Dí un grito y desperté aterrorizado con todo el cuerpo temblando, mi corazón late aceleradamente calmándose poco a poco. Veo al rededor y creo que sigo vivo, de seguro todo aquello fue una pesadilla, una horrible y lúcida pesadilla, no sé si algo así es lo que mi niña ve al soñar pero espero que no, es demasiado para alguien tan pequeño.
He despertado en lo que creo yo que es un pequeño café restaurante sin cliente alguno. Una mujer está frente a mi sentada en los taburetes de la barra dándome la espalda. Está revisando un mapa, al escuchar que yo ya he despertado deja el mapa en el mostrador, da media vuelta -sentada- y me mira fijamente. Está vistiendo el uniforme de una policía, unos pantalones negros un poco ajustados con unas botas negras y una camisa azul cielo a botones fajada, lleva su placa de oficial en el pecho izquierdo. Para estar sentada puedo notar de tenemos casi la misma estatura, es delgada, de cabello corto y rubio, me mira con sus ojos esmeralda tan brillosos y sonríe mientras uno de sus codos se recarga en el mostrador y cruza las piernas.
—¿Cómo te sientes? -Pregunta la oficial sonriendo con un tono suave y amigable.
—Como... si hubiera sido atropellado por un camión, pero estoy bien, eso creo. -Le respondí aún adolorido del choque, me quedé mirando al suelo mientras sostenía mi cabeza con mis manos, todo me duele.
—Me alegra escucharlo -pausa por un par de segundos. -¿Vives por aquí? ¿Por qué no me cuentas qué ha pasado? -Preguntó mientras me mira con curiosidad.
—Espere un minuto. -gesticulé con las manos. -Yo sólo soy un turista. Acabo de llegar de vacaciones y... no sé que pasó. Me gustaría saber en dónde estoy. -Me sentí un poco incómodo.
—¿Ha visto a una niña pequeña? Acaba de cumplir 7 años el mes pasado, bajita, de cabello negro... es mi hija. Venía conmigo.—Lo siento, la única persona a la que he visto por el pueblo es a ti. -Dijo la rubia policía.
—¿En dónde están todos? -Inquirí con una inmensa confusión.
—Te lo diría si lo supiera -de manera sarcástica-, créeme. -Pero por lo que puedo notar, algo realmente bizarro está ocurriendo. Eso es todo lo que sé. -pausa de nuevo y luego pregunta:
—¿Cuál es tu nombre?—Harry, Harry Mason.
—Soy Cybil Bennet, una oficial de policía de Brahms, la ciudad al lado de ésta. Todos los teléfonos están muertos y la radio también. Tengo que ir a llamar a algunos refuerzos. -La amable Cybil también se encontraba tan confundida como yo lo estaba.
Me levanté de mi asiento dirigiéndome a la puerta de salida del café.
—¡Espera! -me detuvo-. -¿A dónde crees que vas? -preguntó al instante.
—Mi hija, ¡tengo que encontrarla!. -Le respondí preocupado, pues si no hubiera chocado esto no estaría pasando.
—¡De ninguna manera! Es peligroso allá afuera. -dijo demandante, casi dándome una orden.
—En ese caso y con mayor razón debo encontrarla ahora mismo. ¡Es mi pequeña hija! No puedo dejarla allá afuera sola. -Nos quedamos mirando fijamente por unos segundos, dejando un silencio incómodo.
—Bueno entonces, ¿Tienes un arma?. -Alzó ambas manos a sus costados preguntando.
—Uh... No. -repliqué encogido de hombros.
—Toma ésta, pero espero que no tengas que usarla. -Levantó una pistola 9mm en su mano izquierda y con la mano derecha tomó mi mano izquierda, colocó delicadamente el arma en mi mano que temblaba ya que nunca he usado semejante cosa-.
—Ahora escúchame con atención. -con mucha seriedad. -Antes de que tires del gatillo tienes que saber a qué o a quién le estás apuntando y no lo hagas a menos que sea necesario. Y no vayas a dispararme a mí por error. ¿Entendido? -Demandó amenazante apuntando su dedo índice justo en mi cara.

ESTÁS LEYENDO
Silencio en las Montañas
TerrorFanfic del video juego "Silent Hill" de 1999, con nuevas gráficas y emocionantes partes de la historia, apegándose a lo que es la verdadera historia.