Dormir Contigo?

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Ya con Elizabeth en el aunto elegante el chico rubio se dirijio al aeropuerto de la ciudad para salir lo antes posible.

Había un silencio enorme, elizabeth no decía nada, solo sollozaba y Meliodas sólo se limitaba a ver su teléfono y el paisaje.

Meliodas : ya llegaron por tu padre, lo tratarán lejos de aquí con los mejores médicos ya que su enfermedad no es fácil de curar -sus palabras causaron un alivio de pena para la peliplata que oía atenta-

Elizabeth : Gracias Señor Meliodas -una sutil sonrisa se formó en su dulce rostro-

Meliodas : por qué? -confundido por tal acción cuestiono-

Elizabeth : porque ya ha cumplido su parte del trato, por eso.

Meliodas : no es nada -parecía broma pero al le parecía muy extraño que alguien le diera las gracias por algo que de todos modos debía hacer, le pareció tierno como tonto, nadie da las gracias en una situación así-

Elizabeth : hacia dónde vamos? -su voz regreso al rubio al presente esfumando los pensamientos de hace un momento-

Meliodas : regresamos a Danafor.

Elizabeth : cuando regresaremos a Liones? Cuando podré volver a mi padre? A dónde se lo llevaron? -sus preguntas acabaron con la paciencia del rubio que ya gozaba de mal carácter-

Meliodas : silencio, haces demasiadas preguntas -ordeno sin agregar mas-

La pobre ojizarca no tuvo más opción que quedarse en silencio y esperar a que llegara su tortura.

Horas después abordaron el avión y llegaron a Danafor, la noche había caído sobre la ciudad dejando una bella vista de la misma.

El chófer los llevó hasta la residencia de Meliodas, la ojizarca se había mantenido en silencio desde la orden del rubio.

Zeldris : bienvenido hermano... Esa es la chica? -su alegre voz decayó al notar a la joven peliplata al lado del rubio-

Meliodas : así es -afirmo sin expresión de emoción-

Zeldris : pero es más joven de lo que te habían dicho -miro nuevamente a la joven que admiraba la belleza de la morada-

Meliodas : esa estúpida mujer murió y sus hijas mayores se casaron sin su consentimiento, por eso me dijo que la tomara, pero será más complicado si es una niña -su gesto cambio a uno molesto y con desagrado-

Zeldris : lo siento hermano -hizo una pequeña pausa apoyando al rubio con un toque en el de su hermano- por ahora ya está lista su habitación y la tuya, la ce... -no terminó ya que fue interrumpido abruptamente por el rubio a su lado-

Meliodas : ella no va a dormir en ninguna otra habitación, ELLA DORMIRÁ CONMIGO -resaltó lo último para que todos los presentes pudieran escuchar su orden-

Elizabeth : señor... Creo que eso no es lo correcto, ust -nuevamente no había podido terminar la oración en sus labios-

Meliodas : tienes algún problema en cumplir mis ordenes? -sus ojos parecían un mar de ira pero su voz sonaba de lo más tranquila-

Elizabeth obviamente no quería dormir con el, pero si se negaba a obedecer sabía que su padre podría salir afectado. Con el orgullo por los suelos y el miedo en el pecho apretó los puños y de forma casi inaudible contesto.

Elizabeth : no señor, como usted diga.

Meliodas : bien, ve a la habitación -ordeno alejándose a paso rápido con el azabache detrás de el-

Tan pronto fue abandonada en el vestíbulo fue guaida por la servidumbre hasta la que seia su nueva habitación.
Tan pronto llegó a la habitación agradeció, cerro la puerta y cayó en llanto.

Pasadas un par de horas el rubio regreso a la habitación, al entrar noto a la joven que yacía en la cama dormida.

Meliodas : eres muy hermosa para ser una niña -dijo susurrando- si tan solo te hubiera conocido antes - tomo la blanca y suave mano de la joven luego se alejo y fue a darse una ducha-

Sus sueños se vieron frustrados al oír el agua derramarse en la ducha.

Elizabeth: que pasa?,quién está ahí? -somnolienta pregunto con la voz apenas perceptible-

Meliodas : vaya... hasta que despiertas princesa -el rubio secaba su cabello con una toalla mientras salía del baño-

Elizabeth estaba en shock. Era la primera vez que veía a un hombre semidesnudo y lo peor es que le había gustado ver a un hombre tan apuesto como él.

Elizabeth : dis-disculpe se-señor, lo mejor será qu-que salga de aqu-aqui -el rojo invadió sus mejillas y su corazón rogaba por salir lo antes posible de la habitación-

En un rapido movimiento la detuvo por el antebrazo pegandola a él en un instante.

Meliodas : a donde crees que vas princesa?, tu de ahora en adelante serás mi mujer -sus labios se acercaron peligrosamente a los de la pobre ojizarca que temblaba de miedo-

Sus ojos se miraban con intensidad y cuando parecía que todo terminaría mal el rubio retrocedió y volvió a secar sus hilos dorados.

Elizabeth: cuando podré volver a ver a mi padre? -cuestiono tratando de olvidar el mal momento de hace algunos segundos-

Meliodas : cuando esté curado -contesto evitando el contacto visual-

Elizabeth : y eso en cuanto tiempo será?

Meliodas : la enfermedad de tu padre es complicada, tardarán unos 2 años aproximadamente.

Elizabeth: tanto tiempo? , por que? -sus ojitos de denotaban la gran preocupación que sentía-

Meliodas : te dije que el tenía que salir del país para que pudiera curarse pronto.

Elizabeth : esta bien, gracias señor meliodas -resignada a esperar agradecio-

Sin responder vistió su pijama listo para dormir.

Meliodas : mañana alguien te llevara a comprar todo lo que necesites.

Elizabeth sólo asintio.

Meliodas : por que no te acuestas? -pregunto al notar a la joven de pie con rostro incomodo-

Elizabeth : por qué no tengo pijama y es la primera vez que duermo con un hombre -su rostro parecía un tomate ante su declaración-

Meliodas : toma una de mis camisas, eso estará bien por hoy -indicó satisfecho de escuchar tales palabras-

Busco entre el armario y tomo una camisa blanca, se cambió en el baño y para cuando salió un rubio pervertido miraba sobre las páginas del libro que simulaba leer.

Elizabeth : hasta mañana -apenas dijo se rapo rápidamente con las sábanas ocultando su vergüenza-

Divertido apago la luz de la lámpara a su lado que iluminaba la habitación, sin embargo tal imagen había causado el insomnio del rubio y de un pequeño amigo que en realidad de pequeño no tenía nada.

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