El frío se colaba por la ventana trasera de aquella camioneta negra, a pesar de tener encendida la calefacción, el frío se sentía.
El cartel de "bienvenidos a Forks" se veía aún con el sol oculto por las extensas nubes grises.
Ya estamos llegando -informó mi padre desde el asiento del piloto, con la mirada en la carretera.
Bien-conteste sin muchos ánimos.
A pesar de estar viendo por la ventana del asiento trasero, pude sentir la mirada de mis dos hermanos y mi padre. Se puede decir que cambie mucho desde la muerte de mi madre; ya no soy aquella chica que se alegraba por todo o veía el lado positivo de las situaciones...
Podríamos ir a comer a un bar, a menos que nos queramos intoxicar con la comida de Alessa-dijo mi hermano Axel desde el asiento de copiloto sacándome de mis pensamientos.
Oye!-dije fingiendo indignación, haciendo reír a los presentes y por consecuencia a mi también. Fue la primera vez, desde la muerte de mamá que reía.
[...]
Pasados unos 15 minutos llegamos a la casa, por fuera era algo moderna pero tenía un toque antiguo; el bosque que lo rodeaba daba tranquilidad y paz, esa paz que hace mucho tiempo buscaba.
Bajamos las maletas y en mi hombro colgaba mi mochila de cuero negro y de medida mediana, donde llevaba mis lápices de colores y bolígrafos dentro de un estuche blanco y mi cuaderno de dibujos...
Bien entremos-dijo Alex a mi derecha.
Okey-respondio Axel que se posicionó a mi izquierda, suspiré y entramos con papá atrás nuestro.
Woah-dijimos los tres al unísono una vez dentro de la casa.
Nos adentramos hasta la sala, donde había un sofá en el podían sentarse 5 personas y dos individuales a cada lado de este, enfrente de estos había una chimenea y encima de este un televisor.
La casa daba una sensación cálida y acogedora, a pesar del frío clima que se colaba por los espacios de las ventanas.
Arriba están las habitaciones, pueden subir y elegirlas...-comenzo mi padre, pero no pudo terminar ya que el grito de Axel lo interrumpió.
Pido la habitación más grande-dijo para empezar a correr escaleras arriba, pero no llego tan lejos ya que Alex lo tomó de la remera y cayó al suelo.
Quiero verte intentarlo-dijo de manera burlona Alex para tomar camino hacia las escaleras.
Pero yo lo tomé de la capucha de su sudadera y cayó sentado en el suelo.
Yo tendré la habitación más grande-afirme y subí las escaleras mientras escuchaba los bufidos de los chicos.
Tome camino hacia la puerta blanca al final del pasillo, gire el pomo y entre; era una habitación espaciosa y tenía tonalidades blancas y grises.
En el centro de la habitación había una cama matrimonial con sábanas blancas, colchas grises y cojines del mismo color. Había una ventana que dirigía al balcón y esta tenía una vista al bosque. A mí derecha pude divisar dos puertas, entre en la primera había un baño bastante iluminado y espacioso.
Por ende deduje que la otra puerta daba al armario.
Elegiste la habitación más grande-escuche la voz de mi padre, que estaba recargado en la puerta.
Sip, me encanta, tiene una linda vista al bosque-dije con una sonrisa que el devolvió.
Woah-dijieron al unísono Alex y Axel.
Es increíble-dijo Alex con una sonrisa.
Si, lo es-dije devolviendo la sonrisa.
Vendremos aquí a hacer las pillamadas y ver peliculas-dijo con entusiasmo Axel.
Claro que si-respondi con una sonrisa.
Bien chicos acomódense en sus habitaciones que mañana tienen que ir al instituto-hablo mi padre.
No nos podemos tomar esta semana-se quejó Axel mirando a mi padre.
No, no pueden, iré a pedir unas pizzas, apúrense-dijo mi padre mientras iba a la cocina.
Bueno... al menos lo intente-rio Axel, y con Alex reímos igual.
Después de un rato bajamos a cenar cuando nuestro padre nos llamó.
La cena se basó en charlas, risas y chistes de Axel. Una vez que terminamos yo me ofrecí a limpiar lo que habíamos usado y una vez que terminé di las buenas noches y subí a mi habitación. Me puse mi pijama y me adentre en las cobijas tapándome hasta el cuello y me dispuse a dormir.
N.A.S.L.
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RED MOON |EMMET CULLEN|
FanfictionAlessa, Alex y Axel; trillizos. Hijos de un conocido investigador de homicidios: Michael Morgan y una de la mejores abogadas de New York: Amelia Smith. Los trillizos Morgan crecieron en un ambiente lleno de cariño, alegría y amor. Pero como suelen...
