02 de Marzo

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Las formas verde gelatinosas que se retorcían con el ir y venir de las olas acariciaba levemente sus pies. Se quedo ahí de pie viendo como la noche iba desapareciendo dándole paso al alba; una vez mas dio cinco pasos alejándose de la orilla, el agua le paso las pantorrillas provocándole un leve escalofrío, pero no se detuvo hasta que le hubo llegado  al vientre.

Respiro hondo sintiendo como el aire salado le picaba los pulmones; un par de pasos mas y le rozó la clavícula; la comisura de sus labios formaron una leve sonrisa que fue casi imperceptible; la punzada en su garganta fue descendiendo lentamente hasta su estomago y las ganas de vomitar aparecieron  nuevamente. Tomo una larga respiración y entró a paso rápido, en menos de tres segundos su cabeza estuvo completamente sumergida; ya nada le molestaba, ahí se sentía segura como si al fin fuese invisible y nada la pudiera volver a lastimar; cerró los ojos para concentrarse, un silencio absoluto lo inundaba todo a su alrededor, como si estuviera en el vacío mismo. Lentamente abrió los ojos  y vio como su cabello largo se movía como pequeñas serpientes en busca de su presa; entreabrió sus labios gruesos y observo como las minúsculas burbujas ascendían a la superficie, era realmente mágico como los leves rayos de luz las atravesaban provocando que se vieran distintos colores.

El hechizo se quebró cuando unas manos ya bastante conocidas entraron en  el agua y la cogieron por las axilas jalándola nuevamente a la superficie, de vuelta a la realidad.

Vio nuevamente esos ojos azules cargados de melancolía y sintió el rostro húmedo, aun que no supo si era el agua del mar o sus propias lágrimas.

Normalmente a los dieciséis  años las chicas piensan en que van a estudiar, como acercarse al chico que les gustaba, en la belleza, en ropa; pero lamentablemente la vida no es así para todo el mundo, Yareli debía pensar en que iba a decir en el funeral de una de sus mejores amigas.

Ya se encontraban todos secos y recostados en los diversos sofás de la casa de playa de Aranza. Las luces aún  continuaban apagadas, sus caras solo mostraban dolor y rabia.

Estos chicos de apariencia tan normal estaban en una guerra constante con sus demonios internos; desde pequeños se conocieron y ya para ese entonces cada uno había sufrido a su manera. Son unas historias muy largas y engorrosas de explicar con un trasfondo un tanto perturbador, así que solo me limitare a describir el presente y a estos chicos, digo, para que más a delante puedan entender un poco más.

Creo que por respeto debería comenzar con Génesis, una chica dulce que siempre pensaba en los demás…..o al menos eso mostraba, esta hermosa chica lucho por salir del hoyo que ella misma había cavado, pero la batalla se la ganó la anorexia con la bulimia; cosa que ya muchos veían venir.

Ya habían pasado dos días desde que falleció y su ausencia se asía cada vez mas presente en el grupo

  - ¿Ya han pensado en que van a decir? – dijo Aranza haciendo referencia al funeral; era la primera que hablaba en todo el día, los demás chicos se encontraban muy ensimismados en sus pensamientos como para poder pronunciar palabra alguna

Creo que ya que habló, la describiré para que traten de imaginársela; alta y de tez blanca, cabello negro, corto y lacio. La mas divertida del grupo; la alcohólica; la que pasará lo que pasará estaría para apoyarte

   - Ni siquiera me imagino allí – Philip lo dijo en un susurró

El hermanastro de Génesis, o como todo el resto del mundo solía decirle “ninfomano de mierda” pero él tan solo intentaba llenar ese vació existencial – aun que sea por unos minutos – de ser adoptado. Él era de tez extremadamente blanca y de cabello rubio tan claro que aveces se confundía con su piel y unos ojos grises que te atravesaban.

Leticia se colocó de pie, se sentó en las piernas de Philip para luego abrazarlo fuerte con sus brazos llenos de tatuajes; tal como Génesis decía “los mejores abrazos son aquellos que te transmiten algo y que no dicen nada que arruiné el momento”

Leticia era bajita, con el pelo rapado en la parte de atrás y flequillo asía adelante con un color púrpura potente que asían resaltar aún más sus ojos amarillos. Solo ella sabía quien era, estaba y no estaba, tenía sus propios problemas que prefería que el mundo no supiera; pero en general era una mezcla entre todos

   - Yareli, ¿Cuándo tienes hora de nuevo? – preguntó preocupada Aranza, ella debía ir todas las semanas donde un siquiatra particular

    - Pasado mañana – respondió ella con la vista perdida.

Era de las mas comprensivas del grupito; mediana de estatura, trigueña y de pelo castaño largo hasta la cintura y ojos cafés que transmitían tristeza. Con depresión desde los ocho años, la drogadicta; si, ustedes han de decir que es ridículo ser drogadicta a tan corta edad pero yo les diré que es ridículo, qué una persona sufra tanto que termine llegando a esos extremos para poder sentirse bien

En ese instante entraron por al puerta Thomas y Lucas; físicamente bastante similares, misma estatura, cabello negro revuelto y ojos azules; lo que los diferenciaba era que Lucas tenía pecas y Thomas no.

Thomas era el novio de Yareli desde hace ya un año en el que no han hecho nada mas aparte de protegerse mutuamente. Él era el masoquista, y de igual modo que su novia, estaba sumido en una depresión profunda

Y Lucas por su parte solo se le podía describir de una manera, pirómano; ya había causado tres incendios, entre ellos el de su misma casa.

Aranza se colocó de pie y fue a la cocina, a los minutos volvió una cerveza para cada uno – vamos a levantar el animo ahora – le lanzó una lata a Philip y las demás las dejó en la mesa para que el resto las tomara – saben creo que luego de pensarlo bastante me dí cuenta de lo que verdaderamente nos hace sentir así

  - ¿A qué te refieres exactamente? – preguntó Lucas con los brazos cruzados

   - Si, Génesis se fue – observó como a todos sus amigos se le ponían los ojos cristalinos – pero la verdadera razón por tanta tristeza de nuestra parte es otra. Tenemos miedo – se llevó la lata a los labios

   - ¿Miedo a qué? – Leticia se volvió a sentar en las piernas de Philip

   - A lo que siempre hemos temido y que con Génesis comenzó – nadie entendía a lo que Aranza se refería – todos nosotros ya estamos muertos – se rió por su propio comentario; muchos de ellos se habían intentado matar pero no les había resultado – comenzó con ella y la comida – dio otro sorbo – podría ser cualquiera ahora. Un choqué en auto – miró a Leticia – Contagiarse de VIH – miró a Philip él cual le tiro un cojín en la cara – Un incendió del cual no escapamos. Una cortada que no paró de sangrar – miró a la vez a Lucas y Thomas – Una sobredosis – miró a Yareli con ternura

   - O un coma etílico – le respondió Yareli bebiendo de la lata

   - Exacto – le guiñó un ojo – todo esto lo provocamos nosotros y por eso quiero brindar – nadie comprendió hasta que Aranza se colocó de pie y estiro el brazo – Por nosotros, los bastardos que nadie extrañará o recordará cuando nos vayamos

Todos se lo quedaron pensando un segundo; ella tenía razón, lo único que anhelaban era irse de allí y lo que les daba rabia o pena era que Génesis había partido primero, y justamente ella era la única que se quería quedar a luchar.

Se colocaron de pies y chocaron las latas al mismo tiempo que gritaban al unísono: - ¡Por los bastardos!

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Okay mis hermosuras acá esta el primer cap, esperó que sea lo se habían imaginado. Voten y Comenten por favor

Bueno comenzó el juego - se vale aún que contesten una semana despues porque solo los que adivinen sabran, yo no dare la respuesta - ya que leyerón diganme, ¿Cual soy yo? piensen bien su respuesta jajajaj....ya que no tengo mas que decir me despido con un abrazo! Gracias por leer

Las promesas se rompenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora