—¡Bájense! –nos grita Nina y nosotros nos bajamos. —Plan: Iremos a las tiendas, compraremos las cosas y nos vamos a comer. Antes de las cinco tenemos que estar en casa ya que irá la de el departamento de la familia y la psicóloga. –nosotros asentimos y caminamos.
Entramos a el mall y Nina nos detiene.
—Iré a ver unas tiendas, les daré trescientos dólares a cada uno y vallan a comprar cosas. –dice y nosotros extendemos las manos esperando el dinero.
—Que bueno que no tuviste hijos. –dice Victoria y Nina la mira.
—A ti te daré cien.
—Era mentira, serías una gran madre, la mejor de todas.
—Lambe ojos. –Victoria ríe y Nina nos da el dinero en efectivo.
Para ellos trescientos dólares son como cinco para ellos, pero para mi es una fortuna. Es verdad mi familia tiene su dinero y todo pero yo no estoy acostumbrada a cargar mucho dinero.
—A ti te daré cuatrocientos. –me dice y me los pasa. Me quedo como Estupida parada, eso es demasiado y en efectivo.
Ella se va a dar vueltas y yo miro a Antonio y Victoria.
—Vente conmigo. –Victoria agarra mi mano y me guía. Caminamos hasta una tienda de ropa y veo a Victoria medirse cosas.
Ya no creo poder sentirme cómoda con trajes y faldas. Agarro sudaderas grandes con diferentes colores y diseños, pantalones largos claros y oscuros. Cinco sudaderas seis pantalones largos, tres camisas, una violeta, otra blanca y una azul. Salimos de la tienda, yo con tres bolsas y Victoria con dos.
Entramos a una tienda de tenis, valen más que mi vida, estos tenis.
—Espera. –me dice Victoria y saca su celular, se va a hablar y después de cuatro minutos vuelve.–Cuatro pares máximo podemos escoger. –me quedo boquiabierta.
Ella se va a escoger tenis y yo hago lo mismo.
Veo unos negros con blanco y azul, los agarro, pido me size y los cojo, veo otros con rosas y blancos, los agarro y unos negros y gris.
Veo a Victoria y voy hasta donde ella después de haberme probado los tenis.
—Ya. –digo y ella me ve.
Me pasa una tarjeta de crédito y me dice el número, voy hasta la caja y pago. Agarro las dos bolsas.
Veo a Victoria agarrar otros dos pares y viene hasta donde mi.
—¿No quieres más camisas, todo, trajes, faldas, pantalones cortos? –pregunta y niego. –Solo tienes cinco sudaderas y tres camisas.
—No quiero nada mas, por ahora Nani y ella asiente. –salimos de la tienda.
—¡Lely! –la escuchó decir emocionada. —¡Toma! –me da la tarjeta de crédito. –¡Compra lo que quieras nos vemos aquí mismo en media hora! –dice y se va corriendo.
—Per...–ya se fue.
Miro a mi alrededor.
El té mira.
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Mi Maldicion. (Triologia Maldicion: 1)
RomanceSentía que el si me iba a proteger. Pensé que más daño de el que me habían echo no me podían hacer. Pero esto apenas empieza. Vigilada, asustada y lo peor...enamorada.
