〔⚡〕VALHALLA | ❝ Cuando estoy contigo, es como si ya estuviera en Valhalla. ❞
Hilda Haddock fue entrenada desde niña para matar dragones, pero todo cambia cuando su hermano menor Hipo le abre un nuevo panorama.
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HILDA HADDOCK, LA PRIMOGÉNITA DE ESTOICO EL VASTO, la mejor cazadora de dragones de todo Berk. Desde que nació, su objetivo en la vida había sido aniquilar con esa plaga que lo único que hacía era terminar con su ganado y estilo de vida vikinga, además de haberle quitado a su madre a la corta edad de cinco años. Nadie podía llegar a alcanzar su agilidad en el campo de batalla y mucho menos con su astucia, a la hora de matar a aquellas bestias.
Hilda había sobrepasado el récord de su padre, cincuenta segundos, en el Entrenamiento de Dragones, siendo la primera vikinga de la aldea en asesinar a una Pesadilla Monstruosa en menos de treinta segundos. Su padre era el hombre más orgulloso de todo Berk, admiraba a su hija con todo su corazón vikingo y estaba seguro de que sería la mejor líder que su pueblo alguna vez tendría. A diferencia de su hijo Hipo, quién tardaba pocos segundos en hacer un desastre por dónde se encontrara.
Hipo era un niño muy especial desde que había nacido, la primera vez que Hilda lo vio en brazos de su madre, supo que debía protegerlo de todo lo malo de aquel mundo. Era un bebé frágil que la miraba con sus grandes ojos verdes y le regalaba las mejores de las sonrisas. No pasó mucho de aquel día, cuando su madre corrió a esconderla al ver que los dragones volvían a atacar Berk. Hilda acató sus órdenes escondiéndose debajo de su cama, abrazando a su pequeño peluche de oveja, hecho de lana por su madre. El ruido de los destrozos, los gritos de su pueblo y el calor que le ocasionaba el fuego, la tenían temblando hasta las lágrimas, odiando sentirse tan indefensa.
El llanto de Hipo hizo que la valentía y el coraje, que nunca había surgido de su pequeño cuerpo, apareciera, provocando que sus pequeños pies corrieran a la habitación de Hipo, encontrándolo con un pequeño corte en su barbilla. Todo a su alrededor desapareció, mientras intentaba llegar a la cuna del pequeño para poder sujetarlo. El grito de su madre hizo que sacara su vista de Hipo, para encontrársela siendo sujetada por uno de los dragones. Hilda se olvidó de Hipo por un momento, corriendo al rescate de su madre mientras lloraba a gritos, estiró su mano la cual sostenía su oveja, tratando de alcanzar a su madre. Ésta llegó a sujetar una de las patas del animal, tratando de no abandonar a sus hijos.