4

1.6K 215 155
                                        

— Tweek, por favor, déjame entrar...

— No! Vete a la mierda!!

— Tweek.

— Ya cállate y vete!

— Me callaré, pero no me voy a ir. Te esperaré. — Tranquilamente ocupa un espacio en el suelo cerca de la puerta del baño.

Tweek no vuelve a responder, pero Craig escucha uno que otro sollozo adentro.

Aún no entiende cómo es que Tweek quiso golpear a Butters, el chico es muy pacífico.

Aunque tal vez Tweek tuvo un arranque de celos por sus grandes alas blancas puras.

Esperó por un buen rato a que el rubio dijera algo, pero lo único que hizo fue abrir rápidamente la puerta y correr como un rayo a la habitación sin decir ni una sola palabra.

Craig iba a darle un poco más de espacio, pero cuando vio dentro del baño, su sangre se heló.

Había pequeñas plumas por todos lados, gotas de sangre manchaban el piso.

— Tweek?!— A paso rápido corre hasta su habitación.

Tweek sollozaba debajo de sus mantas acurrucado en una esquina.

— Tweek, que hiciste...?— Suavemente le habla.

Lo único que recibió de respuesta, fueron más sollozos.

— Tweek, cariño...

— AAGH!!— Salta con un alarido de dolor cuando Craig toca su espalda.

No aguantando más, sin preguntar nada, arranca las sábanas, obligando a Tweek a dar la cara. La vista que obtiene le rompe el corazón.

Su cara estaba empapada en lágrimas, se abrazaba a sí mismo conteniendo el dolor. En su espalda, charcos de sangre mojaban su camisa.

— Tweek, porqué...?— Su voz tiembla.

— N,no...! Yo..!— Jadea. —P,p,perdón...— Con sus manos cubre su rostro.

— Déjame verlas, por favor.— Craig cae en cuenta de que está llorando también.

— NO!— Con el pecho jadeante, se aparta aterrado.

— P,por favor, cariño...— Sus manos tiemblan cuando acunan el rostro de Tweek, pero el rubio niega cerrando los ojos.

— No, nadie las puede ver!— Solloza.

— Bebé... — Su instinto protector sale a la luz. No dejando más que un par de centímetros entre ellos, Craig los abraza con sus gigantes alas, como una escudo al mundo exterior. — Nadie las verá, lo prometo.— Limpiándose una lágrima, se inclina a besar su mejilla con devoción.

Tweek abre los ojos sorprendido, observa con fascinación las grandes alas de su compañero.

Mordiéndose los labios con nervios, aún se muestra renuente a mostrarlas.

— Aquí nadie podrá mirarte.— Promete tomando su mano y colocándola en su pecho. Craig no nota los restos de sangre que hay debajo de sus uñas.

Tweek le mira a los ojos por un largo rato, ambos lloran.

No habla cuando aparta su mano. Botón a botón, Tweek deja su alma al desnudo. Aquellas manos temblaban pavorosas, pequeños tics atacaban su cuello y ojos.

El espacio se vuelve finito cuando los aprieta a ambos más cerca bajo sus alas.

— P,perdón...— Susurra roto, más lágrimas caen como lluvia de sus mejillas.

Imperfección Perfecta. (Creek)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora