Therion

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Hawks estaba igual que años atrás, encadenado de manos, su cuello tenía un grillete que conectaba a la pared detrás de él, sus alas igualmente estaban con cadenas, no sabría decir cuánto tiempo llevaba ahí, sin luz exterior no sabía el paso del tiempo, se dormía a ratos y despertaba en el mismo lugar.
- Endeavor-san... - susurró el chico mientras se abrazaba las piernas y dejaba pequeñas lágrimas caer por sus mejillas.
Dabi entró donde estaba el chico y le miró con diversión, había preparado algo muy especial para él.
- Hola mascotita - Dabi puso un caldero pequeño encima de la eterna fogata azul que había en la habitación, el aire empezó a llenarse del humo que soltaba el caldero, era un olor extraño, picante y molesto - Esto debería hacer efecto en unos minutos, Dabi le miraba de arriba con una sonrisa de oreja a oreja. Los ojos de Hawks se dilataron cuando el humo entró en su sistema, empezó a temblar levemente y sus mejillas se sonrojaron - Parece que ya empezó - la sonrisa de Dabi cambió a lujuriosa en el momento que Hawks le miró jadeante y acalorado.
- ¿Qué... Qué mierda es esto? - le exigió el menor con rabia mirándole retador.
- Sigue mirándome así - murmuró excitado - Simplemente es algo para activar al animal dentro de ti - dijo dejándole solo en la habitación aún con el caldero dentro, todo era muy extraño, se sentía muy excitado, como las veces que se tocaba pensando en su maestro, solo que lo sentía amplificado como por 1000 veces. No sabía qué hacer, no sabía cómo escapar, con su magia conjuró una brisa que limpiara el aire y apagara la llama azul del piso, funcionó como por 5 segundos ya que el fuego volvió a aparecer, con una ráfaga más fuerte derribó el caldero y su contenido cayó al piso, se alivió ya que no saldría más de ese extraño humo, pero la alegría le duró muy poco cuando vio que el contenido volvía a caldero y éste se posicionaba de nuevo sobre el fuego, maldita la magia del nigromante.

Endeavor se puso su capucha y las armas necesarias para ir en búsqueda de su aprendiz. Emprendió su marcha hacia la zona nevada del bosque, tenía que pasar un antiguo árbol y recitar una canción que aprendió de niño para poder ir con la heredera de la hechicería del hielo, no la conocía en persona pero los animales le habían dicho su nombre, así que ya sabía a quien buscar.

- Suel...tame... maldito - jadeaba el menor tratando de que el nigromante le quitara las manos de encima, se sentía demasiado extraño, tenía mucho calor y se abrazaba las piernas tratando de ocultar la erección en sus pantalones.
- Esto es divertido, un Therion en celo, nunca había visto uno así - se carcajeó el peliblanco agarrando al menor del cabello, haciéndole soltar un gemido y no necesariamente de dolor.
"¿Therion?" se preguntó el menor "¿De dónde conozco esa palabra?" el menor tenía la mente nublada, solo pensaba en una cosa: Endeavor-san.
- Podría tomarte ahora mismo, pero quiero esperar a que estés tan desesperado que ruegues porque te lo meta hasta el fondo - Hawks miró con odio al otro y le escupió la cara.
- Púdrete hijo de perra - le dijo con odio, siendo luego liberado del agarre en su pelo bruscamente.
- Ya veremos si me sigues insultando en unas horas más - y con una suave risa se fue nuevamente.
- Therion... therion... vamos Keigo piensa, ¿Dónde has visto ese nombre? - el menor trataba por todos los medios de recordar y salir de la bruma que era su cabeza en esos momentos - ¡Eso es! - un recuerdo había atravesado la neblina de su mente, el libro de mitos griegos, Ícarus, Medusa, personas mitad animal que tenían capacidades extraordinarias - Así que yo soy un Therion, pero... eso no explica del todo... el por qué estoy así en estos momentos - murmuraba para sí mismo el joven.

- Así que el gran hechicero Endeavor viene por ayuda - murmuró la hechicera frente a él - Que yo supiera siempre trabajas solo ¿Qué te hizo venir por una mano? - la morena le miró de la oscuridad que le otorgaba su capucha.
- Vengo a solicitar tu fuerza y poder Mirko - le dijo el pelirrojo, la hechicera se sacó la capucha y dejó ver su blanco cabello, unas orejas se alzaron cuando la capucha las descubrió y sus ojos rojos como la sangre lo miraron con diversión.
- Déjame adivinar, un Nigromante - dijo poniendo sus codos en la mesa - Te lo encontraste, ¿No es así? - le dijo tocándose el ojo donde él tenía una venda con el ungüento que siempre usaba.
- No sé por qué preguntas si ya sabes la respuesta - soltó enojado.
- Sabes que es casi imposible matar a un Nigromante... sobre todo si es aquel de fuego azul, Dabi - por la mirada de Endeavor ella pudo ver que sí se trataba de él.
- Mi objetivo principal es rescatar a mi aprendiz - dijo el mayor serio.
- Oh vaya, Endeavor-san tiene un aprendiz - dijo con una sonrisa - ¿Y también es de fuego? - preguntó curiosa.
- Es de aire - le dijo simplemente - Vine por ti Mirko, porque al igual que tú, él es un Therion, tiene 16 pero... - confesó.
- Él no lo sabe - completó la morena - ¿Cuándo se lo dirás? - le cuestionó la chica.
- Cuando sea el momento - le dijo Endeavor.
- ¿Ya tuvo su primer celo? Sabes lo mucho que necesitará a alguien de confianza en ese momento, lo desorientado que puede estar, es demasiado para su cuerpo adolescente - Endeavor apretó los puños ante la visión de Hawks en celo.
- Dabi lo ha raptado, tengo que salvarlo - le dijo a la chica - Y necesito tu poder Mirko - le dijo el hombre.
- Está bien, pero necesitaremos a más gente, contactaré con Burnin a ver qué nos dice - dijo ella creando un copo de nieve con su mensaje en él. El copo de nieve salió por la ventana y voló con el viento, Endeavor lo vio alejarse y se levantó de la silla - Ella debería contestar en unos minutos, no es necesario que te vayas Endeavor - el hombre veía los ojos de la coneja, estaban grises, había un flujo de lava en el lugar de fuego de la coneja, calentando el caldero y la casa de ella, de un momento a otro la lava se puso de un amarillo verdoso - Ya llegó - dijo simplemente Rumi para que una figura se fuera formando con la lava del lugar.
- Mirko-san - saludó la joven de cabello de lava - Vi tu mensaje, obviamente ayudaré - Endeavor la miró y asintió, podía ver la fuerza de ella, igualmente el fuego y la lava no eran compatibles y siempre ganaría el poder de ella - Un gusto conocerle Endeavor-san - el mayor de todos se sintió algo extraño al ser llamado como Hawks le llama siempre. 
- Podemos partir ahora - informó la morena a los otros dos - ¿Tienes algo que nos lleve al Therion? - preguntó la coneja a lo que Enji sacó una pluma de Hawks que llevaba como collar, aquella pluma estaba como loca moviéndose hacia donde estaba su dueño.
- Con esto lo encontraremos, él tiene poder sobre sus plumas - comentó el mayor dirigiendo la marcha hacia donde la pluma roja los llevara.

- Veo que ya estas casi listo pequeño Therion - Dabi se lamió la labios cuando vio al menor masturbándose con fuerza entre jadeos, gemidos y sonidos húmedos, sus pupilas estaban tan dilatadas que sus ojos se veían negros, de su boca caía un camino de saliva hasta su cuello, respiraba demasiado irregular y las plumas de sus alas estaban demasiado esponjosas y vibraban con su cuerpo.
- En...deavor-san - dijo el menor, Dabi puso cara de disgusto al escuchar ese nombre de sus labios, labios que solo quería para él, cuerpo que solo quería para él. El mayor se acercó al otro chico y lo agarró de los cabellos, sonrió por el gemido delicioso que soltó y acercó su cara a la del menor, quien automáticamente se alejó de su rostro, el peliblanco lo volvió a poner en su lugar y acercó una mano con fuego a su cara.
- Si llevamos la fiesta en paz... lo disfrutarás mucho - sonrió cuando le miró con ojos retadores. Hawks se acercó a la boca del otro y mordió fuertemente su labio, tan fuerte hasta sacarle sangre, Dabi en un intento que se quitara y le dejara colocó su mano en el mentón del menor, al lado izquierdo, Hawks le soltó y se puso las manos en la quemadura recién hecha.

- Están por aquí cerca - dijo el pelirrojo siguiendo la pluma que extrañamente apuntaba hacia abajo.
- Bajo tierra Endeavor-san, puedo sentirlos - comentó Burnin al mayor de todos, Endeavor con un conjuro sacó todas las hojas del piso y destrozó una madera que lo separaba del refugio del nigromante. cuando bajaron la pluma se soltó del collar y Enji salió corriendo tras ella, las otras dos jóvenes detrás de él.
- Vamos mascotita, sé que lo necesitas - Dabi estaba quitándole la ropa al menor que solo se resistía y se quejaba cada vez más fuerte, en un momento vio una de sus plumas, la que tenía el pelirrojo con él desde hace años.
- ¡¡ENDEAVOR-SAN!! - el chico gritó aliviado cuando le vio llegar, unas lágrimas de alegría se presentaron en sus ojos al verle ahí, sacando su espada de fuego y blandiéndola contra el otro hombre.
- Segunda vez Endeavor, no conseguirás vencerme - el peliblanco se levantó y con una sonrisa encendió todo el cuarto en llamas. Dabi estaba dispuesto a hacer corta esta lucha y matarle pronto, más se sorprendió al ver que su fuego se congelaba y caía en frágiles cristales, vio a otras 2 hechiceras detrás del mayor, una mueca de desagrado se formó en sus labios, esto no sería tan fácil -Tsk... veo que vienes preparado, igualmente solo hay una forma de matarme, y lo mejor es que ustedes no lo saben jajajajajaja - el hombre prendió en llamas todo el lugar mientras luchaba con los 3 hechiceros al mismo tiempo, el fuego del nigromante había hecho que los grilletes de su cuerpo se derritieran, dejándole unas cuantas quemaduras.
- Yo si la sé - murmuró el rubio levantándose, arreglando sus ropas y aún demasiado excitado como para pensar claramente, pero las imágenes no salían de su cabeza, hay una forma, esa forma es con la sangre del mismo nigromante combinada con sangre virgen. Y Keigo tenía las dos, el chico sacó la pluma más larga de sus alas, pasó el filo de la pluma por su lengua y luego por su mano, bañando en sangre la afilada pluma - ¡Endeavor-san, sujétenlo! - los mayores hicieron lo que el chico les decía y volando hacia ellos él le cortó la cabeza al peliblanco y con esa misma pluma atravesó la cabeza de su enemigo, con otra pluma algo más pequeña volvió a bañarla de la sangre del otro y la propia y la enterró en el corazón del nigromante, consiguiendo un chillido que resonó por todo el bosque, finalmente el cuerpo del hombre se deshizo en cenizas. Hawks jadeó cansado y se desmayó pero ante de que cayera al piso, Endeavor lo sujetó en sus brazos.
- Terminó - murmuraron los 3 hechiceros.
- Si no les molesta, ¿Podría pedir que hagan cenizas este lugar? - preguntó el mayor, las otras dos chicas sonrieron y asintieron, Enji murmuró el conjuro que los llevó a su casa en un parpadeo. Miró el cuerpo de su aprendiz, estaba sudado, caliente y con la respiración entrecortada, un bulto demasiado necesitado entre sus piernas, había entrado en celo.

Aprendiz de hechiceroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora