«En un mundo donde abundan las luces artificiales, a veces solo hace falta encontrar un rayito de sol»
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Armin y Lectora
Personajes originales de Hajime Isayama
El fanart de la portada no es de mi autoría, reservo los derechos a su res...
Holi chuladas, solo para que lo tengan en cuenta, hay algunas partecitas en una conversación con el solecito escritas en cursiva, quiere decir que ocurrieron hace algunos minutos/horas y son a modo de recuerdo a corto plazo.
Que lo disfruten. ❤️
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-Pensaba que no sabías mi nombre. - Bajo la vista al jugueteo de sus dedos.
-Por favor -reí- eres el chico más inteligente del colegio, el mejor violinista del coro, el mejor escritor de artículos de la gaceta escolar y por si fuera poco eres de la 104 -lo veía con una ceja curvada mientras decía aquello- sería muy tonto no saber quién eres.
Un brillo iluminó los ojos de Arlet, él no parecía del tipo de personas a quienes les importa el reconocimiento social, sin embargo aquella reacción me hacía sentir especial, ¿acaso buscaba mi reconocimiento en específico? ¿O solo estoy siendo muy egocéntrica?
"Conocí" a Armin hace dos años el día que busqué a Mikasa en su departamento para que me ayudara con a conocer asuntos familiares de su primo, Levi. Recuerdo que como no tenía forma de regresar a casa, Eren, que vive en el departamento de enfrente, se ofreció a llevarme en su auto y mientras esperaba a que él buscara sus llaves vi a un chico pecoso y a un chico rubio reparando un reloj en la mesa de la sala. Esa fue la primera vez que crucé miradas con Armin aunque nunca nos dirigimos la palabra sino hasta ahora. Desde ese día sus ojos llamaron mi atención pero yo estaba tan desesperada por salvar mi relación con el pelinegro que no le di importancia. Tiempo después, una de las noches en que mis amigos y yo nos reunimos para ver películas, Erwin invitó a Eren, esa ocasión el castaño nos platicó un poco a cerca de sus amigos de la infancia Mikasa y Armin, en ese momento supe el nombre del ojiazul.
-La verdad es que nunca he pensado que yo esté por encima de otros en ningún ámbito, tampoco creo que debería tener algún tipo de reconocimiento por algo así, simplemente son cosas que prefiero demostrar con hechos. -El rubio relajó la sonrisa que antes portaba.
-Creo que tienes razón, basta con que a uno mismo lo satisfaga lo que hace. -Agache la cabeza- Pero también creo que es bueno que las personas que te apoyan y admiran te recuerden como tus talentos y habilidades impactan en ellos. -Ambos dirigimos nuestra atención hacia el otro. Yo le regalé una sonrisa y el asintió sonriendo también.
Él se quedó en silencio por un par de segundos, parecía estar analizando lo que acababa de decir. Temía que estuviera pensando que era estúpido lo que le dije. Antes de hablar soltó un risa nasal mientras cerraba los ojos.
-Es un gusto poder conversar contigo al fin, ______. -Dijo tímidamente en un tono de voz más bajo.
-El gusto es mío, Armin. -Inconscientemente sus palabras causaron que mis mejillas se colorearan. ¡Dios, espero que no se haya percatado!
No puedo negar que llevaba mucho tiempo queriendo entablar una charla con él. Los temas de conversación con el resto de mi círculo social y personas que conocía solían ser monótonos, y no digo que con mis amigos no pueda hablar de literatura, historia o teorías conspirativas, pero siempre he creído que Armin tiene pinta de ir hasta lo más profundo, mucho más allá de lo convencional y lo ordinario. Al leer los artículos de ciencia o cultura que escribe para la revista académica me hace imaginar que platicar con él debe ser simplemente increíble y enriquecedor. Las ocasiones en que llegaba a verlo de lejos en el colegio conviviendo con sus amigos, en la biblioteca leyendo o en el salón de música ensayando me llenaba de curiosidad por conocerlo. Siempre ha habido algo en él que logra captar mi interés. Y ahora mismo solo tengo ganas de descubrir todo lo que transita por su mente.