CHAPTER NINETEEN

1.4K 252 26
                                        






















𝐂𝐇𝐀𝐏𝐓𝐄𝐑 𝐍𝐈𝐍𝐄𝐓𝐄𝐄𝐍

( i'm with you. always!)

¤◎¤────────¤◎¤

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

¤◎¤────────¤◎¤



























LA NOCHE HABÍA CAÍDO SOBRE EL nuevo refugio con una quietud casi mágica. El fuego central chispeaba suavemente, y la respiración de los dragones dormidos marcaba un ritmo sereno, como el latido de un corazón colectivo. Hilda no podía dormir.

No por incomodidad, ni por frío. Sino porque su mente no dejaba de girar.

Se levantó sin hacer ruido. Cruzó el asentamiento con pasos cuidadosos, esquivando a los cuerpos dormidos, hasta alejarse hacia un saliente que daba al mar oscuro. Desde allí, el mundo parecía tan grande como confuso. El viento soplaba apenas, fresco. Vivían huyendo, refugiándose, perdiendo cosas que ni siquiera tenían tiempo de extrañar. Ella odiaba esa sensación de desarraigo.

—¿También escapas de los sueños? —preguntó una voz detrás de ella.

Hilda se giró lentamente. Eret estaba a unos metros, los brazos cruzados, la mirada baja. Parecía no querer invadir.

—No —contestó ella, tras una pausa—. Escapo de los recuerdos, que es peor.

Él asintió, como si la entendiera. Se acercó, pero no demasiado. Se sentó a una distancia prudente, dejando el silencio como puente entre ellos.

—¿Qué pensabas cuando eras pequeña? —preguntó él al cabo de un rato.

—¿En general?

—Sí. En esa vida que creías que ibas a tener.

Hilda soltó una risa sin gracia.

—Que iba a ser la mejor cazadora, que algún día iba a liderar Berk, que los dragones eran monstruos y que no necesitaba a nadie— contestó.

—¿Y ahora?

Ella lo miró de reojo.

—Ahora creo que no sé nada.

Eret sonrió, con una ternura que desentonaba con su mandíbula tensa y su cuerpo curtido por la guerra.

—Yo pensaba que iba a morir joven. Solo, con una espada en la mano— se abrió ante ella—. Que eso era lo mejor que podía esperar.

—¿Y ahora?— preguntó de igual forma.

—Ahora hay noches como esta y personas como tú.

Ella lo miró más tiempo del que debía. No porque no entendiera lo que había dicho, sino porque sí lo había entendido. Y le daba miedo.

VALHALLA | how to train your dragonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora