujer llamada Kagura
Sesshomaru se quedó callado ante el cuestionamiento de su primogénito, se llevó su mano derecha a su nuca tratando de pensar las palabras que iba a decir
- Que descortés soy, soy Kagura – La mujer puso su mano enfrente de Aome quien la tomo para saludarla
- Soy Aome Higurashi
- ¿Aome vendrá? – Insistió Keitaro al ver que su padre no le daba respuesta
- Supongo que ella es la niñera de los niños ¿no es así Sesshy?
Sesshomaru sopeso un poco las palabras de Kagura, Aome no era precisamente una niñera, era mucho más que eso, pero no sabía cómo explicarle a Kagura sin que ella se molestara
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Cartas de media noche
FanfictionAome siempre se imagino encontrar al hombre perfecto con el cual compartir sus vida entera, casarse y forma una familia con el, lo que nunca penso que el hombre de sus sueños fuera Sesshomaru, su mejor amigo. Pero una simple noche lo cambiaria tod...