la historias es la tercera entrega de una ya trilogía (con esta historia) de una criatura creada por mi; si bien las historias no se relacionan entre si, te recomiendo leer primero las otras dos historias que están en mi perfil para que entiendas me...
Con Zaid volvíamos al bosque en dirección de la posada, caminábamos lento, Zaid no dejaba de mover la cola pero yo comencé a cojear, mis patas me comenzaron a arder mucho, Zaid lo noto y al mirar mis patas estas estaban completamente ensangrentadas, mirando hacia atrás se podían ver claramente mis pisadas de sangre, me desplome en el suelo, no podía seguir parado, el dolor me carcomía y este subía por mis extremidades....
Zaid rápidamente corrió hacia la posada a buscar a Eleonora, esa mujer me había curado con una pomada
Zaid llego a la posada y entro, fue al lugar donde le había indicado y dentro todos lo recibieron como si de Rabsha se tratara, Zaid no dijo nada, le gruño fuertemente a Khalil cuando este se acercó a abrazarlo, todos se asustaron cuando le escucharon hablar, dándose cuenta que él no era yo
Quien es Eleonora?- Zaid
Todos estaban callado pero Eleonora se armó de valor – yo soy Eleonora-Zaid no espero ni un segundo, se abalanzo contra ella tomándola por la cintura con sus fauces y saliendo de la posada a toda velocidad, corriendo tan rápido como sus patas le daban para llegar a donde estaba tirado mientras hacía oído sordo a todos los gritos de Eleonora
Al llegar al lugar donde me había desplomado, me había escondido entre unas hierbas que al escuchar los gritos de Eleonora y sentir el olor de mi pareja, levante la cabeza dejando ver donde estaba
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Zaid dejo a Eleonora con cuidado en el suelo y se acercó preocupado a mí, soltando ligeros chillidos de preocupación y volteando a ver a Eleonora que no estaba haciendo nada para ayudarme
Eleonora comprendió todo, se acercó para ver cómo estaban mis patas, que estas parecían una carnicería, Eleonora con magia hizo aparecer su bolso con todas las cosas que necesitaba para curar las almohadillas de mis patas, las lavo bien para ver qué tan grabe era el problema
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Narrador omnisciente
Rabsha tenía las almohadillas tan lastimadas que se podía ver la carne al rojo vivo, Eleonora desinfecto cada una de las patas y le puso una pomada especial y las vendo todas, de esta forma se curarían en pocos días