Sus ojos contenían desesperación; observaba lentamente todos los recortes e imágenes que había colocado en la pared de manera desordenada.
Gris oscuro y claro mezclándose con rojo vivo y distintos tonos de naranja; fuego por todas partes, gente llorando, chorros de agua siendo lanzados por los bomberos a los lugares afectados. Todo real; todos esos momentos tristes coleccionaba Lucas, le gustaba verlos, le gustaría sentirlo… a veces se metía tanto en las circunstancia que incluso escuchaba los gritos de implorando ayuda y sentía el calor – tan cobijador para él – sobre su piel pálida.
Cuando eso ocurría le daban ganas de quemar su casa con él dentro para poder sentir el calor, poder ver como las llamas danzantes se deslizaban hasta donde él para abrazarlo y cobijarlo, como una madre cuando tranquiliza a su hijo que despierta de una pesadilla en plena obscuridad.
Llevaba horas sentado en una esquina del cuarto en posición fetal balanceándose incontrolablemente, adelante y atrás, adelante y atrás, adelante y atrás…. No podía detenerse.
Las personas especificas; son esas personas especiales que tienen el conocido “no sé qué”, son como necesarias, como cuando falta el payaso del curso o el alma de la fiesta, todo raramente se vuelve aburrido sin ellos y bueno como existen personas especificas hay días específicos, no me refiero al primer día de clases o el día de tu cumpleaños o el día en que alguien fallece, etc…. Sino a esos días extraños en los que todos están demasiado felices o jodidamente tristes sin saber claramente el porqué, pero una de las dos sensaciones gobierna a la mayoría de las personas en el mismo día.
Hoy – al menos en la casa de Lucas – reinaba la depresión. Él en su cuarto imagina que todo arde. Su madre en la cocina con la botella de vino bien cogida para que su esposo no se la arrebate. El perro llevaba el día echado en la alfombra con el pocillo de la comida casi desbordándose.
En la casa se respiraba amargura y suicidio; el padre de Lucas estaba apoyado en la puerta intentado conversar con su hijo pero era como conversar con una pared, y él sabía a la perfección que no le respondería pero no perdía la esperanza del todo; no iba a dejar que su hijo cayese en un agujero tan hondo como su esposa, no se rendiría… eso quería pensar él; de la nada el frío se disipaba, empezaba a dormirse… un olor agrio y peculiar lo seducía para que durmiera por siempre, fue en ese instante en que despertó del trance y de un salto se parto de la puerta quedando estampado en la pared opuesta.
Nunca había visto a las sombras cobrar vida pero en ese momento ellas danzaban por el pasillo, todas coordinadas avanzaban en dirección a los otros lugares de la casa….las sombras que todas fueran como ellas, rápidas, a la vista frágiles pero capaces de destruir todo a su paso.
Golpeo la puerta con una patada para abrirla, todo ardía y el humo no le dejaba ver donde se encontraba Lucas; él jamás lo hubiese encontrado de no ser porque él chico le hablo:
- Hey papá, ¿Te nos unes a la diversión? – siguió su voz a tientas con las manos estiradas tratando de no chocar. Su cara de horror no inmuto al muchacho – Mírame padre, soy ¡Katniss Everdeen la chica en llamas!
El pantalón de tela estaba casi calcinado y en el pecho ya tenía quemaduras de tercer grado, a pesar de eso….se veía feliz. Cogió una botella de alcohol y se la lanzo a sus pies, una explosión seguido de un grito de dolor cuando cayó arrodillado; el padre intentó sacarlo pero Lucas se negó retorciéndose en el suelo con una sonrisa al tiempo que aullaba.
- ¿Qué haces? ¿Acaso no ves que me abrazan porque me aman? ¡Me cobijan! ¡A ellas YO les importo!
Las luces se encendían una a una por la cuadra a medida que los vecinos se percataban del drama, los bomberos ya habían llegado pero aún no podían aminorar las llamas para tratar entrar a rescatar a alguien. Una explosión que provocó que los vidrios saltaran en todas direcciones, a los minutos se pudo ver que el segundo piso se había evaporado como si nunca hubiera estado allí.
Era espantoso.
Vecinos tosiendo por el humo.
Llamas de un metro aproximadamente lamian el jardín delantero.
Vidrios con manchas carmesí.
Una madre lloraba en la acera sentada mientras se balanceaba como su hijo.
Un perro aullaba, y en la voz se le notaba la mezcla de miedo y nostalgia.
En el patio trasero había sangre por montón y encontraron el trozo de lo que parecía ser un dedo.
Dos cuerpos aún con vidas pero con heridas de gravedad.
Una cinta amarilla acordonaba la casona.
Policías y bomberos aparecían del mismo modo en que las hormigas lo hacen cuando levantas una roca.
Muchos médicos.
Ambulancias que se llevaban a los tres afectados.
Una especialista en veterinaria abrazaba al perro.
Las sirenas se encendieron dando a entender que regresaban a la clínica y probablemente con un peso muerto.
Tres chicos corrían por la calle llorando en dirección a los paramédicos pero los policías los retenían.
La noche se lleno de silencio.
Todo parecía irreal. Parecía una guerra pero era peor.
Era una adolecente que se sentía solo. Que no sabía expresarse. Un adolecente quebrado por dentro.
Una adolecente que se sentía amado por algo que lo mataba.
Bueno sé que es raro que la retomé después de casi un año pero…… vi que hay gente leyéndola últimamente y me han preguntado por interno si la he cancelado, si la seguiré, etc….. así que decidí retomarla. Espero que les haya gustado el cap, comenten si les gusto – también pueden decirme si les gusta la nueva portada – no olviden darle like, compartirla y todo eso.
Gracias por estar aún conmigo, beso muy baboso para todos.
Pd: Los cap serán todos los miércoles. Oh, quieren la vida de alguien en el próximo capítulo, algún personaje favorito…? Cualquier cosa lo dejan en los comentarios.
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Las promesas se rompen
Teen Fiction- Sé que te prometí no volver hacerlo pero tú prometiste no irte....no dejarme sola pero aquí estamos; aceptémoslo - sollozó un segundo - las promesas se rompen y yo romperé la mía por que para eso se inventaron las promesas....para ser rotas - derr...
