03 de Marzo

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Se habían regresado en la madrugada ya que la mamá de Yareli le pedía que cuidara a sus tres hermanos mientras ella salía. Fue la única que no se quedo a dormir en la casa de Philip aún que de algún modo ella lo prefería así, pisar esa casa y subir las escaleras…sería como ir a visitar al fantasma de su amiga

La señora Tasteé – la madre de Philip y Génesis – despertó temprano a los chicos  para el funeral; ella y su marido se fueron antes para poder preparar todo como lo pedía la carta de Génesis. Les explico un poco eso, antes de morir hicieron un juego entre ellos que consistía en preparar su funeral en una carta, las leyeron entre todos y luego las guardaron; cuando ella murió pensaron que lo correcto era, entregarle la carta a los padres.

Se bañaron, vistieron y bajaron a desayunar; en casi toda la mañana ni siquiera cruzaron miradas, las pocas palabras que se decían no eran más que “hola” y “permiso”. Los cinco demonios vestidos de negro aún estaban en la mesa comiendo cuando tocaron el timbre, Philip se paró de inmediato a abrir la puerta, una chica de cabello café largo y los labios bien rojos entró; él le colocó una mano en la cintura y camino por el pasillo

   - Philip – dijo apretando la mandíbula Thomas

   - ¿Sabes cual es mi habitación? – le preguntó a la chica incógnita, ella asintió y subió las escaleras - ¿Qué pasa? – se tomó lo poco que le quedaba de café en la taza

   - ¿Es enserio? ¿Justo hoy? – Thomas no podía ocultar las molestias

   - Nunca les a molestado que sea así – torció el gesto algo indignado

   - No nos molesta, pero podrías tener respeto – replicó Aranza golpeando dramáticamente el palto contra la mesa

   - Respeto, ¿Por quien? ¿Por los vírgenes? – hecho una mirada rápida hacía Leticia

Aranza lo tomó de la mano y lo arrastró a la habitación de huéspedes y cerró la puerta con el cerrojo

    - Respeto por el día del funeral de tu hermanastra – se lo dijo de forma fría ya que ella sabía que de otro modo no le tomaría en cuenta 

    - Aranza…- él la abrazó fuerte y ella hizo lo mismo, no iba a ser un día sencillo – sé que hoy no debería pero….por favor es lo único que tengo para….

    - ¿Para qué? ¿Sentir placer? – ella levantó las cejas

    - Para desquitarme conmigo…. – Aranza sabía perfectamente a lo que se refería, él ya se había cortado, drogado, había terminado inconciente de tanto beber, pero el sexo era lo que le servía para olvidarse de sus problemas

Salieron de la habitación sin decir nada más; terminaron de ordenar la casa la cual había terminada hecha un desastre llena de latas y botellas de alcohol y papeles que secaron lágrimas regadas por el suelo del living. Se sentaron a descansar un poco y esperar que el tiempo pasara, que el dolor pasara, pero ese silencio pacifico cargado de pensamientos fue roto por los chillidos de la morena que estaba con Philip

   - Lo que faltaba – gruño Lucas, se colocó de pie para tomar su chaqueta, subió las escaleras  y golpeó la puerta - ¡No se la metas tan fuerte que la dejaras paralítica! – bajó corriendo las escaleras y cerró de un portazo

   - Mejor, vámonos todos – Thomas se puso de pie y le extendió la mano a Leticia

   - Yo…iré a buscar a Yareli – Leticia tan sabia como siempre supuso que Thomas le preguntaría si la acompañaba – Y no, no me acompañes….es mejor si voy yo – le besó la mejilla y salió por la puerta

Yareli ya llevaba aproximadamente dos horas y medias en el baño del segundo piso encerrada llorando silenciosamente, estaba sentada en la bañera sobre su propia sangre; la noche anterior se consumió todo lo que le quedaba y ahora que mas lo necesitaba no tenía que ingerir así que recurrió a romper el espejo y cortarse con eso.

Las promesas se rompenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora