1| La primera carta

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Querido Tú:

Nunca he hecho esto. Supongo que puedes deducir que eres alguien especial. 

Bueno no, de hecho, no puedes. Primero dejo que me ocupen como experimento del Área 51 antes de que tú sepas de la existencia de estas cartas. ¡Imagínate lo humillante que sería!

En fin, quizás te estés preguntando de que se trata todo esto. Bueno, pues puedes ir culpando a la Doctora Rodrigo, porque ella tiene toda la responsabilidad de que este escribiendo sobre este papel justo ahora. 

Por si no lo sabías, lo que es lo más probable, la Doctora Rodrigo es mi psicóloga. Nos ahorraremos el porque de que tenga que ir al psicólogo, quizá te lo cuente en otra carta. 

La cosa es que en una de nuestras sesiones, le conté sobre ti. Me dijo que te escribiera y te contara lo que sentía, a lo que yo le dije muy amablemente, que se fuera a la punta del cerro, porque yo ni en un millón de años me auto-humillaba de esa manera. :)

Por lo que, ya que yo había rechazado completamente esa opción, me recomendó escribirte una carta, sin enviártela lógicamente. 

Y por como estamos, es cierto suponer que a mi me pareció buena idea.

Fin. 

Mentira, pero así más o menos es como llegamos aquí. 

Ahora, como dije antes es difícil hacer esto, más que nada porque nunca lo he hecho, así que necesito que me tengas paciencia.

Empezaré contándote como fue mi día, porque si fuera a decirte lo que siento por ti en persona (cosa que por cierto, NO HARÉ JAMÁS) pues no te lo soltaría de golpe, ya es lo suficiente vergonzoso el simple hecho de tener que decírtelo. Hacer el ridículo mientras lo hago sería  algo inaceptable.

Bueno, hoy me levanté como siempre, cansada y con sueño. Porque ¡Vamos! Nadie se levanta totalmente descansado y despertado cuando tu alarma suena a las 6 de la mañana, sabiendo que tienes que ir a la escuela, y además, durmiendo solo tres horas la noche anterior porque la protagonista del libro que estás leyendo acaba de descubrir que siente algo por el chico malo de la historia. Prioridades bestie.

Como decía, me levanté, duche y preparé para salir de mi casa. Tuve mi jornada de clases normales y volví a mi humilde morada. 

Dato: no entendí nada en clases.

Me cambié, fui a mi sesión semanal con la Doctora Rodrigo y volví a mi casa para hacer las tareas que teníamos para mañana.

¿Qué? ¿Esperabas drama y cotilleos con chicos malos que se enamoran de las nerds? Pues no, esto es una carta, no Wattpad mi ciela. Eso no ocurre acá, lo siento.

Aunque...si bueno, si hay algo. 

Ahora que lo pienso mi día habría sido mejor si en realidad solo hubiera pasado lo que dije. Supongo que la vida tiene favoritos, y yo no soy una de ellas.

Tú. El destinatario de esta carta. Tienes novia. ¡GENIAL!

Algo malo tenía que pasar hoy y no se me quedó el bolso de gimnasia, así que supongo que este era el reemplazo.

Sabía que no te gustaba (principalmente por el hecho de que si fuera así no estaría escribiendo una carta que nunca enviaré), pero me gustaba creer que así era, me mantenía feliz. No totalmente destruida. :)

No, pero en serio. Si me hizo sentir mal todo esto. 

Estoy y estaba feliz por ti. No puedo enojarme porque no es como que me hayas traicionado o algo. No eres adivino, no podías saber si le rompías el corazón a alguien con tus acciones. 

Querido Tú:Donde viven las historias. Descúbrelo ahora