Anteriormente...
Mi jefe grito algo pero no le puse atención, quería quitarme está sensación, ¿Había llegado mi celo?- Inhibidores... Por ahí...
Fue lo único que le entendí y que me señaló un mueble cerca de la entrada de la oficina. No paso ni un segundo que dijo eso cuando sentí una mano en mi cadera y unos labios en mi boca. Mi jefe me estaba besando.
¡Esto es una locura!
...
Esto estaba mal pero se sentía muy bien.
La respiración entrecortada de ambos, tocándonos con desespero, gemidos que salían de mi boca. Se sentía bien. Y quería más, mucho más. Pero sabía que tenía que detenerme para no arrepentirnos después.-¡Basta!- lo empujé.
- No te vayas - dijo con una voz muy sexy y ronca.Los bellos de mi brazo se pusieron de punta. Y mi cabeza perdió la razón al oler tantas feromonas.
Y apresar de ser atontado por las feromonas recuerdo bien lo que sucedió.
El como succionaba con su boca en mi cuello, mordía mis pezones y dejaba marcas en todas partes. Recuerdo bien el aroma que desprendía, los ojos perdidos en lujuria y su lengua escurridiza.
Me trató bien a pesar de comportarse como un animal. Porque sí, cuando nos llega el celo somos animales y solo importa el "apareamiento".
Pero a pesar de eso, fue la experiencia más rara y satisfactoria que eh tenido.
No sé en qué momento me quedé dormido pero cuando desperté estaba recostado encima de mi jefe, se le notaba cansado.
Creo que era hora de irme.
No sé que es lo que va a pasar mañana, incluso si no dice nada será incómodo para ambos.Al días siguiente...
Me encontraba en el elevador, había llegado una hora más temprano de la hora de entrada, estaba nervioso e inquieto por ver a mi jefe a la cara. Aún sigo recordando lo de anoche y se siente un cosquilleo en mi estómago.
En la oficina no se encontraba ni un alma, todo estaba muy callado y eso de cierta forma me calmaba.
Me puse a revisar algunas cosas que haría el día de hoy, pero mis pensamientos seguían en lo que había sucedido en la oficina que se encontraba detrás de mi. Aún podía sentir los labios de mi jefe por mi boca y cuello.
Sentí como me excitaba por solo recordar esas escenas, dios, soy un pervertido.
Y mientras las fantasías con mi jefe seguían presentes, sentí una mano en mi hombro. Al levantar la mirada ví el corpulento cuerpo del sr. Benjamín.
Y sentí una chispa, hoy se veía radiante con su traje gris, su corbata negra y un peinado sofisticado. Sentía como mi cara estaba caliente y mis manos temblorosas.- Entra, tenemos que hablar.
Tan pronto como lo dijo entro, quedé estático en mi lugar, di una bocanada de aire y me levanté. Tarde o temprano iba a pasar.
Al entrar recordé todo lo que hicimos anoche y como si mi cuerpo me hiciera una mala jugada tuve una erección. ¡No puede ser!
Nervioso me tape disimuladamente con las manos. La intensa mirada de mi jefe observaba todos mis movimientos desde que entré hasta que me senté frente a él. Espere a que dijera algo pero el solo me estaba mirando con el celo fruncido.- Sr. Torres, le pido una disculpa por lo de ayer -dijo serio- no me encontraba en un buen estado y creo que me aproveche de usted.
Y los nervios me ganaron un poco...
- ¡No sé preocupe! Igual era inevitable no hacerlo con usted, digo, usted es muy atractivo, di-digo, estuvo bien para mí, fue emocionante, no, no ¡perdón! -suspire- lo siento, no sé que estoy diciendo.
Me avergoncé, ¿qué tonterías dije? Creo que luzco patético en este momento. Pero al escuchar reír a mi jefe, levanté mi vista para verlo con una sonrisa. ¡Era hermoso! !ahhhh mi corazón!
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Mis sollozos en tus rodillas
RomanceImagínate enamorarte perdidamente de tu mejor amigo de la infancia, quedar embarazado, ¿Y luego? ser abandonado. Imagínate ahora, enamorarte perdidamente de tu jefe, ¿Y después? Está comprometido, ¿Con quién? Ni más ni menos que con tu ex... ¿Incr...