Las escaleras para bajar al alcantarillado de Silent Hill son muy largas, todo está húmedo y obscuro, además ya sabrán cómo apesta aquí adentro. El techo gotea y tanto paredes como suelo están cubiertas de lama verdosa y es algo difícil caminar.
El olor es pésimo pero podré soportarlo hasta salir del otro lado, cerca de los hoteles y bares del pueblo. Cuando me adentro más en las cloacas veo en las paredes ese símbolo de nuevo, está en todas partes tallado en las paredes. El agua fluye como río entre los canales y yo camino sobre las banquetas, no sé qué tan profunda sea el agua pero no quiero caer, sería asqueroso.
Mi radio comienza a sonar estática de un modo escandaloso, algo está por acercarse pero yo no veo nada ni adelante ni atrás. Cuando más pasos doy el volumen asciende, me asusta como el carajo pero no veo señales de vida por más que lo intente.
Y entonces lo escucho,... el sonido garras afiladas como un cuchillo acercándose no por el suelo sino el techo, un animal verde y escamoso cubierto de una baba extraña, parece un cocodrilo. Nunca en mi vida he visto uno en persona pero ésto definitivamente no es uno. Empiezo a temblar de terror e intento controlarme para no caer en pánico, mi cerebro comienza a trabajar a toda velocidad en pensar una solución, y lo que logré formular en ese instante es tomar la pistola entre mis manos listo para defenderme pero no quedarme quiero, ni retroceder. Necesito seriamente llegar al lago, así que retroceder no es opción, además no sé qué tan veloz esa cosa es, tal vez en el intento me alcance para comerme vivo, así que correré directo a él, disparando cuando sea necesario, no estoy seguro de nada en este momento.Entonces empiezo a correr en dirección al monstruo.
Mis pisadas hacen eco en las alcantarillas y salpican el agua de cloaca, la criatura no emite ningún sonido pero noto que percibe mi movimiento, entonces se pone en guardia, ambos listos para atacar. Estamos casi cara a cara, en el preciso momento que sé que está por abalanzarse hacia mí, es cuando me agacho para esquivarlo y entonces, un disparo sin ser calculado ha resonado en todo el lugar, rodé en el suelo, manchándome de lama y mucosidad, el olor fétido es penetrante, casi como para vomitar con cada respiro.
El impacto apenas y afectó a esa criatura verde parecida a un cocodrilo, se sacude y entonces esa es mi señal para echarme a correr por mi vida. Doy media vuelta y comienzo a correr sin conocer el resto del camino ni lo que me encontraré. Escucho las garras de esa bestia acercándose, ni siquiera quiero mirar atrás, al parecer todo comenzaba a pintar bien pero entonces unas garras me toman del hombro derecho y me levantan por el aire. ¡¿Qué carajo?! ¡Caminan por el techo también!
Evidentemente peso más que ellos, por eso ambos caemos al suelo, intento levantarme del suelo de nuevo y continuar corriendo, ahora con más precaución, iluminando con la linterna tanto al frente como al techo, esquivando las garras que quieren atraparme, algunas me rasguñan la cabeza y arde. Veo unas escaleras de pared azules que conducen a la salida de este pútrido lugar, sonrío y me acerco tan rápido como me es posible, mi sonrisa se convierte en una gran cara de pánico cuando veo que una brecha enorme divide el camino, no por un vacío, sino por un río de agua de caño. Acelerado y sudando, con el corazón por salirse de mi pecho, volteo atrás y esas cosas no se detendrán, ni siquiera puedo imaginar cuán profunda está el agua. Entonces doy unos pocos pasos atrás enseguida para tomar vuelo, corro aún más rápido y entonces casi alcancé al otro lado, mis piernas se mojaron hasta la altura de las rodillas y yo trepo para poder continuar pero algo dentro me detuvo y quiere aprisionarme.
Burbujas de aire salen del agua, comienzo a creer que estoy jodido a esta punto, con el escape a no más de dos metros de distancia, no me deja salir y cada vez me hace bajar más, lucho con las fuerzas que me quedan para liberarme pero no logra ser suficiente. Empeorándolo todo, el resto de las criaturas que venía detrás de mi entran en el agua, son más de una decena, ahora por instinto de supervivencia y mordiéndome los labios por horror, saqué de nuevo la pistola y apreté el gatillo en dirección al agua.
Solté un grito escandaloso, pues la bala rozó mi pantorrilla pero al parecer dio justo en la cabeza de aquel monstruo. Ardiendo como una llaga a la cual le echas limón y sal, mi pierna comenzaba a adormecerse ¡pero éste no es el jodido momento para eso, carajo! Trepé para lograr salir de ese río apestoso y correr cojeando directo a las escaleras.
Contra todo pronóstico logré sobrevivir de las cloacas, estoy apunto de remover la tapa de metal de la alcantarilla para lograr salir, esas estúpidas cosas no logran subir por las escaleras.
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Silencio en las Montañas
TerrorFanfic del video juego "Silent Hill" de 1999, con nuevas gráficas y emocionantes partes de la historia, apegándose a lo que es la verdadera historia.