Día 1: ¡Vamos a la playa!

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Desde que comenzó el mes han estado de vagos, van de aquí para acá por asuntos sencillos con el maldito sol que incluso ya les dejó quemaduras que podrían conseguirse en otras circunstancias.

Permanecen acostados en sillones paralelos de la agencia donde están, el ventilador de techo y piso no le hacen justicia al infierno donde reciden.

Bakugou se ha quitado los guantes, su máscara y botas, dándole muy igual a quien pase por su lado. Midoriya está en las mismas, o peor.

Ambos tratan de mantenerse firmes a la vida y no sancocharse en la maldita freidora que tienen por clima. Bakugou rechina los dientes rabioso sin encontrar alguna solución a la problemática.

No hay viento siquiera y si aparece, está igual de caliente que el ambiente, ya ni él.

—Puta madre —murmura tallando su frente para quitarse el sudor.

—Kacchan, ¿qué te he dicho de las palabrotas? —se queja su esposo, aquel de pelo de verdura que lo ha seguido desde su niñez, pero que lo trae malditamente enloquecido, chista un poco al escuchar la queja y solo vuelve a repetir el insulto—. Kacchan, lo digo enserio.

—Ya lo sé —espeta irritado —. Además, no sé de qué te quejas si ellos no están aquí.

El comentario deja pensativo a su acompañante, es verdad que los niños no estaban en su lugar laboral, pero eso no quiere decir que deba comportase como un cavernícola mal logrado, aun así, no puede hacer nada más que reír ante el comentario, Katsuki sabe cómo confundirlo en plena charla.

—Necesito agua —Katsuki ríe al ver que su esposo cambia de tema, está bien así, lo deja estar, si continua o le insulta pelearían hasta el punto en que alguno de los dos duerme en el sofá, ya sea por castigo o por pleno enojo.

De igual forma, haciendo números, el rubio se da cuenta que este era el décimo cuarto vaso de agua que el peli verde consumía, se acomoda un poco en el sillón donde está y solo enfoca a su pecoso servirse agua.

—Si sigues así te convertirás en pez —se burla, Izuku le mira irritado, aunque, no puede tomar enserio su mirada con sus mejillas llenas del líquido, le hace parecer uno de esos peces dorados que tienen bolsas bajo sus ojos. Ríe de nuevo.

—Por favor, si realmente fuera un pez ya me hubiese secado —comenta con burla regresando a su anterior lugar junto a Bakugou —. La playa queda a sesenta kilómetros de Tokio, estoy seguro que me moriría a penas tocase la arena caliente.

Permanecieron un rato en silencio, sintiendo como el sudor baja de cada poro de sus cuerpos, hasta que, analizando las palabras de Izuku, se levantaron de sus sillones de inmediato para correr hasta su jefe de agencia, Iida Tenya.

¿De dónde sacaron energía? Nadie lo sabe, pero ellos solo se han levantado y salen corriendo hasta la oficina de su jefe, quien, al oír su puerta siendo azotada y abierta con violencia ha lanzado sus hojas de oficina por los aires.

—¡Queremos vacaciones! 

—¡Queremos vacaciones! 

Le gritan ambos héroes al unísono, Tenya solo es capaz de expresarse con un:

—¿Eh? 

.

.

.

Luego de unas horas de negociación con Iida, finalmente han podido convencerlo. Eventualmente el peli azul ha estado recio a darles unas vacaciones apresuradas, pero, viendo y conversando como gente civilizada que son, exceptuando Katsuki, Ingenium les ha dado una oportunidad, además, en verano es cuando menos crímenes ocurren.

Sin mencionar que no han tenido descanso desde hacia seis meses, así que, este era un premio por su esfuerzo, que por cierto, ellos no iban a desaprovechar.

Así que, todo emocionados han llegado a casa, han aporreado la puerta asustando a sus niños de camino y gritando:

—¡Nos vamos a la playa! 

Summer Week (DynaDeku)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora