Capítulo 2 - Un Lindo Recibimiento.

5 1 0
                                        

Esa noche me negué a bajar a cenar pero Ian insistió muchísimo así que al final terminé cediendo.

—¿Tengo que vestir elegante? Es solo una cena, exageran demasiado —rodé los ojos mientras me paraba frente al espejo y me arreglaba el vestido negro, que me llegaba hasta las rodillas.

—Ya te dije, es una cena de presentación y bienvenida, debemos ir elegantes.

—Pero tú te ves perfecto en ese traje, yo me veo rara con este vestido.

—Deja de decir estupideces, te ves muy bien.

—Si tu lo dices —suspire girandome hacía él— ¿bajamos?

Él asintió y salimos de mi habitación.

Resulta que cada vez que alguien nuevo llega todos se visten elegantes y hacen una súper cena para darle la bienvenida y eso harían esta noche para mí. Me sentía halagada pero también sentía que era mucho, no acostumbraba a tanto.

Bajamos las escaleras y llegamos hasta el comedor, esto no era lo mismo que hace unas horas, estaba decorado entre negro y dorado. Las luces estaban apagadas y la única iluminación que había eran velas que colgaban del techo. Todo se veía muy hermoso.

Apenas atravesamos la puerta Aurora se acercó a nosotros.

—Que guapos se ven —nos sonrió— ¿qué tal la decoración? ¿Te gusta? —me miró algo dudosa.

—Me encanta, las velas le dan el toque y los colores... Son mis favoritos, en serio muchas gracias —le sonreí y ella se acercó y me abrazó, eso fue inesperado pero aún así se lo devolví.

—Te dije que le gustaría —susurró Ian a su tía en cuanto esta se separo de mí. Ella ensanchó su sonrisa.

—¿Por qué no vas a conocer a los demás con Ian, cariño? Yo debo encargarme de otras cosas así que los veo luego, disfruten y nos vemos en la cena.

Sin decir más, se fue por donde vino.

—Ven, quiero que conozcas a algunas personas de nuestra edad.

—¿Nuestra edad? Como mínimo eres cien años mayor que yo —dije un cincuenta por ciento en juego, cincuenta por ciento intentando sacarle algo.

—Soy solo un año mayor que tu, deja el drama, eso de los cien años aplicalo con Cedric o mi tía, conmigo no.

Ambos reímos, aunque mi vena curiosa quiso indagar cuantos años tenían los antes nombrados. Caminamos hasta un grupo de personas que estaban junto a las gigantes ventanas del comedor.

—¡Hey! —saludo Ian provocando que todos nos miraran— es mi deber presentarles a la hermosa chica de la que ya se ha estado hablando... Cleo.

Me encogi levemente mientras les sonreía a las personas frente a mí, ellos eran muy peculiares. Había tres chicas, de las cuales ya conocía una y dos chicos, de los cuales también conocía a uno.

—Un gusto, soy Lynette —una chica con un cuerpo precioso y cabello fucsia me sonrió y asintió con la cabeza en saludo.

—El gusto es mío.

—Evitemos esto, seamos rápidos —dijo Ian y lo miré raro— a Adhara y Cash ya los conoces, Lynette siempre rayo mcqueen ya se presentó, por lo tanto los que faltan son Klaus —un chico muy alto, de cabello castaño oscuro y ojos avellanas me saludo de forma militar mientras sonreía casi imperceptiblemente— y la pequeña Nicholá —una rubia de casi mi misma estatura me dio un repaso de pies a cabeza antes de extender su mano hacía mí. La tome y ella la soltó dos segundos después.

—Ian, ya hablamos del fastidioso apodo —dijo rodando los ojos— y tu... Bienvenida o como sea —fui a responder pero se alejó con una rapidez increíble.

Suspire frunciendo el ceño.

—Eso ha sido raro.

—Así es ella, la diferencia con su hermana es tan notable...

—¿Quien es su hermana? -pregunte ladeando la cabeza.

Después de mi pregunta Klaus se tensó, Ian y Lynette se miraron con precaución o preocupación, algo así, Adhara miro hacía arriba soltando un tembloroso suspiro y yo supuse lo peor.

—Oh no... Lo siento, no... No debí-

Me callé abruptamente cuando Klaus se alejó y salió en dirección a las canchas. Suspire una vez más y me masajee las sienes, definitivamente vivía para cagarla.

—No te preocupes, Sam era su novia y es normal verlo así desde lo que paso -explico Lynette poniendo su mano en mi hombro.

—Debería ir a disculparme, ahora vuelvo -salí por donde se había ido Klaus minutos atrás y lo busqué con la mirada hasta dar con él. Estaba sentado al pie de un árbol con la cabeza recostada en las rodillas. Parecía llorar.

—¿Puedo? -pregunte señalando su lado mientras el levantaba la mirada y asentía- de verdad lo siento, yo... No debía preguntar sobre ella, soy muy curiosa pero juro que no sabía nada y bueno, no era mi intención lastimarte o algo.

Él me miró fijamente e intento sonreír.

—Es lindo que te disculpes, pero no lo hagas, no tienes porque.

Sonreí levemente y él hablo de nuevo.

—Recordarla me pone muy mal... Desde que se fue, no aguanto ni siquiera escuchar su nombre.

Lo abracé conmovida y susurré bastantes "lo siento" aunque no sirviera de nada.

—Todo estará bien, puedo asegurartelo -acaricié su hombro y él ensancho un poco su sonrisa.

—Eso espero, amiga, eso espero.

—¿Amiga?

—Bueno, Ian te ha integrado a nuestro grupo, ahora eres mi amiga, ¿no?

—Claro que si -murmure y sonreí.

Luego un buen rato conversando con Klaus descubrí quien era Samantha Vondermí y lo que se supone le había pasado, algo bastante sospechoso, si se me pregunta. Hablamos de lo que fue su relación, de cómo se sintió él después de todo, y de cómo poco a poco ha salido adelante.

Klaus volvió adentro y decidí quedarme un rato debajo del árbol, pensar un poco.

Saqué mi celular y admiré el fondo de pantalla, era una foto mía con papá. Sonreí nostálgica y una lagrima corrió por mi mejilla.

—¿Estás bien? -escuché la voz de Cashter a unos pasos de mí.

—Si, si, claro -murmure limpiando el resto de la lágrima.

Él se sentó a mí lado y pasó su brazo por mis hombros.

—Puedes contarme lo que te pasa, si quieres.

—No es nada... –murmure– sólo se siente raro todo lo que me está pasando, y no solo eso, si no con la rapidez con la que me está pasando.

—Todo saldrá bien, Cleo, pronto olvidarás como era todo antes de ser lo que eres ahora.

Suspiré y me levante.

—Iré adentro por un cóctel, ¿tu quieres?

—Claro, te espero aquí.

Asentí y camine hasta las grandes puertas al comedor. Me desplace hasta una de las mesas al estar adentro y tomé dos copas.

Cuando estuve a punto de salir sentí una mirada sobre mi, y como buena curiosa voltee hasta encontrarme con unos profundos ojos verdes que ya conocía. No estaba muy lejos de mí, unos pasos y estaríamos frente a frente.

Camine cómo si no sintiera su mirada sobre mi y al pasar por la puerta su hombro chocó con el mío. Esto provocó que me tambaleara pero me estabilice rápidamente y lo mire mal.

—¿Estás tomando un repaso de mi o que tanto me miras?

—No cuenta como repaso si no te das la vuelta y te veo completa.

Rode los ojos antes de sacarle el dedo medio y salir en dirección a donde me esperaba Cashter.


Editado.

𝑺𝒆𝒄𝒓𝒆𝒕𝒐𝒔 𝑺𝒊𝒏 𝑹𝒆𝒗𝒆𝒍𝒂𝒓.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora